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Maduro busca rematar a la oposición tras otro ventajista triunfo electoral

Punto rojo-3
11/12/2017
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FOTO: GUSTAVO VERA

No sólo se trata de que alcaldías emblemáticas del país se tiñan de rojo y con ellas pasen a la historia las grandes movilizaciones masivas de opositores que colmaron plazas y autopistas: a partir de este 10 de diciembre un chavismo madurismo envalentonado buscará acelerar el golpe de gracia a la disidencia, para intentar atornillarse en el poder indefinidamente.

De paso, buscará cambiar el orden de las negociaciones en República Dominicana, desde una nueva posición de dominio.

Cuando todavía eran las cuatro de la tarde y faltaban dos horas para el cierre de las mesas, el presidente Nicolás Maduro dio el tono de la marcha que viene. Anunció que los partidos opositores que no participaron en los comicios de este domingo no podrán hacerlo en futuras elecciones, “desaparecen del mapa político de Venezuela”. La condena la dijo acompañado de su candidata a la alcaldía del municipio Libertador, Erika Farías, y de la presidenta de su asamblea constituyente, Delcy Rodríguez.

Esto deja a los grandes partidos de oposición, los que tienen maquinaria para organizar, movilizar y trasladar a los electores, fuera de unas elecciones presidenciales cuya fecha será establecida por el propio Maduro a través de su Asamblea Nacional Constituyente, la misma que se atribuye poderes supremos.

Por descarte, hace que el presidente salga con abierta ventaja en busca de la reelección ya anunciada, justo cuando su baja popularidad es minada cada día por la hiperinflación, el desempleo, la violencia criminal y la depresión económica.

Los tres partidos más grandes que encabezan la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) -Primero Justicia, Acción Democrática, Voluntad Popular-, y otras toldas como ABP y Causa R, decidieron no presentar candidatos a estas elecciones alegando que no están dadas las condiciones electorales justas, equitativas y transparentes para que los resultados sean creíbles.

Tal como estaba previsto, en estos comicios municipales los candidatos del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) se habrán de imponer en la vasta mayoría de las 335 alcaldías en disputa.

“En lógica política y electoral, cada vez que obtenemos una victoria llegamos más fortalecidos a los diálogos, porque es el respaldo popular el que nos da el ánimo para seguir el camino victorioso”, exclamó el diplomático Roy Chaderton este domingo mientras salía de votar.

Poco después Maduro le daría la razón:

“Quiero diálogo, quiero acuerdo porque quiero paz”, vociferó el gobernante tras advertir que todos los acuerdos que se alcancen en la mesa de diálogo en Santo Domingo primero tienen que ser aprobados por él como jefe de Estado.

Comparó el diálogo con las negociaciones de paz en Colombia entre el gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla marxista de la Farc. Pero, dijo, el de Venezuela debe ser “un sistema de diálogo permanente y en algún momento llegar a acuerdos”.

“Para nosotros estos resultados van a tener una gran influencia en esas reuniones”, remató más tarde Diosdado Cabello, el vicepresidente del PSUV, al celebrar por anticipado la jornada del 10 D.

La anti premura de Maduro contrasta con la de la oposición, que había visto en estas jornadas auspiciadas por varios países la oportunidad para acelerar una transición pacífica a la crisis política, y además llevar ayuda humanitaria urgente a millones de venezolanos que sufren hambre, o a los miles que padecen por la escasez de medicinas más que por sus propias enfermedades.

Varios analistas coinciden en que la intención de Maduro es ir a unas presidenciales con el mapa rojo: gobernaciones, alcaldías, que se sumarán por completo a su Tribunal Supremo y su sistema electoral.

“Es decir, el control pleno del país, así que de ganar un candidato no chavista o no madurista (en las presidenciales) el país sería ingobernable, salvo con un pacto o gobierno de consenso”, dijo una fuente que prefirió el anonimato.

“Si el gobierno obtiene el golpe psicológico que quiere (y creo que ya lo obtuvo) creo que convocarán en unos días elecciones presidenciales en febrero, deteriorarán aún más las famosas condiciones y apretarán todavía más el cerco clientelar vía ‘carnet de la patria’”, resumió el periodista y analista político Jesús “Chúo” Torrealba, ex secretario ejecutivo de la ahora malograda MUD.

