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¿Qué pasaría si un gobierno de la MUD no paga la deuda externa del chavismo?

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El colapso de los precios del petróleo, la prolongada contracción de la economía y los elevados costos financieros de la deuda externa hacen insostenible el actual ritmo de pagos en el corto y mediano plazo. Tendría que ocurrir el milagro de un nuevo auge rentístico aunado a un exitoso programa de estabilización y reactivación económica para que aumente el ingreso en divisas, el costo del financiamiento externo baje y se pueda cancelar la deuda externa sin sacrificar la actividad productiva ni el consumo interno.

La voz oficial argumenta que la deuda externa (DE) venezolana es manejable según indicadores como DE/PIB o servicio deuda/PIB. Pero resulta que esos datos están muy distorsionados, toda vez que la conversión del PIB a dólares se sobreestima al dividir el PIB en bolívares a la tasa de cambio de 10 Bs/$ y no a 645 Bs/$. Obviamente, al dividir el mismo PIB en bolívares entre una tasa de cambio 64 veces mayor, el PIB en dólares resultante es mucho menor. Por lo tanto, el tamaño de la deuda externa se agiganta como proporción de un PIB ahora mucho menor. Basta sincerar la tasa de cambio con la que se divide el PIB en bolívares para darse cuenta de que la deuda externa ya no resulta manejable. Adicionalmente, el cálculo DE/PIB se complica porque desde 2013 el BCV no publica la cifra oficial del PIB, cuyo monto real luce distorsionado por los controles de precios y los maquillajes de cifras que no reflejan el verdadero valor de la producción.

- ¿Cuál es la capacidad de pago? -

Ante semejantes distorsiones, una pista de la capacidad de pago para mantener al día los próximos vencimientos de la deuda externa se puede obtener a la luz de la relación DE/exportaciones, o servicio de deuda/exportaciones. Estos datos aclaran la verdadera capacidad de pago del país y revelan que -más allá de la voluntad política que ha mostrado el actual gobierno de pagar puntualmente hasta el último dólar-, en el corto plazo cada vez hay menos margen para mantener el actual ritmo de pagos.

Las estadísticas más conservadoras indican que la deuda externa de Venezuela (bonos de la República y de Pdvsa), suma $123 millardos. Esta cifra excluye la deuda con residentes que tiene Cadivi/Cencoex ($25mmm), la deuda interna ($37mmm) y las indemnizaciones por expropiaciones ($20mmm). Las exportaciones de Venezuela han caído 75% desde 2012. Por eso no hay suficientes divisas para cubrir las importaciones, pagar la deuda externa, honrar la deuda de Cadivi/Cencoex, ni cancelar las indemnizaciones ratificadas por el Ciadi.

Con el fin de liberar divisas para pagar la deuda externa, el gobierno ha reducido drásticamente las importaciones, cuestión que ha contraído la actividad económica y provocado la más ruda escasez de alimentos y medicinas que se recuerde .

El actual gobierno apuesta a un recorte de la producción de la OPEP para lograr un repunte de los precios del petróleo. Pero es poco probable que en el corto plazo se recupere la producción petrolera venezolana y que los precios de los crudos suban significativamente. Por lo tanto, el nuevo gobierno necesitará otras fuentes de financiamiento internacional para cubrir las importaciones de materias primas, insumos intermedios, maquinarias, equipos y tecnología que requiere la reactivación del aparato productivo.

La propia recuperación de la extracción petrolera requiere divisas que Pdvsa no está generando. Las finanzas de la compañía están castigadas no solo por el derrumbe de los precios del petróleo, sino también porque el mayor porcentaje de ese menguado ingreso en divisas la compañía lo tiene que vender a la irracional tasa de 10 Bs/$. Adicionalmente, soporta un ruinoso subsidio a la gasolina que representa un costo de oportunidad de más de $ 14 millardos. Por si fuera poco, en el corto y mediano plazo tiene que responder a fuertes pagos de la deuda externa.

- ¿Pagar la deuda o priorizar las necesidades nacionales? -

Quienes adversan al gobierno han planteado priorizar las necesidades del consumo interno por encima de los pagos de la deuda externa. Hace un par de años, los economistas Ricardo Hausmann y Miguel Ángel Santos analizaron los retrasos del gobierno en el pago de la deuda comercial y se preguntaron si el gobierno de Nicolás Maduro también haría default con la deuda financiera de la República y Pdvsa.

Hausmann y Santos criticaron la prioridad que los gobiernos bolivarianos le han dado a los pagos de la deuda externa, por encima de las importaciones que se requieren para enfrentar la escasez de alimentos, medicinas, repuestos, entre otros: “(…) el cálculo moral se complica cuando es imposible cumplir con todos los compromisos y se hace necesario decidir cuáles cumplir y cuáles no. Hasta ahora, bajo el ex Presidente Hugo Chávez y su sucesor, Nicolás Maduro, Venezuela ha optado por pagar religiosamente sus bonos de deuda externa, gran parte de los cuales están en manos de venezolanos ricos y bien relacionados“, cuestionaron los mencionados economistas que trabajan en la Universidad de Harvard.

