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Rescates en las montañas de Mérida pueden durar más de 30 horas

Ruta Pico Humboldt. Sebastián Astorga
15/08/2016
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FOTOGRAFÍA SEBASTIAN ASTORGA Y DANIELA MEJÍA

La irregularidad del terreno y el desorden institucional son algunas de las causas de los retrasos en los rescates de turistas en Mérida. Un paseo a las montañas de ese estado puede ser una experiencia inolvidable, pero también fatal. Gracias a la voluntad de héroes anónimos, el sujeto de esta historia pudo salir con vida

Rafael Degato casi no vivió para contarlo. El pasado jueves decidió emprender el sendero que conduce al Pico Humboldt, por el Parque La Mucuy. Él esperaba encontrar parajes hermosos que lo motivaran, retaran y que le cambiaran su perspectiva de vida. Quizás, ese último objetivo fue el que logró cuando estuvo a punto de morir por un edema pulmonar y cerebral que desarrolló en medio de ese paraje natural.

Un mal agudo de altura sufrió este aventurero por la altitud, el clima lluvioso y las bajas temperaturas presentes en ese punto de los Andes venezolanos. El problema fue complicándose hasta comprometer los pulmones y el cerebro del joven, de 29 años, con la presencia de líquidos inusuales en su organismo.

Una doctora del grupo de rescatista Domingo Peña examinó a Rafael y le diagnosticó edema pulmonar de altura (EPA). Un mal que suele presentarse en sujetos expuestos a la disminución de oxígeno en la sangre. Esto se conoce como hipoxemia. Los síntomas pueden incluir dificultad para respirar (disnea), tos, respiración crepitante y dolor torácico.

La aparición del edema pulmonar suele ser súbita y Rafael presentó algunos de los síntomas al llegar al primer campamento de la travesía en la Laguna de Coromoto. La evolución de ese problema puede ser letal y ha cobrado varias vidas en esta ruta. Sin embargo, como los síntomas fueron pocos y la conciencia estaba obnubilada por la esperanza de hacer cumbre, el grupo de excursionista al que pertenecía el joven continuó el ascenso al día siguiente. La única manera de evitar la evolución del EPA es bajar mínimo entre 300 y 500 metros.

Al llegar a Ciudad de Mérida e internarse en el hospital, se determinó que Rafael también presentaba un edema cerebral (ECA). Esa alteración hizo que “Rafa”, como es conocido entre sus amigos, fuera desarrollando a lo largo de su descenso —que duró casi 30 horas—, la pérdida de coordinación y orientación hasta presentar alucinaciones y comportamientos psicóticos.

El descenso de Rafael se inició alrededor de las doce del mediodía del sábado desde la Laguna Verde, a 3.900 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m). Casualmente el grupo que lo acompañaba se topó con algunos rescatistas que se encontraban en la zona. Este refuerzo permitió a uno de sus compañeros de viajes, Luis, a bajar solo y alertar a las autoridades. A la una de la tarde el aviso llegó al puesto de guardaparques.

Luis también hizo contacto con los grupos de rescatistas, pues ya le habían alertado que las respuestas de las instituciones del Estado suelen ser tardías.

A las 4 de la tarde un grupo de voluntarios del Grupo Andino de Rescate y el Domingo Peña esperaban para poder ser ascendidos, en teleférico, al Pico Espejo y de ahí caminar hasta el encuentro con Rafael. Sin embargo, debieron esperar hasta las 6 de la tarde por los funcionarios de Bomberos de Mérida. Así lo afirmaron ellos mismos, quienes criticaron que algunos de los bomberos no sabían la ruta o no actuaron con la premura que correspondía al caso.

“Que nos hayan subido en teleférico solo quiere decir una cosa, que tiene poco personal. Muchos bomberos han presentado la baja”, explica uno de estos montañistas. Recuerda que el sueldo de los bomberos y la dotación de equipos es tan pobre, que los funcionarios no suelen dar lo mejor de sí en situaciones de riesgo como la sufrida por Rafael.

Los rescatistas son una serie de héroes anónimos, cuya vocación humanitaria se ve viciada por la necesidad de caminar los parajes de la montaña. Son unos adictos a la pasividad y peligrosidad del montañismo, que encontraron en el rescate de vidas una explicación a ese llamado imperante de la naturaleza. El grupo convocado para este caso, encontraron a Rafael más debajo de lo que llaman “Puente Quemado”. Sobre los 3.000 m.s.n.m.

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Al encontrar al joven montañista, los rescatistas que bajaron desde Pico Espejo pudieron acostarlo en una cesta y relevar a quienes venían cargándolo y arreándolo desde la Laguna Verde. Eso pudo hacerse ya cuando estaba oscureciendo. Asimismo la médico del grupo pudo suministrarle algunas medicinas, entre ellas oxígeno y diuréticos, porque unos de los síntomas del edema es la retención de líquidos.

Este grupo, a su vez, pudo trasladar a Rafael, de 87 kilos, hasta la Laguna de Coromoto. Llegaron alrededor de las 5 de la mañana del día domingo. En el lugar de campamento, a 2000 m.s.n.m. encontraron a un grupo de Bomberos forestales durmiendo. Entonces, se acordó que ellos podrían hacer el relevo hasta La Mucuy.

Otro grupo de bomberos descansaba en el Pozo del Duende, 200 metros más abajo. Eran otros funcionarios que alegaban no conocer lo suficiente los caminos como para continuar a oscuras. Fueron estos dos últimos grupos los que cargaron la cesta del paciente, alucinando hasta las faldas de la Sierra Nevada. Rafael fue subido a la ambulancia a las 5 de la tarde del mismo día.

Bomberos forestales trabajan con las uñas 

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El difícil acceso a estos caminos, la falta de insumos y dotación de los cuerpos de bomberos y la poca confianza que existe entre los organismos del Estado y los grupos de rescatistas son algunas de la causas de los retrasos en los rescates de vidas humanas en las montañas merideñas. Uno de los destinos turísticos de montañismo más importantes del país y de la región.

Si los bomberos no cuentan ni con botas y bombas de oxígenos en óptimas condiciones, se pierde de vista la posibilidad de que cuenten con un helicóptero u otras herramientas necesarias para salvaguardar las vidas de los turistas que se aventuran en este estado turístico. La respuesta a destiempo es parte de la desidia en estos cuerpos de seguridad. Además trasladar un cadáver requiere menos esfuerzo que a un vivo.

El Parque Nacional Sierra Nevada es uno de los lugares más hermosos de Venezuela. Es un destino sumamente atractivo para montañistas principiantes y avanzados pues alberga los cuatros picos más altos de este país. El Pico Bolívar (5.007 m.s.n.m) y El Humboldt (4.940 m.s.n.m) son los primeros de la listas y sobre ellos se posan los glaciares venezolanos que luchan contra la extinción.