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Real Madrid avanza con lo justo a semifinales de Champions

Cristiano Ronaldo
11/04/2018
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FOTOGRAFÍA: EFE

España contará con un participante en las semifinales de la Liga de Campeones de Europa en semifinales luego de que el Real Madrid sobreviviera por la victoria la semana pasada en Turín, cuando su 0-3 sobre Juventus hacía ver las cosas sencillas para la vuelta, pero los italianos pusieron resistencias y ganaron 1-3 en España, con un global que se selló con un penal en el descuento por parte de Cristiano Ronaldo

La caída del Barcelona era una lección que Zinedine Zidane no quería atravesar, por eso dispuso de una formación cuyo ataque ponderaba la velocidad y el buen manejo de balón. Con Gareth Bale como titular junto a Isco y Cristiano Ronaldo en el ataque, la premisa era aguantar, salir y acabar con el rival, una propuesta que solo debía cumplirse si la zaga cerraba los espacios a la ofensiva contraria.

Pero en solo 120 segundos apareció Juventus para ejercer presión. Mario Mandzukic, autor del único tanto de su club en la final de Gales, acercó a los suyos con un cabezazo sin oponentes para meterlos otra vez en la serie.

No se fiaba el Madrid, que buscaba desenvolverse como si de un juego sin ventaja se tratara. Marcelo se escapaba por la banda izquierda, conectando con Toni Kroos e Isco, triángulo que se gestaba por la derecha con Dani Carvajal, Luka Modric y Bale.

Embestidas de Ronaldo e Isco daban trabajo a Gianluigi Buffon, quien mantuvo con vida a su equipo. La despedida del gigante en Liga de Campeones debía ser, en caso de llegar, con su sello característico.

Esos salvavidas permitieron hacer de la descarga ofensiva un éxito al minuto 37, nuevamente por intermedio de Mandzukic, con otro tanto de cabeza para acercarse a solo un gol de los blancos.

Más ataque, más opciones. Zidane no quería ser el hazmerreír español por segundo día consecutivo. Cada balón parado se jugaba como el último del año y en esa casi cayó el descuento, cuando Raphael Varane estrelló su testarazo contra el travesaño, última acción del primer tiempo.

Para el complemento, Zidane dio ingreso a Lucas Vázquez por Casemiro. La apuesta era para crear acción en el área de Buffon sacrificando al muro de contención. Arriesgado, pero necesario.

A la hora de juego, la ocasión de Gonzalo Higuaín. Al argentino se le reprocha su ausencia en los momentos en que más lo necesitan, pero su disparo lo desviaba Keylor Navas. Segundos después, Blaise Matuidi gestaba la paridad en el global ante un error del costarricense. Al no sostener un débil centro, el francés aprovechó y con el arco vacío marcó el 0-3.

No era un juego nuevo. Ahora había una leve ventaja de Juventus que, con otro gol, obligaba al cuadro merengue a hacer dos para avanzar. De momento, alargue.

Los miedos locales se incrementaban. El triunfalismo de la ida despertaba dudas en la vuelta. Lo de Juventus era heroico por el contexto, el rival y el escenario. Mientras que en Turín parecía un equipo que no se había sacado el golpe de la final de la pasada campaña, ahora era un conjunto que se había sacudido a sus demonios.

Mateo Kovacic era la última carta de Zidane, entrando a los 75 por Modric. Benzema no tenía cabida en el este cruce.

Otra vez Buffon. Una leyenda no puede despedirse mientras se pierde en la sombra, y el italiano era luz en el Santiago Bernabéu. Un tiro de Isco que se desvió en el camino lo puso a prueba, pero sin sobresaltos envió el tiro de esquina. Para los de casa era celebrar la aproximación asumiendo el fracaso de verse jugando el pase a pesar de lo ocurrido la semana pasada.

La salida no esperada que trajo a la mesa los recuerdos de 2010. Aquella vez en Berlín, el actual técnico del Real Madrid fue expulsado por propinar un cabezazo a Marco Matterazzi. Su despedida del fútbol la hacía pasando al lado y cabizbajo al lado de la Copa del Mundo.

Buffon estuvo ahí para verlo, pero ahora le tocaba a él. En otro torneo y otra etapa, pero lo del italiano era histórico. Su discusión con el principal por un penal sobre Vázquez llevó al árbitro a sacar la roja.

Ronaldo cerraba la llave. El Real Madrid, con vergüenza, se instalaba así en semifinales.