“Estas elecciones del 10 D marcan el fin de un juego perverso, en el que las trampas del gobierno y la incoherencia de la dirigencia opositora agreden el derecho de los ciudadanos a la participación”, agregó Torrealba.

“Lo primero que habría que ver es si este resultado amerita una suerte de reconocimiento, de felicitación pública a líderes como Henrique Capriles, Leopoldo López, Henry Ramos Allup, María Corina Machado, porque esto que está ocurriendo es el resultado de su conducta política”, dijo Torrealba.

Mientras, en el chavismo “siguen avanzando en la construcción de un escenario de democracia supuesta, fachada electoralista de la dictadura del siglo 21, y en un circuito de chantaje y extorsión política a través de la red de información que es el carnet de la patria (un sistema que cruza toda la data del estado con el registro electoral)”, destacó.

“Estamos en presencia de una agresión masiva del derecho del pueblo, del ciudadano a la participación política, un derecho humano fundamental…el gobierno con las trampas y los dirigentes con la abstención”, acotó.

En las primeras de cambio en torno a esta mesa de negociaciones en Dominicana, la MUD prefirió suspender los encuentros hasta las elecciones de gobernadores del 15 de octubre. Entonces habían apostado a ganar la gran mayoría de las gobernaciones del país, lo que le hubiera servido como capital político para demostrar a sus rivales, a Venezuela y al mundo que Maduro y sus colaboradores debían salir con las manos en alto y entregar el poder.

Nada de eso sucedió. Entre el ventajismo oficial, la abstención de la base opositora enojada con sus dirigentes, el agotamiento tras largos meses de protestas callejeras y los señalamientos de fraude en estados clave como Guayana, arrojaron en octubre un resultado claramente positivo para el régimen. Hoy, ha avanzado un poco más lejos.

La impopularidad de Maduro, su rechazo mayoritario identificado en todas las encuestas, no fue suficiente para sustentar el triunfo de la oposición en octubre.

Ahora la derrota es por forfait, como en el deporte.

El grosero ventajismo oficial, con millonarias campañas en las puertas mismas de los centros electorales este mismo domingo; la extorsión de los electores a través del “carnet de la patria”, que es otra sofisticada forma de la compra de votos, se conjugaron con la altísima abstención de electores desmotivados, la ausencia de grandes partidos en la contienda y las señales contradictorias de dirigentes opositores desdibujados y abrumados por las circunstancias para confirmar estos previsibles resultados.

El ‘carnet de la patria’, debe ser usado “para ejercer derechos políticos”, recalcó Maduro ante periodistas en el centro de votación.

Una reforma electoral era principal demanda de la delegación de los partidos opositores y de sus asesores de la sociedad civil en la ronda de negociaciones reiniciada el 1 y 2 de diciembre en República Dominicana. Pedían un Consejo Nacional Electoral con miembros independientes, el fin del ventajismo oficial en las campañas electorales, igualdad de acceso a los medios de comunicación oficiales para la disidencia que para el chavismo, y cese a la persecución contra candidatos de partidos opositores.

Pero en esta jornada electoral el gobierno arreció sus prácticas, lo que surge como una evidencia más de su poca disposición real a negociar el principal bastión que le da alguna forma jurídica al poder: el sistema electoral.

Los llamados ‘puntos rojos’ proliferaron este 10 de diciembre en todo el país; milicianos y militares obligaban a los electores chavistas a pasar por ellos para registrase, en una forma de coerción que de paso sirve como sofisticada exit poll, o encuesta a boca de urna; las imágenes de Chávez eran comunes en varios centros de votación.

Hasta pocas horas antes de los comicios, en varios sitios del país había largas colas de personas dispuestas a cobrar bonos por Bs 500.000 de aguinaldos otorgados por el gobierno. También llegaron a última hora a las barriadas las cajas Clap, de alimentos racionados que en muchos casos son casi el único sustento para familias miserables.

“En crisis y procesos como el nuestro, donde hay una mezcla de legalidad e ilegalidad, las salidas nunca sin clásicas. Es decir, golpes o elecciones inmediatas, sino que suelen ser salidas negociadas”, señaló la historiadora María Eugenia Mosquera, experta en comunicación política y asesora de la oposición en la Mesa de Diálogo de República Dominicana.