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Mónica Spear a través de la mirada de una amiga

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La actriz Crisbel Henríquez compartió con El Estímulo anécdotas preciadas y algunas nunca contadas sobre Mónica Spear, la relación con su hija y los niños especiales y su personalidad que, sin duda, la hizo una mujer única y especial.

En casi todas sus telenovelas su destino fue trágico. Es como si cada una de sus interpretaciones presagiaran lo que sucedería a sus 28 años de edad. Mónica espléndida, bella, histriónica, especial, abandonaría este mundo contra su voluntad asesinada un terrible 6 de enero, el mismo día en el que todos los venezolanos le vimos la cara a la muerte a través de ella y de Thomas Henry Berry, el padre de Maya, su hija, la única sobreviviente.

A tres años de su muerte, quisimos recordarla a través de alguien muy querido y cercano a ella, una entrañable amiga. La actriz Crisbel Henríquez compartió con El Estímulo anécdotas preciadas y algunas nunca contadas sobre Mónica, la relación con su hija y los niños especiales y su personalidad que, sin duda, la hizo una mujer única y especial.

La amiga incómoda

Crisbel  Henríquez, actriz de televisión y gran amiga de Mónica la recuerda con cariño. Esa amistad nació en RCTV, ella fue en varias oportunidades su compañera de trabajo. Compartieron en Mi Prima Ciela.

Henríquez cuenta que Mónica la abordó un día  en el set de grabación y le dijo: “Mira Crisbel, ¿tu eres bastante intensa verdad?” Henríquez dice que se pudo haber ofendido por esas palabras, pero el tono en el que se lo dijo fue tan lleno de amor y de verdad que era imposible se sintiera mal o atacada por un comentario si venía de ella.

Luego compartieron en Calle Luna Cale Sol, allí a Crisbel le tocó interpretar a Bélgica Margarita, la mejor amiga de la protagonista María Esperanza Rodríguez, interpretada por Mónica.

Allí fue donde realmente creció la bella amistad entre ellas, luego de haber tenido un  pequeño impase en una escena: ¨Yo le toqué el cabello y a ella no le gustaba que se lo tocaran entonces me lo reclamó en el ensayo. Yo que soy muy sensible me puse a llorar, luego me le acerqué desconcertada y le dije que me disculpara, que no pensaba que eso le iba a molestar, que como éramos muy amigas en la novela y yo me meto en mis personajes me había parecido un gesto bonito hacerle un cariño en el cabello. También le agradecí las lágrimas porque gracias a ellas la escena había quedado buenísima¨

Las actrices se hicieron más amigas conforme pasaban los días de grabación. Se reunían en el camerino. Mónica le ofrecía la cola, se visitaban.

“Nosotras compartíamos mucho, a pesar de que las dos éramos muy privadas. Mónica era una persona que vivía bastante retirada del ambiente farandulero. Ella era muy sensible, muy humana y no es que el medio no lo sea, pero sí tiende a ser más frívolo, donde existe más la crítica y algunos tendemos a no abrir las puertas de nuestra casa a todo el mundo”.

Ella cuenta que no entiende por qué Mónica se empeñaba tanto en ser su amiga.

“Yo era una amiga incómoda, le decía las cosas en su cara, le aconsejaba que no viviera alquilada, por ejemplo, que se comprara su casa. Yo era así con ella, transparente, muy entrometida, porque sentía que la tenía que orientar de alguna manera. También, yo era mayor que ella y asumí el rol de hermana mayor”.

Su especial personalidad

Mónica era una muchacha tan sensible y humana, que pasaba horas de su tiempo compartiendo con esos seres de luz, con los niños especiales de Asodeco.

“Ella no lo hacía público, lo hacía porque verdaderamente la llenaba. Yo he empezado a ir gracias a ella, y me he quedado impactada del amor que se respira en ese lugar”. Cuenta que la gente especial de Asodeco no sólo la recuerda, también la honra y la llora. Es algo que mueve mucho y es muy impresionante sentir el amor que tienen hacia ella.

A Mónica no le gustaba que la vieran sin los lentes de sol, así que cuando se le olvidaban Crisbel se prestaba y le decía: “tranquila aquí la famosa eres tu, toma mis lentes . También era muy cómico cuando nos contabamos chismes. Tenía que ser en el carro, porque ella hacía unas muecas tan cómicas, se reía como un cochinito y movía la manito. Era muy especial, todo un personaje. Todo lo que diga de ella es poco: era  espectacular, no usaba maquillaje y era hermosa, tenía un cutis precioso. Últimamente no le gustaba maquillarse mucho y lucía sus pecas, tenía unas pestañotas, una sonrisa dulce y angelical. Me impresionó mucho el día que me dijo que extrañaba al venezolano de antes, lo sencillo, humano y cálido que era. Que se daba cuenta que los venezolanos habíamos cambiado cuando iba a una tienda y ya nadie le decía hola, nadie la atendía, ni trataba como antes, y se indignaba que eso fuera así”.

