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¿Una transición tutelada?

Falcón
05/03/2018
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FOTOGRAFÍA: CARLOS BECERRA | AFP

Henri Falcón es el candidato presidencial que enfrentará a Nicolás Maduro en las elecciones -por ahora- pautadas para el 20 de mayo. Quisiera ir a contracorriente de lo que veo en las redes sociales en estos días. No tengo información privilegiada, sólo quiero ver aristas diferentes del fenómeno y no dejarme llevar por lo que luce más fácil en la Venezuela actual: descalificar a un político.

Debo confesar que la decisión de Francisco Rodríguez, de poner pausa a su rol en la banca de inversión para dedicarse a la campaña de Falcón, me despertó un nuevo interés en la candidatura presidencial del ex gobernador. Habrá al menos, eso espero, una discusión de fondo sobre el modelo económico fallido del régimen.

Con Rodríguez tengo diferencias de diverso tipo, pero me parece que es una persona preparada en su campo y sin duda alguna el nudo central es repensar un modelo de desarrollo nacional. Sería una ganancia para el país que gente con su perfil sean parte de una eventual transición en Venezuela.

Tras el anuncio de Rodríguez me empecé a preguntar lo siguiente: ¿Y si lo que está detrás de todo no es que Falcon valide la reelección de Maduro, sino que el ex gobernador pase a ser el presidente de una transición tutelada desde el chavismo?

El tema de las transiciones es largo y complejo. En muchos casos se asume el término transición en su vertiente democrática. La erosión o caída de un régimen autoritario abre paso a una primavera democrática. Lamentablemente, como en la vida real, no siempre ocurren finales felices con las transiciones.

Rusia y la gran mayoría de ex repúblicas soviéticas son una clara demostración de cómo el poder comunista se recicló, apelando a personajes aparentemente de segunda (el caso de Putin es emblemático) y hoy están en el poder los mismos que aparentemente habían sido desalojados con la desaparición de la URSS comenzando la década de los años 90, del siglo XX.

No es la primera vez que escribo sobre el desafío que tiene el chavismo, si quiere sobrevivir como un factor dentro de la política venezolana. De continuar la nefasta gestión de Maduro, el chavismo morirá como referente.

El país, lo sabemos nosotros y lo saben también dentro del poder chavista y militar, no puede sobrevivir a seis años más de gobierno de Maduro.

Desde mi punto de vista, el chavismo debe sacrificar a Maduro para poder sostenerse en el tiempo (y reciclarse) seguir siendo un referente político en Venezuela. En un escenario en el que se tenía una oposición unida y fuerte, obviamente el chavismo no iba a desalojar a Maduro del poder.

 

Muchos voceros opositores, por otro lado, optaron por la arenga de revancha. Así nadie dejará el poder, mientras pueda conservarlo.

¿Una transición tutelada? Es un escenario, una hipótesis nada más. Pero si el chavismo optará por sacrificar a Maduro dejando el resto del poder intacto, es decir la ANC funcionando como suprapoder, un TSJ con una sala constitucional cuyas decisiones son inapelables, CNE Fiscalía y Contraloría en las actuales manos, etcétera.

¿A quién podría colocar el chavismo en la presidencia, que diera la idea de un cambio, pero sin mover nada del poder? Creo que la respuesta es Henri Falcón. Públicamente Falcón ha defendido una política de reconciliación, que se puede traducir en que no habrá ni sanciones ni enjuiciamiento de quienes detentan hoy el poder.

Nada de esto, por cierto, es novedoso. Pinochet se blindó políticamente (senadores vitalicios suyos, por ejemplo) y judicialmente (leyes de amnistía para violadores de derechos humanos) para dejar el poder.
En los meses próximos veremos de qué va, en verdad, la candidatura de Henri Falcón. Todavía falta mucho -en términos políticos- para el 20 de mayo.