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Las cuatro mesas que decidieron la futura Asamblea Nacional

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21/12/2015
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FOTOS: ANDREA HERNÁNDEZ

Tres de las cuatro últimas mesas en ser auditadas -su sistema automatizado de transmisión de datos falló- quedaban en sitios históricamente chavistas. Uno de esos lugares es Zuata.

Mientras que el clima en la Cámara Municipal en el municipio José Félix Ribas es de cotilleo, abrazos y felicitaciones, en la parroquia Zuata, las calles están desiertas y la gente, recogida y malhumorada. Se respira chavismo en uno de los barrios rurales que, sin desearlo, le dio la mayoría calificada a la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) con tan solo 83 votos de diferencia para Karin Salanova en el circuito 3 del estado Aragua.

El asfalto de las vías en Zuata es teórico. La luz y la comida escasean, cuenta el coordinador de la MUD de la zona, William Escalona. “No entendíamos por qué aún le daban oportunidad al Gobierno si es una parroquia con tantas necesidades y tan desasistida”, continúa. En las elecciones presidenciales de 2013, el presidente Nicolás Maduro se hizo con 75% de los votos sin pestañear.

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El vecino del sector, Nelson Herrera (64 años), puntualiza que cuando el expresidente Hugo Chávez comenzó era una fuerza “demasiado grande” en su pueblo. “Luego de Chávez, este pueblo nunca dejó de ser chavista”. Pero estima que los resultados del 6D son una muestra obvia de que la gente se cansó de las colas y del azote de la inseguridad. Por eso exigieron un cambio, dilucida.

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La culpa

La portera del Liceo Bolivariano Zuata, la señora Leida, está de acuerdo en que esas fueron las razones por las cuales de 11.292 mil votos en los comicios presidenciales a favor del oficialismo pasaron a 7.864 el 6 de diciembre, y la oposición creció de 3.670 a  4.143, según los datos que ofrece el Consejo Nacional Electoral (CNE). Sin embargo, difiere en la causa. Para ella, los responsables de la crisis son los empresarios: “Aquí perdió el chavismo porque la gente está cansada de la inseguridad y de hacer colas. Eso es culpa de la guerra económica”.

Algunas de las aulas que Leida cuida no tienen techo, el patio carece de grama y faltan vidrios en las ventanas. En la oficina de la directora de la escuela pública, una taza con varios rostros de Chávez descansa sobre el escritorio. Pareciera que una nube de vergüenza colgara sobre las cabezas de los pocos parroquianos que se encuentran fuera de sus casas al mediodía. Los forasteros no son bienvenidos. Menos aún los no chavistas.

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Antes, la oposición no se molestaba en hacer campaña en Zuata. “Nos sacaban a palazos”, cuenta Escalona. Esta vez, el único incidente ocurrió en la Unidad Educativa Nacional Simón Bolívar (El Castaño). La señora Teresa, una lideresa oficialista de la zona, les mandó a sacar una pistola para ahuyentarlos.

Cuatro mesas

Los votos que faltaban para materializar a la MUD salieron de tres mesas históricamente chavistas y una opositora. “Esas papeletas se pelearon”, cuenta el secretario de organización de Primero Justicia (PJ) en José Félix Ribas, Ricardo Menéndez -como el ministro.

Salanova tenía sus 417 actas de validación en la mano cuando exigió a la junta electoral regional de Maracay que la proclamaran diputada. Sin embargo, faltaba la transmisión de los datos de esas cuatro mesas. Dos de Zuata, una en el Negra Matea (tenencia oficialista) y otra en la Casa Hogar López Aveledo (oficialista); una el municipio Tovar (opositora) y otra en el municipio José R. Revenga (chavista).

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“Las actas estaban casi completas”, explica Escalona. Pero la junta de Revenga se tardó en trasladar el pendrive con la información que confirma los números a la sede regional del CNE.

La última acta que llegó a la junta electoral regional en Maracay fue la del José R. Revenga, uno de los municipios con más adeptos al Gobierno del circuito 3. Varias personas del comando de la MUD y del PSUV durmieron junto a las máquinas para garantizar que nadie ultrajara el mecanismo. “Hasta que el lunes en la mañana, trasladaron la Smartmatic y el pendrive con la información a Maracay”, finaliza Escalona.

En Negra Matea, la máquina de la mesa 2 dio muchos problemas desde el principio del día. Andaba lenta y no marcaba, indica un testigo de mesa para la MUD en ese colegio, Dionisio Sarmiento -54 años. “Cuando estaban imprimiendo los ‘chorizos’ [el rollo de papel con el número de votos que corresponden a los partidos políticos], la máquina se trancó”. Sarmiento, los otros miembros y testigos insistieron en que les dieran sus “chorizos” para comparar lo que registró la Smartmatic con las papeletas en la caja del CNE.

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Cada voto

“Lo vital son los testigos”, señala Menéndez. Los de la MUD pidieron auditoría porque la transmisión de los datos al CNE falló luego de que se cerrara la mesa de votación, detalla. Entonces el conteo se hizo manual. El cálculo lo debería hacer la máquina Smartmatic, como un punto de venta, explica. Sin embargo, no funcionó y se contaron las papeletas una a una. “Fue un error de logística, quiero creer”, opina Salanova.

Unos votos más, unos votos menos, todos importan. En una circunscripción en la que la cara de Chávez siempre estuvo en afiches pegados a las puertas de las casas, murales y en fotos enmarcadas, la tendencia fue revertida por ese “cambio” que menciona Herrera. El acta que faltaba del José R. Revenga terminó de confirmar el triunfo de la Unidad.

Como lo refleja la diminuta diferencia de 83 sufragios entre la diputada del PSUV, Rosa León, y Salanova, cada voto cuenta. Menéndez opina que si no hubiese sido por los testigos de mesa de la MUD que exigieron el conteo manual de las papeletas y los que durmieron abrazando las máquinas, los resultados tal vez fuesen distintos. Y quizás la oposición se hubiese tenido que resignar -a regañadientes- a una mayoría absoluta de 111 diputados.

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