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PSUV y MUD juegan con las emociones para sumar votos

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02/12/2015
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COMPOSICIÓN GRÁFICA: MERCEDES ROJAS PÁEZ-PUMAR

A pocos días del 6 de diciembre, las campañas del chavismo y la Mesa de la Unidad Democrática están enfocando sus mensajes propagandísticos en un grupo de votantes que aseguran que sufragarán el domingo pero que aún no han decidido a favor de cuál bloque lo harán.

Empezamos a ver una guerra de cuñas en la que destacan especialmente los mensajes mal intencionados que colocó al aire el Gobierno para meterle miedo a la gente. Son propagandas en las que se amenaza con que un triunfo opositor acabará con los beneficios de las misiones y los distintos programas sociales”, advierte Justo Morao, especialista en comunicación política.

Ambos bloques han apelado a los sentimientos en esta última etapa. Además del miedo, el PSUV recurre en repetidas ocasiones al tema de la lealtad y a no dejar perder los supuestos logros alcanzados gracias a Hugo Chávez. Por su parte, la oposición busca darle a los electores presionados un último empujón para que participen a pesar de las limitaciones o el miedo que pueden generar las acciones de violencia registradas en distintos estados del país. Para ello juegan con la idea de la esperanza sobre un cambio.

“La MUD está apostando a que la gente sienta que es posible que haya una ruptura del hilo hegemónico. Sus mensajes buscan que el comienzo del cambio se sienta más cerca que nunca”, considera Oswaldo Ramírez, consultor político y director de ORC consultores.

Según encuestas publicadas la semana pasada, el porcentaje de indecisos entre los votantes seguros se elevaba hasta casi 10%, lo que implica que este grupo tiene la fuerza suficiente para definir los resultados finales.

Consciente de esto, el comando chavista destinó una cantidad cuantiosa de recursos para multiplicar su mensaje durante el último fin de semana de campaña.

Un estudio de ORC Consultores indica que entre el 26 y el 28 de noviembre el PSUV tuvo 1.269 cuñas en los canales de televisión abierta, lo que implica una inversión de alrededor de 69,7 millones de bolívares y 10 horas y 4 minutos de tiempo al aire. En contraste, la MUD colocó poco más de 300 mensajes en el mismo periodo.

Venevisión, siendo el canal con mayor alcance, también fue el que acumuló más propagandas del chavismo: 283 en total. Le siguieron TVES, con 251; Globovisión, con 223; Televen, con 214; VTV, con 172; y Meridiano TV, con 126.

Una propaganda en la que chavistas tienen pesadillas de que les quitan las pensiones u otros beneficios sociales después de un triunfo de la oposición se repitió en Venevisión en 44 ocasiones durante los tres días estudiados. El 26 de noviembre apareció 4 veces, el 27 otras 15 y el 28 25 más.

“Hubo un cambio en la estrategia del chavismo. Colocaron esta propaganda en lugar de la que mostraba a diputados de la oposición rechazando créditos adicionales, la cual había sido más usada hasta entonces”, comenta Ramírez.

En los tres días estudiados por ORC, la propaganda de la pesadilla apareció 197 veces en televisión abierta, mayormente el 27 y el 28 de noviembre, pues la frecuencia del mensaje ha ido en aumento.

En los días analizados, en TVES fue el canal que más se repitió: 53 veces. La frecuencia también fue alta en VTV, lo que parece corroborar que el principal target de la pieza son los chavistas descontentos que están desanimados ante el proceso electoral.

En las últimas horas de campaña se espera que el dominio abrumador del chavismo sobre los medios tradicionales se acreciente. Jesús Torrealba, secretario ejecutivo de la MUD, denunció el lunes que Globovisión suspendió todas las propagandas que su organización tenía pautadas con el canal.

“En el fondo pareciera que hay una especie de desesperación dentro del oficialismo. Su problema radica en que una parte importante de su base muestra escasos deseos de ir a votar. Si no lo hacen, la oposición tiene oportunidades de conseguir la mayoría calificada. Eso revive los fantasmas de lo que fue la votación por el referendo de la reforma constitucional de 2007, la cual perdió el oficialismo porque sus electores no participaron”, explica el consultor.

Morao recuerda que las elecciones terminan siendo definidas por los grupos pequeños que no se inclinan hacia las opciones polarizantes desde un primer momento. Los indecisos que quedan aún son parte de ese grupo y por eso su importancia.

“Es muy difícil de cuantificar el impacto que puede tener una campaña de miedo así. En algunos electores puede provocar una movilización por temor, pero en otros más bien puede desatar rabia si lo ven como un chantaje”, explica Morao.

Por su parte, Ramírez desestima que estas propagandas tengan la posibilidad de cambiar por completo la elección. “Eso sólo pasaría si ocurre algo realmente extraordinario en las horas que quedan”, afirma.

 

La apuesta opositora

Además de generar confianza en sus electores y tratar de “envalentonarlos” de cara al domingo, el otro punto clave de los mensajes de la MUD ha sido enseñar a votar.

“El jingle de ‘abajo, a la izquierda, en la esquina, la de la manito’ ha sido muy poderoso y en apenas un verso dice todo lo necesario. La gente se lo aprende muy fácilmente”, explica Morao.

Al igual que el chavismo, la oposición busca reducir al máximo la pérdida de votos, ya sea porque sus electores se queden en la casa o porque se confundan frente al tarjetón.

“En lo poco que queda de campaña lo único extra que pudiera hacer la MUD es sacar un mensaje desmintiendo que acabarán con los programas sociales si controlan la Asamblea. Eso debería dirigirse sobre todo al público adulto mayor de 50 años, que es el que está apoyando al chavismo con más fuerza”, sugiere Ramírez.

Ambos analistas advierten que es difícil precisar cuál de las dos opciones políticas sacará mayor provecho de esta última etapa de la campaña.

Sin embargo, también coinciden en el hecho de que el presidente Nicolás Maduro podría dificultar el avance del PSUV debido a sus altos índices de rechazo personal.

“Su sobreexposición en los medios es perjudicial para ellos porque representa un submarino, no un portaaviones como lo era Chávez”, sentencia Ramírez.

Desde mayo, Maduro ha apoyado directamente a sus candidatos en más de 50 actos televisados. En los últimos días ha llegado a tener hasta tres apariciones en una misma jornada.

“La gente ya no le cree al Gobierno como antes. Por eso es muy perjudicial para su campaña que salga en televisión dando distintas versiones sobre los problemas económicos, lo que evidencia que no es sincero. También el derroche de gastos que requiere cada transmisión puede generar rechazo”, considera Morao.

Los expertos concluyen que su presencia en la campaña puede animar a la base más dura del chavismo, pero alienará la posibilidad de atraer nuevos votantes.