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Rafael Esquivel, su sucesor y la paz

Esquivel

El viernes 27 de mayo se cumple un año desde que explotó el FIFAGate y un año desde que separaron a Rafael Esquivel de su cargo como presidente de la Federación Venezolana de Fútbol. Salieron todos los caudillos a pelear por el poder y nadie quiso guardarse nada. Las peleas por comunicados, los discursos hirientes y los problemas se hicieron presente. La FVF se quedó sin dinero, reconocido por ellos mismos, y los resultados deportivos no nos acompañaron. Un año para el olvido del fútbol venezolano.

En nuestra opinión, a pesar de que algunos voceros no quieran admitirlo, estamos en las horas más bajas del balompié nacional desde el año 2000 o 1999, o desde el momento de las infames pre libertadores, cuando negociamos nuestros méritos deportivos con equipos mexicanos por falta de dinero. Bajas asistencias a los estadios, una FVF sin recursos, sin triunfos y sin nadie que analice los verdaderos problemas del fútbol venezolano.

Lo único que hacemos es señalar al presidente de la FVF de turno o al club que nos gusta de turno o al seleccionador de turno y le echamos toda la culpa, sin entender siquiera como está organizado el fútbol criollo y sin entender que los problemas están en todas partes.

A un año de la partida de Esquivel no hemos reflexionado lo suficiente y seguimos creyendo que toda la corrupción acabó con el fútbol venezolano. En nuestra opinión, Esquivel es un producto de la corrupción venezolana y del fútbol internacional, no a la inversa. No me mal entienda, Esquivel es gran culpable de lo que sucede, porque concentró todo el poder, generó manejos para mantenerse en el poder, sus decisiones no eran justas y cuando se fue dejó un gran vacío en una organización que no podía funcionar sin él. Pero no solo él es culpable, todos los que estuvimos en el fútbol venezolano y no logramos cambiarlo y se terminamos adaptándonos somos cómplices.

Pero vamos más allá, quedarnos en el tema de Esquivel es como solo ver la punta del iceberg. No es un secreto para nadie que once jugadores forman un equipo, varios equipos forman un club, varios clubes forman ligas y asociaciones regionales, varias asociaciones regionales y los clubes de primera división forman  a la Federación Venezolana de Fútbol.

Ahora, para entender bien el tema, debemos observar que el fútbol venezolano enfrenta problemas de desnutrición en jugadores jóvenes, mala formación académica de entrenadores graduados en apenas cuatro semanas, en falta de apoyo monetario de la empresa privada, en falta de conocimiento, entre otras cuestiones. Multiplique eso por cada una de los peldaños descritos. Son innumerables los problemas. No obstante, siempre pensamos que el mesías será la solución. Capaz en este momento puede ser el primer paso.

La campaña electoral para ser el presidente de la FVF ya comenzó y Esquivel, por primera vez en casi 30 años, no será parte de ella. Por ahora, los candidatos más firmes empezaron a hacer movimientos. Jesús Benardinelli está viajando con la selección y varios presidentes de asociaciones; Richard Páez hace lo propio por todo el país visitando estados y clubes; Tony Carrasco lanza sus foros para dar a conocer sus ideas… ¿Cuál es el perfil que debe tener alguien para ser presidente en este momento de la FVF?

El perfil del futuro presidente de la FVF debe responder a una gran cantidad de cualidades de las cuales solo vamos a analizar tres. La primera, la que le gusta a todo el mundo: debe ser buen gerente. ¿Qué significa esto? Pues es súper complejo. Debe tener planificación, saber colocar gente preparada en los cargos apropiados, tener metas claras, saber de finanzas, de mercadeo, de recursos humanos etc. ¿Por qué siempre pedimos esto? Porque es lo que siempre ha faltado en Venezuela, buena gerencia. Inclusive, solemos pensar que solo necesitamos a un gran gerente y eso es un craso error.

La segunda cualidad, es que un presidente debe ser un buen político, toda vez que a los buenos gerentes que no son políticos lo derrocan muy rápido. Esto sucede ya que el político es el que convence a la comunidad de las políticas (que son el camino) para llegar a un objetivo. Si gerencias y no convences para dónde vas, nadie creerá que estás trabajando y nadie se sumará al movimiento, por el contrario se opondrán.

La última cualidad que consideramos que debe tener el próximo presidente de la FVF es ser buen negociador. El fútbol venezolano sin Esquivel levantó a los caudillos y les dio ánimos y fuerza ya que ahora no está el poderoso. Los jugadores, que han demostrado un ego desmedido, los clubes que ahora en un gremio se sienten más fuertes, las asociaciones que se sienten que tienen el poder de la FVF, los árbitros que han quedado si su cabeza principal ya que partió del país, los entrenadores que andan desorganizados, el Consejo de Honor que siempre toma decisiones no apegadas a derecho generando impunidad y un presidente que aunque tiene mucha experiencia, cada vez que abre la boca genera más problemas, son el panorama a enfrentar.  Ante tantos intereses en conflictos, ante esta guerra civil que vive el fútbol venezolano, lo que necesitamos ahora más que nunca es un líder que se siente a negociar, un líder que encuentre los puntos comunes ante tantos gremios, un líder que sin duda traiga la paz al fútbol venezolano para que desde allí se pueda reconstruir de sus cenizas.

Ojalá podamos encontrar a alguien así, porque vamos camino a nuestra propia destrucción. Así que o el fútbol venezolano negocia y trabaja en equipo o sin dudas pereceremos como individuos.