- ¿“Debería” Venezuela hacer default? -

Esta pregunta que Hausmann y Santos plantearon en su artículo de hace dos años es la que ahora habría que hacerse ante un eventual gobierno de la MUD.

“Si las autoridades adoptaran políticas con sentido común y buscaran el apoyo del Fondo Monetario Internacional y otros prestamistas multilaterales, como lo suele hacer la mayoría de países en problemas, se le aconsejaría renegociar la deuda externa. De esa forma, el peso del ajuste se compartiría con otros acreedores, como ya ha ocurrido en Grecia, y la economía ganaría tiempo para recuperarse, particularmente en la medida que empiecen a madurar nuevas inversiones en las reservas petroleras más grandes del mundo. Los tenedores de bonos harían bien reemplazando sus papeles actuales por instrumentos de más largo plazo que se beneficiarían de la recuperación económica”.
Hausmann y Santos anticiparon en ese mismo artículo publicado que:

“Nada de esto va a suceder bajo el mandato de Maduro, quien carece de la capacidad, capital político y voluntad para moverse en esa dirección. Pero el hecho de que su gobierno haya decidido incumplirle a los 30 millones de venezolanos para pagarle religiosamente a Wall Street no debe ser interpretado como una señal de rectitud moral. Es más bien una muestra de su decadencia moral.”

De inmediato, el Presidente de la República, Nicolás Maduro, pidió iniciar acciones legales contra Ricardo Hausmann al acusarlo de contribuir con sus análisis y escritos a una caída en los precios de los bonos de la deuda venezolana: “He ordenado a la Procuraduría, y le he hablado a la fiscal, para que iniciemos acciones porque usted está metido en una campaña para hacerle daño a nuestra patria”.

- ¿Qué pasaría si la MUD se niega a pagar la deuda heredada del chavismo? -

Si un gobierno de la MUD atiende los consejos de Ricardo Hausmann y Miguel Ángel Santos y decide renegociar la deuda externa para compartir el peso del ajuste con los acreedores, habría que medir muy bien las consecuencias de la forma como se ejecute esta decisión para que no resulte contraproducente. Sobre todo porque nadie le va a prestar a un nuevo gobierno que de forma unilateral decide no pagar la deuda heredada del gobierno anterior. Un default desordenado y caótico puede cerrar los caminos al financiamiento internacional que el nuevo gobierno necesitará para financiar un plan de emergencia enfocado en la importación de alimentos y medicinas, y la importación de materias primas e insumos para reactivar el aparato productivo interno y erradicar la escasez, el acaparamiento y la especulación que atormentan a la población.

No solo académicos y políticos de la oposición coinciden en la crítica al gobierno por priorizar los pagos de la deuda por encima de las necesidades nacionales. Desde la militancia de izquierda la Plataforma para la Auditoría Pública y Ciudadana plantea auditar el otorgamiento de divisas preferenciales, la contratación y manejo de la deuda pública y, en general, la forma como se han administrado las finanzas públicas. Se apoyan en el Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, quien argumenta que cuando un país impone una reducción de la deuda a sus acreedores y reorienta esos fondos hacia una política fiscal expansionista, eso produce resultados positivos: “hay muy pocas pruebas que acrediten la idea de que una cesación de pagos conlleve un largo período de exclusión del acceso a los mercados financieros. Rusia pudo pedir prestado de nuevo en los mercados financieros dos años después de su cesación de pagos que había sido decretada unilateralmente, sin una consulta previa a los acreedores”, asegura quien también fue jefe de los asesores económicos de Bill Clinton.

Dos años de espera para tener acceso al financiamiento fresco es quizás mucho tiempo para una Nación al borde de una crisis humanitaria debido a la grave escasez de alimentos y medicinas. ¿Quién le va a prestar a un país que ha declarado un default y/o plantea reestructurar su deuda externa compartiendo los costos del ajuste con los acreedores? La cesación de pagos no solo castiga el valor de la deuda vieja en los mercados, sino también encarece desmesuradamente el acceso a nuevos préstamos.

- Medir bien las consecuencias de un impago -

Habría que revisar bien el marco legal que rige la materia, porque cuando se trata de reestructurar legalmente la deuda de una compañía, ésta tiene que declararse primero en bancarrota. La pregunta puede resultar descabellada y absurda pero hay que hacerla: ¿Un gobierno de la MUD declararía la quiebra de Pdvsa y le echaría la culpa al gobierno anterior para forzar una reestructuración con descuento de la deuda externa de la compañía?