El día de la tragedia

Cuando a Mónica le sucede lo que le sucede, dice con voz entrecortada, Henríquez jura que de alguna manera sintió que algo le estaba pasando a su amiga.

“Fue muy loco lo que me pasó, me dio un ataque de ansiedad increíble. Yo pensaba: ¿qué me pasa? Me levanté a las 4:00 de la mañana con un dolor muy fuerte en el pecho. Luego me entero que Mónica fue asesinada porque Tony Rodríguez, mi esposo, estaba trabajando como vicepresidente de dramáticos de Televen y a él inmediatamente lo llamó Leonardo Bigott para preguntarle si era verdad la información que estaba llegando. Yo inmediatamente llamé a Thomas Henry quien también era mi amigo y a Mónica y tenían el teléfono apagado. Luego comenzaron a aparecer las noticias. Cuando se hizo oficial, quedé en estado de shock. Me quedó un tick nervioso en la pierna por un tiempo, no me da pena decirlo, durante esa semana me tuvieron que medicar para yo poderme dormir. Esos 7 días yo lo único que hacía era rezar y prender velas como una loca. Me parecía mentira. Me fui volando a la clínica a ver a Maya, le compré un globo amarillo y un oso que es su juguete favorito”.

El contacto con Maya

Crisbel cuenta lo mucho que compartieron Mónica y ella con sus respectivas hijas, Camila y Maya. Tanto que al morir Mónica, después del entierro, Maya  quiso decirle adiós a sus padres y organizó una pequeña despedida en el cementerio y la sorpresa de Crisbel fue enorme cuando le dijeron que la pequeña las había escogido dentro de una lista a ella y a su hija Camila para acompañarla. “Fuimos a despedir a sus padres con Maya: sus abuelos, su prima y yo”.

Crisbel Henríquez sigue en  contacto con Mayita. Siempre están pendientes de hablar con ella por Skype. “Mantengo una relación de amistad con el papá de Mónica, con el Sr.  Rafael Spear. Pronto, Dios mediante, voy a viajar a Orlando y mi hija y yo nos vamos a quedar en su casa, porque eso es lo que quiere Maya, compartir conmigo y con Camila. También Luis Olavarrieta, conductor de televisión y nuestro gran amigo, ha podido ir frecuentemente y transmitirle todo nuestro cariño y llevarle nuestros obsequios”.

Mónica tenía a Maya independiente, yo a veces pienso que ella sabía que se iba a morir, afirma Crisbel con propiedad.

“Mónica de verdad que crió a su hija con una madurez y una libertad impresionante. Creo que ahora que ella no está, esa crianza que le dio le hizo mucho bien a la niña”.

También cuenta que Maya sigue en tratamiento psicológico y que es una niña que se podría decir feliz porque no le falta nada. Está rodeada de mimos, tiene muchos primos, los papás de Mónica le dan todo el amor que tienen en su corazón pero sé que habla muy poco de sus padres para no herir a su familia  y sólo se expresa con la psicóloga y a través de la pintura, que le encanta.

“Si te hablo con sinceridad, he visto una niña muy apagada. Es una niña que tiene un trauma, que convive con una bala en la pierna y con muchos recuerdos de aquel día. Ella no está perfecta, el daño fue grande. Está totalmente consciente de que sus papás están muy jóvenes pero que están en el cielo y no hay manera de que uno disfrace eso”.

Fundación Mónica Spear

Crisbel no pierde la esperanza de avanzar con la Fundación Mónica Spear para ayudar a esos niños que se quedaron huérfanos.  

“Ahora que tenemos la Asamblea a nuestro favor, voy  a tratar de que me escuchen. No sé qué voy a hacer, ni a quién se lo pediré porque quiero  ayudar a esos niños, que no sólo se quedaron sin sus padres si no que no tienen ni un libro o un cuaderno para ir al colegio. Teníamos 9 meses reuniéndonos Luis Olavarrieta y yo con varias amigas nuestras, entre ellas la actriz Raquel Yánez quien actuó como una de sus primas en Mi Prima Ciela  y estamos haciendo todos los esfuerzos para que eso se de. Lo que pasa es que el tema legal no es fácil y necesitamos un lugar”.

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