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Subcampeones mundiales: ¿Ahora qué viene?

Vinotinto Sub 20
19/06/2017
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FOTOGRAFÍA: YELIM LEE | AFP

Los venezolanos somos, extrañamente, triunfalistas. Digo extrañamente porque en deporte profesional escasamente se han alcanzado hechos trascendentales y el triunfo sigue siendo algo más propio de las individualidades y las hazañas que de los procesos y los colectivos. Pero sí, somos triunfalistas y no podemos dejar de convivir con eso.

Lo que sí se puede hacer, desde el punto de vista de un opinador y analista, es orientar a la afición acerca de cómo se deben digerir los éxitos.

Lo logrado en Corea del Sur por la Selección Nacional Sub 20 no puede catalogarse como hazaña. Las hazañas son logradas con gran esfuerzo y valor, como lo ha hecho el grupo de Dudamel, pero también la palabra tiene tinte de proeza en medio de lo que no es usual.

Si bien en el fútbol venezolano es primera vez que se está tan cerca de ser campeón del mundo, el talento, las capacidades, el tiempo y el trabajo de calidad del grupo subcampeón, patea la improvisación y no termina siendo algo que haya roto con la lógica: el logro es consecuencia de lo bien hecho.

Partiendo de esa premisa, lo que queda en adelante al grupo que fue recibido como verdaderos héroes nacionales el martes pasado no es otra cosa que un futuro individual boyante. Muchos han querido apurar los tiempos y han colocado sobre el hombro de estos jóvenes la responsabilidad de llevar a Venezuela al primer mundial absoluto.

Desde la visión del aficionado, el éxito no depende de edades, de tiempos o de procesos. Considera que los triunfos se van a trasladar a la golpeada selección de mayores como coser y cantar. Y no es así.

Ya no depende del seleccionador Sub 20 mantener unido este grupo en cuanto a competiciones se refiere; lo que sí depende de él, como técnico de la absoluta, es darles las oportunidades a quienes destacaron en el mundial de Corea de acuerdo a las necesidades que tenga el equipo que marcha último en las Eliminatorias Sudamericanas.

Si bien aún el desempeño de la absoluta deja un mar de dudas en lo colectivo e individual, será propicio que Dudamel, en estos cuatro partidos que aún quedan en el tormentoso camino a la cita de Rusia, evalúe ciertamente si los Velázquez, Ferraresi, Ronald Hernández, Ronaldo Lucena y compañía pueden tener un lugar fijo entre los titulares o relevos. Recursos tienen: estado de forma extraordinario, ilusión y hambre de gloria.

Ahora bien: de nada valdrá la intención si estos chicos no tienen continuidad en sus clubes y eso ya no depende de Dudamel. Esa es la realidad de una generación que ya cumplió su ciclo. Ya no habrá módulos de trabajo que permitan mantener el ritmo futbolístico que la mayoría no tenía en sus equipos.

 

Esa es la mayor preocupación. Los rumores acerca de traspasos a clubes extranjeros no hacen bien si realmente no se concreta una salida. En tanto, habrá que apelar a la confianza de los DT del fútbol local de saber si esta camada de chicos de 20, 19 y 18 años tiene lugar en Primera División, cuando su edad ya no les asegura la obligatoriedad de ser puestos en cancha por la norma del juvenil.

No es preciso si serán estos muchachos los que lleven a Venezuela al Mundial de Catar 2022. Es seguro que Peñaranda, Soteldo, Yangel y Fariñez serán protagonistas en ese camino, con el permiso de futbolistas a los que todavía le queda gasolina para otra Eliminatoria como Alejandro Guerra, Tomás Rincón y Salomón Rondón, amén de otro grupo que aún es muy joven como los Rómulo Otero, Alexander González, Arquímedes Figuera y Josef Martínez.

Encontrar una idea de juego y amalgamar un plantel de experiencia y juventud será el máximo reto de Dudamel, quien ha advertido: “el que se relaje en la absoluta que no se extrañe que alguno de estos chicos mundialistas le quite su lugar”. Luego del amistoso ante Ecuador en Boca Ratón y el bajo desempeño, dicha “amenaza” debe tomar más relevancia.

Hay que recordar que el fútbol es dinámico y no depende de la lógica. Son 21 mundialistas con 21 vidas aparte, con ilusiones y frustraciones aparte, con éxitos que llegarán a unos y a otros no tanto. En su carrera habrá técnicos que confíen en sus capacidades y otros que no. Las lesiones también son factores inestimables que forman parte del fútbol, por lo que pensar que la generación de Corea será la que resuelva el entuerto en la absoluta es poco menos que irresponsable. Con la generación del mundial Sub 20 de Egipto en 2009 se quiso hacer lo mismo y pocos miembros de esa plantilla alcanzaron el fútbol élite. En el balompié, no siempre 2+2 es 4.

Queda la posibilidad latente de que buena parte de este grupo se junte de nuevo. ¿Qué tendría que pasar? Que los chicos que representen a Venezuela en el campeonato sudamericano Sub 20 de 2019 queden clasificados entre los dos primeros de la competencia y obtengan un cupo a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, donde las selecciones de fútbol están conformadas por equipos Sub 23, donde buena parte de la generación subcampeona del mundo en Corea tendrá edad para representar al país.

Con trabajo de calidad y planificación, esta posibilidad no es utópica.

 

De momento, hay que dejarlos seguir creciendo. Que disfruten lo que lograron y que lo sepan aprovechar para sus carreras. El éxito es solo de ellos y su administración depende también de ellos. Solo Dudamel sabe si ya están listos para nuevos retos en la absoluta. Hambre de gloria les sobra.

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