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Poco público asiste a la “fiesta” en Miraflores con deseos de una mejor economía

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20/05/2018
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FOTO: VICTOR AMAYA

No hubo escándalo. La celebración fue contenida, pero no por falta de emoción de los asistentes a Miraflores para celebrar la reelección de Nicolás Maduro anunciada por el Consejo Nacional Electoral.

Los números dados por Tibisay Lucena, con una diferencia de 4 millones de votos a favor del mandatario, fueron escuchados por una multitud que no plenó la pequeña calle que bordea el palacio presidencial por donde está “el balcón del pueblo”. Minutos más tarde, cuando ya Maduro daba su discurso, el lugar mostraba gente hasta en el 75% del área asfaltada. Eran las 10:30 de la noche.

“Volvimos a triunfar. Somos la fuerza de la historia, enfrentados a todos los retos, convertida en victoria popular permanente”, fueron las primeras palabras de Maduro desde la tarima en la que prometió, ahora sí, ocuparse plenamente de la economía para sacar al país de la debacle que sufre.

 

“Con este triunfo, llegó la hora. Ahora vamos al trabajo constructivo”, añadió el gobernante, mientras llamaba al diálogo “con todos los sectores del país”.

Maduro afirmó que en los próximos dos años -en los cuales no habrá elecciones- habrá entonces tiempo suficiente para ocuparse de asuntos económicos, mejorar los servicios públicos y ampliar el impacto del carnet de la patria.

Bellybel Torres escuchaba atenta las palabras de Maduro, “Siempre supe que ganaría, y por eso me vine para celebrar. Ahora espero que haya un cambio económico, que los precios los pongan para que alcance el sueldo”, pidió.

Para José Luis Bolívar, la reelección de Maduro es “una ratificación de la lucha de un pueblo que va venciendo desafíos cada día. Cada reto lo sigue superando. Hay una moral”. A su juicio, el siguiente paso para el gobierno es “profundizar la economía comunal, desarrollar la capacidad económica propia que nos blinde frente al Imperio. También fortalecer nuestra capacidad organizativa”.

Bryan Azuaje esperaba algo simple: “que haya menos inflación y mejore el transporte”. Y Beycker Peña aspiraba que Maduro “traiga nuevas propuestas para este gobierno, que mejoren las obras benéficas, la ayuda a los ancianos y los jóvenes y el abastecimiento de comida”.

Portando un grueso bigote falso en su rostro, afirmó que votó por el PSUV para que haya “un cambio radical en la economía”.
Nicolás Maduro seguía hablando y en la avenida Urdaneta no había sino algunos peatones. La fiesta del triunfo no llenaba una cuadra.