Lo más responsable de cara al interés nacional es medir muy bien las consecuencias de un impago de la deuda de Pdvsa, cuyos activos externos son embargables (refinerías, buques y cuentas por cobrar). Las consecuencias de no pagar serían muy caras para Pdvsa, cuyos activos en el exterior pudieran ser objeto de embargo por un Tribunal. Pdvsa tiene 44 tanqueros, 13 refinerías y cuentas bancarias que serían susceptibles de congelamiento y embargo. Esto representaría un grave daño patrimonial y la paralización de las exportaciones de crudo. Desde el punto de vista económico y social sería muy costoso dejar de pagar la deuda externa, aun cuando de cara a un referendo revocatorio y elección presidencial, esta promesa se traduzca en un caudaloso dividendo electoral.

¿Haría esto un gobierno de la MUD? ¿Qué tribunal va a aceptar que la empresa que administra los yacimientos de petróleo más grandes del mundo está quebrada? Ciertamente, debido al colapso de los precios del petróleo, Venezuela está confrontando una severa crisis de liquidez, pero no es una economía insolvente. El país cuenta con las reservas de petróleo más grandes del mundo, además de importantes yacimientos de gas, oro, diamantes, hierro, bauxita, coltán y otros minerales que son muy bien cotizados en el mercado internacional debido a su importancia estratégica para la economía mundial.

- ¿Qué hacer para no perder el financiamiento internacional? -

Los problemas de escasez de alimentos y medicinas que azotan a la población no se deben única y exclusivamente a la falta de divisas para importar. El desabastecimiento también es causado por los desincentivos que sufre la actividad agrícola e industrial que ha sido estrangulada por rígidos controles de precios y de cambios a lo largo de casi 14 años. Con un programa de estabilización económica bien llevado es posible desmontar estas distorsiones, reactivar la producción nacional y superar los problemas de escasez sin tener que hundir a la Nación en las graves consecuencias que generaría el impago de la deuda externa.

La unificación de la tasa de cambio a un nivel que exprese la verdadera productividad de la agricultura e industria, así como la liberalización de los precios para poder recuperar los costos de producción y obtener una ganancia razonable, coadyuvaría a reactivar la capacidad productiva ociosa y a reducir los índices de desabastecimiento y escasez.

La industria nacional opera a menos del 50% de su capacidad instalada y en la mayoría de los 4 millones de hectáreas que fueron expropiadas es poco lo que se produce. Al reactivar la agricultura e industria y sustituir importaciones por producción nacional, se liberarían divisas para pagar la deuda externa, sin condenar a la población al azote de la escasez, el acaparamiento y la especulación.

Sincerar el precio de la gasolina erradicaría el contrabando de extracción y el derroche del combustible en el mercado interno, generando un importante ahorro equivalente a 200 mil barriles diarios, cuyo costo de oportunidad equivale a $4 millardos.

Una tasa de cambio que respalde la competitividad cambiaria contribuiría a recuperar las exportaciones no petroleras que, en su mejor momento, aportaron casi $7 millardos.

La unificación cambiaria en torno a la tasa Dicom de 645 Bs/$ le daría a Venezuela el siniestro privilegio de ser el país con la fuerza de trabajo más barata en América Latina. Pero esto no es un incentivo para atraer la inversión extranjera que prefiere países en los que se respeten los derechos de propiedad, funcionen los mecanismos del mercado, prevalezca un clima de paz laboral y se proteja y estimule la inversión. Estas son las verdaderas claves para atraer inversiones que ayude a recuperar la industria petrolera y reactivar la agricultura y manufactura nacionales.

Para recuperar el acceso al mercado financiero internacional sin que se le imponga a la Nación un severo programa de shock con medidas draconianas y antipopulares, hay que tomar la iniciativa para corregir las graves distorsiones macroeconómicas y reactivar la economía través de un conjunto de decisiones que aún se tienen al alcance de la mano. Esto implica:

• Convocatoria a los más competentes y prestigiosos formuladores de políticas
• Diseño de un Plan de Estabilización Económica con Bienestar Social
• Reinstitucionalización de los poderes públicos
• Seguridad jurídica y respeto a los derechos de propiedad
• Restablecimiento de los mecanismos del mercado
• Construcción de amplio consenso y sólido apoyo político y social
• Voluntad política para honrar la deuda legalmente adquirida
Sin lugar a dudas, para que mejore la percepción de los mercados sobre el futuro de la economía venezolana, el énfasis debe estar en enderezar las desviaciones y errores de la política económica. Al corregir los desequilibrios macroeconómicos y enviar las señales adecuadas, los inversionistas se van a interesar en un país que cuenta con semejante potencial de recursos y los mercados financieros nuevamente se abrirán.