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¿Suicidio en primavera?

CNE Plaza Caracas
12/03/2018
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FOTOGRAFÍA: DANIEL HERNÁNDEZ / EL ESTÍMULO

El mes de mayo simboliza por excelencia la estación de primavera en los países del hemisferio norte. Es el mes preferido por agricultores y según diversas estadísticas es el mes en el cual bajan las tasas de suicidio. Si bien en Venezuela no existen las estaciones septentrionales, mayo es también es el mes de las flores y el mes de la virgen, además.

En mayo de 2018, el 20 de mayo para ser más precisos, están convocadas –por ahora- unas muy atribuladas elecciones presidenciales. Si bien el gobierno de Nicolás Maduro le sumó la elección de asambleas legislativas regionales y de concejos municipales, nadie se llama a engaño, lo que está en juego es la presidencia.

¿Habrá un suicido político en primavera? En mi opinión ésta es la pregunta crucial. Al contrario de muchos opinadores en las redes sociales, no creo ni que el chavismo sea monolítico, ni que ya esté cantado lo que va a ocurrir el 20 de mayo. No digo que Henri Falcón va a ganar o que va a perder, y que eso se sepa de antemano; sólo me paseo por el escenario en el cual, en este momento, el poder debe estar sopesando su decisión.

Y el poder, lo sabemos en Venezuela, no es sólo el Psuv o Maduro y su gobierno, sino que también lo es el alto mando militar.

La posibilidad de un fraude masivo el 20 de mayo es ciertamente un escenario posible. El poder se jugó esa carta en las escogencia de una inconstitucional asamblea nacional constituyente. Si bien la ANC es una realidad política, también abrió el camino del rechazo abierto de la comunidad internacional que se tradujo en más sanciones de Estados Unidos, y la novísima implementación de sanciones por parte de Canadá y la Unión Europea.

Un fraude el 20 de mayo, que manipule lo que es en este momento la genuina voluntad popular (ponerle fin al gobierno de Maduro), subirá la vara del rechazo y de las acciones en el plano internacional. También a contracorriente de lo que muchos dicen, no veo señal alguna de que habrá una intervención militar extranjera en Venezuela. No es un escenario que contemplo, a partir de mi análisis.

Las sanciones contra altos funcionarios llegando incluso a sus familiares, la congelación de bienes en diferentes países, la posibilidad de un embargo financiero a Pdvsa desde Estados Unidos, el envío de ayuda humanitaria sin la aprobación de Caracas a Venezuela, entre otras acciones, podrían ser parte de las acciones.

Junto a un Maduro que si bien esté en el poder no podría visitar ningún país, salvo Cuba, Nicaragua o Bolivia. Un gobierno que estaría aislado políticamente y cercado económicamente.

El chavismo puede jugarse esa carta, es una posibilidad. Sin embargo, cuando uno se pasea por momentos de inflexión, tanto Hugo Chávez como sus seguidores no optaron por la muerte (pese al manido eslogan de patria o muerte) sino que echaron para atrás. En medio de la incertidumbre que nos rodea en Venezuela es imposible decir qué va a ocurrir.

Mirando señales en medio de esta bruma y desinformación, efectivamente es posible que Maduro se juegue la carta del fraude, que opte por lo que llamo el suicidio de su régimen, ya que lo llevaría a un nuevo estado de presiones, sanciones y aislamiento.

Pero también es posible, al menos así lo veo yo, que las elecciones del 20 de mayo estén precedidas por un pacto de transición. Es sólo una hipótesis: el chavismo consigue una salida “elegante” del poder, deja constancia de que sí son demócratas (con lo cual siguen dentro del juego político-institucional) y negocian con Falcón inmunidad e impunidad.

A muchos este último escenario tal vez les produce más escozor que la propia permanencia de Maduro por otros seis años. Es una posibilidad, sólo eso. A fin de cuentas, no pocas transiciones se han hecho de esta manera.