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La validación y el reacomodo político

CNE
09/03/2017
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FOTOGRAFÍA: ANDREA HERNÁNDEZ

El proceso de validación de los partidos, según la normativa aprobada por el Consejo Nacional Electoral, arrancó el pasado fin de semana y, según cifras extraoficiales, solo el partido Avanzada Progresista, del gobernador Henri Falcón, logró sobrepasar la meta de recabar al menos el 0, 5 por ciento del electorado en 12 estados.

El partido de Liborio Guarulla, Movimiento Progresista de Venezuela, solo habría alcanzado el objetivo en apenas tres estados, con lo cual dejaría de ser una organización política de carácter nacional. Otros cuatro partidos de escasa o nula militancia que debían validar en esa fecha ha sido ya, de hecho, devorados por el tsunami que significan los requisitos exigidos y los plazos y condiciones establecidas. Lo mismo va a ocurrir en los próximos fines de semana cuando deban acudir a validar numerosas agrupaciones con fines partidistas .

Este fin de semana le corresponde a Voluntad Popular, el movimiento creado por Leopoldo López, intentar superar esa prueba. Ya en el proceso de elecciones primarias realizadas en su organización para elegir autoridades naranjas ellos sobre pasaron la cantidad de cien mil votos , por lo cual sus dirigentes están confiados en que movilizarán un número de adherentes muy por encima de esa cifra. En el caso de Avanzada Progresista sus dirigentes afirman que alrededor de 70 mil personas respaldaron a esas siglas. Sus metas regionales en los estados donde lograron validar oscilaron entre 120 y el 200 por ciento por encima de la meta. Pero no se atrevieron a validar en regiones como Zulia y Caracas, por las dificultades en cuanto al número y ubicación de las mesas.

Voluntad Popular tiene el reto de superar, entre otras dificultades, el temor que puede generar entre sus adherentes el hecho de ser la organización con mayor cantidad de presos políticos, y de haber sido acusada por el gobierno como una fuerza desestabilizadora, por colocarle un calificativo que resuma toda la cantidad de señalamientos en su contra. Ese es un factor. Otro elemento es la posibilidad, nada descartable, de que en esta oportunidad se multipliquen las fallas logísticas que ya aparecieron en el proceso de fin de semana. Y, si logran vencer estos eventuales obstáculos, luego viene la verificación de los resultados obtenidos estado por estado.

Vale la pena acotar que los electores que acuden a validar no reciben ningún comprobante ni existe un recibo o constancia de que alguien acudió a firmar y colocar su huella. Toda esa información queda exclusivamente en manos del Consejo Nacional Electoral. Frente a esto, Simón Calzadilla, secretario general del Movimiento Progresista y diputado a la Asamblea Nacional, ha dicho que el CNE será quien decida a cual partido legalizar y a cual no.

Otro elemento que genera tensión entre las organizaciones es la posibilidad de que entre ellas se promueva el canibalismo de las firmas. Que los partidos que ya validaron vean cómo las demás organizaciones de la Mesa de la Unidad Democrática a atraigan a quienes ya firmaron y los convenzan de volver a hacerlo. Pese al compromiso público que han asumido de no hacerlo, es muy difícil controlar lo que hagan las bases y lo que individualmente decidan personas que quieran volver a firmar. Y otro imponderable es el de las impugnaciones. Si se denunció fraude en el último proceso electoral de Amazonas, y se adujo la existencia de firmas “chimbas” para anular el referendo revocatorio y colocar en salmuera la vigencia de la tarjeta electoral de la MUD, cualquier cosa puede ocurrir en esta validación de partidos.

La unidad opositora, pese a los acuerdos anunciados para garantizarla, no está del todo a salvo. Los partidos pequeños que decidieron no ir al proceso de validación resienten la falta de solidaridad de los grandes para con ellos. En las últimas horas circulaban rumores no confirmados sobre la eventualidad de que el partido Un Nuevo Tiempo, de Manuel Rosales, muy cuestionado por sus presuntos acuerdos con el gobierno para lograr la libertad de su líder, estaría analizando la posibilidad de no participar, lo cual daría un giro inesperado a la dinámica interna de la coalición antigubernamental.

Aliados en rebeldía

 

Mientras tanto, el Gran Polo Patriótico muestra sus grietas gracias a este proceso de validación partidista que amenaza con llevarse en los cuernos a partidos aliados del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela, incluido el Partido Comunista de Venezuela. El movimiento Redes, liderado por Juan Barreto, introdujo un amparo en el Tribunal Supremo de Justicia solicitando la nulidad de la Ley de Partidos Políticos heredada de la llamada Cuarta República . Ni estos dos partidos, ni Vanguardia Bicentenaria Republicana, de Eustoquio Contreras, acudirán al proceso de validación.

Hay cuestionamientos sobre lo discriminatorio del proceso de legalización y sobre su carácter autoritario . Por mas que lo eviten, sus críticas se emparentan con las de factores opositores que sufren las mismas consecuencias de un procedimiento que llevará a la liquidación de decenas de siglas partidistas en Venezuela. Si el gobierno no busca una solución para que sus aliados sobrevivan como partidos, el reacomodo que eso podría provocar sería de consecuencias impredecibles .

Así como no hay enemigo pequeño tampoco hay aliado ni amigo pequeño…