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Tenis, rey de mafias

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El deporte blanco cosechó la mayor cantidad de alertas en el tercer trimestre del año por amaño de partidos.

Cuando Francesco Ricci decidió dar un paso al costado y abandonar su cargo como presidente de la Federación Internacional de Tenis (ITF) después de 16 años, sabía que tenía algunas asignaturas pendientes.

En lo más alto del organismo que regula la disciplina a nivel mundial, se topó con todo tipo de situaciones, pero la más difícil de lidiar fue la corrupción.

A inicio de este mes, el italiano señaló a la agencia EFE que “la corrupción es una amenaza e Internet ha favorecido mucho las apuestas ‘on line’, y es algo muy fácil para la criminalidad. Hay que estar vigilantes y la ITF es un modelo en este sentido”. Si bien hizo todo lo posible por alejar a aquellos que intentaron cambiar el juego a su favor, el hecho escapó de sus manos.

El día 12 del mismo mes, la Unidad de Integridad del Deporte reflejó en un comunicado que entre julio y septiembre de 2015 se reportaron un total de 73 alertas en cuanto a amaño de partidos, cantidad que se redujo a 18 tras el debido análisis de cada caso. De esas 18, el tenis cargaba con un porcentaje de 72% en la lista.

Paraíso de apostadores
Los sitios web de apuestas han favorecido el manejo ilegal de encuentros, teniendo como antecedente el ocurrido en Polonia en 2007, cuando el ruso Nikolay Davydenko y el argentino Martín Vasallo Argüello se midieron. El primer set fue el aquel entonces número cuatro del planeta, mientras que el segundo lo obtuvo el 87 de la clasificación masculina. Conforme se desarrolló el choque, el portal Betfair vio crecer las apuestas en este duelo hasta diez veces más de lo normal, siendo la mayoría de ellas a favor del suramericano. Tras tres games del último parcial, el europeo decidió retirarse acusando una molestia en su pie.

Después del match se llevó a cabo una investigación que finalizó en 2008 declarando a Davydenko y a Vasallo Argüello inocentes.

Por su parte, en febrero de este año, el argentino Agustín Velotti vino de atrás para superar en tres mangas al ucraniano Denys Molchanov, juego celebrado en el Challenger de Dallas. Una historia similar a la expuesta anteriormente: el europeo como favorito, pero las apuestas daban ganador al suramericano, quien celebró en territorio norteamericano.

Vale la pena destacar que Molchanov se vio perjudicado por una caída sospechosa.

No hubo investigación tras este compromiso.

Pero el mayor de los casos nos lleva a 2014, cuando los italiano Potito Starace y Daniele Bracciali fueron señalados como sospechosos en el amaño de encuentros por 50 mil euros cada uno, cifra que podría ser absurda para un profesional ligado al deporte, pero puede ser más que suficiente para aquel que alcance rondas iniciales en distintos torneos.

Al conocerse que el hecho fue real, la Federación Italiana de Tenis decidió suspenderlos de por vida.

Sobrevivir con bajo sueldo
La vida del tenista profesional no es sencilla: viajes, preparación y poco tiempo para compartir con la familia y amigos, además de eso, cada compromiso conlleva un gasto que se multiplica por la cantidad de personas que conforman el grupo de trabajo de la raqueta.

Si no se obtienen los resultados en la cancha, el dinero será escaso, tal como explicó el periodista Brian Touhy a Eurosport: “el problema reside en los sueldos de los jugadores”.

Mientras el serbio Novak Djokovic, número uno del mundo, suma más de 15 millones de dólares en ganancias este año, del puesto 25 hacia abajo ni siquiera llegan al millón.

Para un jugador que se despide temprano de los eventos, la suma, dependiendo de la categoría del torneo, apenas alcanza para que el tenista cubra sus gastos en dicho lugar.

“Nunca viajo en primera clase”
Sergiy Stakhovsky el Consejo de Jugadores desde 2012. El ucraniano, actual número 66 del planeta y cuya mejor posición fue 31, sabe lo complicado que puede ser para el tenista profesional el tema económico.

En una entrevista a Jorge Viale, ligado a la disciplina y actual jefe de prensa del argentino Juan Martín del Potro, confesó que su trabajo fuera de las canchas es ayudar a esta generación de raquetas. “Nosotros tenemos que pelear por todo lo que queremos. No es que alguien nos lo va a dar si nosotros no peleamos. No es muy fácil y aunque a veces vayamos por el mal camino, tenemos que negociar todo lo posible”, indicó.

Explicó que el año pasado ganó poco más de 300 mil dólares y gastó 200 mil en boletos aéreos. “Nunca viajo en primera clase”, comentó, además de recordar que dependiendo del país donde se haya llevado a cabo el torneo retienen entre 20% y 40% por impuestos.

Frente a dicha situación, algunos de los torneos más importantes aumentaron sus ganancias, pero no sin antes despertar la polémica.

El US Open de este año vio retirarse a 12 raquetas en primera fase, donde, aun cayendo, se aseguraban 39.500 dólares, acto que para muchos restaba brillo y respeto al tenis.

Ante el hecho, el español Rafael Nadal, acostumbrado a estar entre los 10 mejores del mundo desde hace una década, defendió a sus colegas señalando que “solo unos pocos, los de arriba, son millonarios”.

El de Manacor se extendió diciendo que “en el mundo del tenis se gana dinero, pero especialmente los de arriba. Los siguientes también lo ganan, pero tienen muchos gastos. Hay entrenadores, viajes cada semana, hoteles. Hay que ponerse en la piel de esa gente, a la que 39.500 dólares aseguran unos gastos habituales. Son jugadores que luchan cada semana, que no están siempre en el circuito ATP y que muchas veces juegan Challengers y pierden dinero haciéndolo”.

Cosas por hacer
Mientras en lo deportivo el tenis es una disciplina que ha sabido combinar la tradición de sus orígenes con las nuevas tendencias tecnológicas, catapultándolo a niveles altos gracias a sus protagonistas, lo que ocurre fuera de la cancha aún no acaba con lo malo.

Según el libro “Forensic Sports Analytics”, el tenis promedia una cantidad de 23 encuentros amañados por año.

La falta de transparencia y pocos castigos ha hecho de este un deporte paradisíaco para los apostadores.