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“Le pedí al guardia que no nos golpeara y me volcaron con la ballena”

Vladimir-Galavís
23/05/2017
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FOTO: LUIS ROBAYO | AFP

Durante la marcha opositora por la salud y la vida, a Vladimir Galavís lo tumbó el chorro de la ballena de la Guardia Nacional Bolivariana. El médico se había acercado en medio de una lluvia de lacrímogenas a pedirle a uno de los funcionarios que no los golpearan.

“No queremos bombas, queremos medicinas”, gritaban los médicos cuando tomaron la autopista Francisco Fajardo para intentar ir al Ministerio de Salud a denunciar la crisis humanitaria que atraviesa Venezuela. Apenas tenían minutos ahí y lo que recibieron, en cambio, fueron bombas lacrimógenas.

El cirujano oncólogo Vladimir Galavís, de 56 años de edad, iba tomado de las manos con otros médicos en una fila que formaron para tratar de negociar con la Guardia Nacional Bolivariana. Recuerda que caían lacrimógenas desde todos los flancos, desde el piso de arriba de la autopista y desde los costados.

Luego de pedirles a los muchachos que lanzaban piedras que se ubicaran detrás del grupo de médicos, sintió el impulso de hablar de cerca con alguno de los funcionarios para hacerle entender la causa de su lucha: “La problemática del salud está en estado crítico. El área oncológica, específicamente está en una situación inaceptable. La mortalidad ha aumentado hasta 80% porque los pacientes no terminan los tratamientos y otros ni siquiera los inician”, explicó el médico a El Estímulo.

El oncólogo se acercó a uno de los guardias nacionales y le pidió a gritos que no los golpearan, que eran médicos que no discriminaban a sus pacientes y que solo querían tener una conversación con el ministro de Salud, Luis López.

“En un acto de humanidad lo abracé. Me pidió que me quedara con él. Lo agarré por la máscara, le dije que estaba con los médicos y que por favor no me agrediera”. Lo que siguió fue el chorro de la ballena.

 

“No es cuestión de héroes ni de valientes, es de gente que pide cosas justas”, dijo el médico, quien necesitó que otras dos personas lo ayudaran a levantarse del suelo.

Cayó aturdido. Estaba ahogado y se había golpeado el tórax. “Después de eso, recuerdo pocas cosas. Recogí mi gorra, mi franela, me levantaron y decidí retirarme. Vi que una periodista (Ariana Cubillos, AP) cayó conmigo y le destrozaron la cámara”.

220517 Ariana Cubillos ballena Andrea Hernandez/EL ESTIMULO

Foto: Andrea Hernández | El Estímulo

El médico asegura que no tiene temor, pues participa en manifestaciones desde que el ex presidente Hugo Chávez asumió el poder. “Tenemos argumentos totalmente terribles, porque esta crisis es inaceptable en términos humanos. En 2014 hubo otra marcha en la que me enfrenté a los guardias. Me escupieron, me echaron gas pimienta y me golpearon. Fue un contexto diferente”.

Aunque ha participado en protestas desde que estudiaba hace años en la Universidad Central de Venezuela, en los últimos dos meses ha sentido que se presentó un fenómeno de “sadismo” entre las fuerzas de seguridad: “Hay revanchismo, hay odio social, como si fuera una guerra de clases sociales. Vemos saña en la represión”. Su familia se siente “aterrorizada”, pero Galavís se niega a salir de las calles.

Actualmente trabaja en la Clínica Santa Sofía: “Me fui del Hospital Vargas porque está destruido. No hay gerentes, solo lo dirigen políticos. Tampoco seguí en el Padre Machado porque no se cumple ni un protocolo para el tratamiento del cáncer. No hay tomógrafos, no hay resonadores, no tenemos tecnología de punta ni infraestructura. Por contradicciones como esas, no puedo estar en hospitales para hacerle el juego al sistema”.

Para quien se autodefinió como un “luchador social” hay razones éticas y morales que lo alejaron hace siete años de los hospitales y dice que no regresará hasta que las condiciones cambien. Por eso lucha.