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Tengamos paciencia con Fariñez

Wuilker Fariñez, portero de la vinotinto. FOTO: Juan Ignacio Roncoroni. EFE
11/09/2017
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FOTOGRAFÍA: JUAN IGNACIO RONCORONI | EFE

En agosto de 2016, dedicaba unas líneas en El Estímulo a Yangel Herrera. En aquel momento, el mediocampista hacía vida en Atlético Venezuela y despertaba el interés de varios equipos en el mundo. Sin ser un fuera de serie, sus condiciones técnicas y de biotipo nos presentaban al prototipo de jugador del futuro. Y sí, es venezolano. Aún no había alcanzado el subcampeonato del mundo Sub 20 y la titularidad en la selección absoluta no estaba ganada.

Apenas la organización City Football Group posaba sus ojos en el chico nacido en La Guaira y ya mostraba unas condiciones muy particulares que lo hacían diferenciarse muy por encima del futbolista promedio.

Ahí mismo, en esa misma nota, también mencionábamos a Wuilker Fariñez, el más precoz de toda esa generación que nos ha brindado tantas satisfacciones. Redundar en su meteórica carrera no significaría aportar algo nuevo en la cascada de elogios que ha recibido el arquero de Nuevo Horizonte. Desde que participó en aquel campamento que Empresas Polar organizó con el Real Madrid, su cara estuvo tímidamente presente en el fútbol venezolano, hasta que Noel Sanvicente lo tomó en cuenta para la Copa América de Chile en 2015. Salvo aquel momento en el club merengue, pocos sabían de aquel menudo (comparado con el resto) guardameta, quien desde ese momento dio el salto a la titularidad del Caracas de la mano de Eduardo Saragó con apenas 17 años.

Su carrera no para de crecer. Cada vez es capaz de superar sus propias actuaciones y al penal detenido en eliminatorias ante Chile vino su maravillosa presentación en el Mundial Sub 20. Sin embargo, el ruido que había generado no fue tanto hasta que se enfrentó a la crema de la crema mundial: figura indiscutible en dos partidos de alto calibre ante la Colombia de Falcao y la Argentina de Messi, la catapulta de la fama lo ha lanzado al cielo. Millones de ojos se posan siempre en cada partido de la albiceleste y esos mismos no han dudado en preguntarse quién era ese muchacho con tanta personalidad y de no mucho tamaño que sacaba todo lo que quería vulnerarle (aunque en Argentina el pobre bagaje de su selección ha opacado el gran partido del venezolano).

El peso de sus grandes presentaciones lo consolidan cada vez más como un extraordinario arquero con condiciones excepcionales. Si aún tenía que mejorar algunos aspectos, como la salida aérea, poco a poco va demostrando que ha sabido identificar cuáles son y que ha trabajado en ello, con la ayuda de los cuerpos técnicos que lo dirigen, sobre los que tiene ventaja el propio Rafael Dudamel, el mejor arquero de Venezuela en la historia y mentor principal, junto con Renny Vega, su ex compañero en Caracas, del indetenible crecimiento del muchacho.

Hay un “desespero” particular en el país futbolero porque el joven meta salga al fútbol del extranjero. Nadie entiende cómo un jugador de tan altas condiciones no haya dado el salto fuera de las fronteras. Los halagos recibidos por periodistas tan denotados como el argentino Jorge Barraza, quien aseguró que Mbappé y Fariñez son las dos mejores apariciones del fútbol mundial, o de referencias históricas en el arco como René Higuita han sido otras viñetas en su gran currículo vitae que han querido utilizar para que el chico salga del país: “René, llévatelo a Nacional”, es la línea de la retahíla de mensajes que responden el tuit del ex arquero de la Selección Colombia.

Sus nueve atajadas contra Colombia y las otras siete contra Argentina deben ser asumidas como grandes saldos de un arquero que se ha formado íntegramente en el país y que habla muy bien de quienes han trabajado en su desarrollo profesional. Un meta criollo con condiciones de crack mundial, cuya carrera apenas está comenzando y que cuenta con el privilegio de ubicarse en la posición de campo a la que la perfecta madurez le llegará dentro de algo más de una década. Es decir, queda Wuilker para rato y lo mejor que pueden hacer él, Caracas y su agente es aguardar, tener paciencia.

Nadie discute sus grandes condiciones. Aquellos que quieren exponer como hándicap su estatura (1,81 mts, más bajo de la talla promedio para los arqueros) cada vez consiguen respuestas firmes del chico para contrarrestar ese argumento para disminuir su valía. Sí, es cierto, Europa querrá mirar por mucho más tiempo a un muchacho que puede ser el más pequeño en un once de un club del viejo continente, pero acaso, ¿hay alguien que ponga en duda que Fariñez no sea capaz de seguir creciendo como para creer que el tren está tardando mucho en pasar o no vendrá?

La paciencia es clave

 

Ni Fariñez da muestras de angustia por querer irse ya a otro fútbol, algo muy positivo porque mientras más hablan de él, más argumentos brinda para ganar enteros de cara a su valor en el mercado. Es una acertadísima decisión la de desechar ofertas que no le garanticen la titularidad. Y es que la necesidad de una venta no debe suprimirse a un condicionante de escasez. Hay que pensar en el jugador y su carrera, por lo que la paciencia será la virtud para esperar el postor adecuado que le brinde la oportunidad de continuar su carrera actuando domingo a domingo. Ha demostrado que sentarlo en un banco será su peor hándicap, que no su estatura, contra su indetenible crecimiento.

Por eso, hay que esperar con calma para verlo vistiendo otra camiseta distinta a la de Caracas en otro territorio allende nuestras tierras. Calma. Fariñez no deja de mejorar, no deja de crecer y llegará el momento para que el club de afuera que se fije en él, le dé la titularidad. Es una posición difícil porque los arqueros son los jugadores que menos trascienden fronteras, pero él es un fuera de serie y llegará el momento y el equipo adecuado. Mientras, sigamos disfrutando de sus magníficas condiciones en nuestro campeonato.

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