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Liverpool manda en casa ante Roma y se acerca a la final de la Champions

Mohamed Salah
24/04/2018
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FOTOGRAFÍA: AFP

En un episodio que resaltó la contundencia del Liverpool, el club inglés dio un paso enorme a la final de la Liga de Campeones al golear en casa 5-2 a Roma por la ida de las semifinales del prestigioso torneo europeo, en una exhibición del egipcio Mohamed Salah

Con un esquema que ponderaba el repliegue, la visita cargaba de responsabilidad a Aleksandar Kolarov y Alessandro Florenzi por los costados. Desde el inicio como volantes externos, su labor los llevaba a retrasarse ante la amenaza contraria, conformando una línea de cinco zagueros junto a Juan Jesús, Kostas Manolas y Federico Fazio.

Más adelante, Edin Dzeko se desprendía de su ubicación como referente del área para acercarse más a sus compañeros. Ahí, retrasado unos metros, encontró servir de puente, un pivote cuya misión era alimentar a otros. En esa posición logró habilitar a Kevin Strootman, quien firmó la primera ocasión del juego, apenas con dos minutos en el cronómetro, y que terminó con el balón en las manos de Loris Karius.

Segundos después, Salah probó a Allison, un tiro manso que no generó problemas al meta brasileño.

La insistencia de la Roma en los primeros compases hacía recordar la actuación de los italianos en el Camp Nou, donde salieron goleados 4-1 por el Barcelona, pero en el que las sensaciones eran claras: habían buscado el arco desde el inicio sin importar el contrincante ni el escenario. En Inglaterra, rozó la gloria con un disparo de Kolarov que Karius no logró desviar con claridad y llevó la esférica al travesaño.

De eso aprendió el Liverpool, que cerró los espacios de la mejor forma posible: atacando.

Sadio Mané fue el primer actor en escena. A los 29 minutos contó con dos opciones, la primera más fuerte que la segunda, para marcar. Ambos remates se fueron sobre la meta.

Pero el Liverpool no se permitía cambiar el libreto, aunque accedió a cambiar el hombre del rol importante. Salah, siempre Salah. Al egipcio hay que colarlo en la discusión por el Balón de oro. Con el Mundial aún pendiente, claro está, pero lo del volante es destacado.

A los 36, el zurdo marcó el primero. Fiel a su estilo, pegó desde la derecha, balón que entró por la escuadra, haciéndose imposible para Allison. No celebró a su exequipo, algo que respetó también en el segundo.

Corría el descuento de la primera parte cuando finalizó con categoría una contra en la que recibió de Roberto Firmino, lapso en el que fue más armador que definidor para el 2-0.

La simpleza como carta de presentación, así se gestaba cada jugada para los de casa, que se adueñaron del mediocampo desde que subió el telón del complemento, involucrando a cada pieza para desarrollar la propuesta de Jurgen Klopp.

Así no tardaría en llegar el tercer tanto. Y sucedió a minuto 55. Ahora sí, Mané hacía el suyo. Recibiendo de Salah frente al arco, el senegalés propinaba un golpe costoso a la visita.

En una acción similar, Firmino se anotó el cuarto. Poco después de la hora de choque, Salah emparejó la estadística de asistencias con la de goles, retribuyendo lo que el amazónico brindó en el primer tiempo.

El compromiso parecía objeto de un emparejamiento injusto, con equipos de categorías distintas, pero la realidad era clara: el Liverpool tardó 20 minutos en ajustarse e imponer su propuesta. A partir de ahí, el monólogo rojo no vio obstáculos en su camino.

Firmino repitió al 69, de cabeza, para celebrar el quinto. Como en su momento idílico con el torneo, los locales estaban cada vez más cerca de sentirse en Kiev para disputar la final del torneo.

La reacción tardía, pero que mantiene viva la esperanza, lleva a la Roma a organizar otra jornada histórica. Dzeko marcó el descuento en la fracción 81. Diego Perotti, de penal, al 85.

Las ideas de los italianos llegaron tarde. No por eso se sienten fuera de la carrera por el título. La llave de cuartos de final es una lección a la cual apelar y que hoy parece misión imposible, más que por números, por actitud. A falta de otros 90 minutos, nada parece salvar a los italianos, que este martes chocaron contra el muro rojo de Klopp.