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Validación de partidos desata pugna de candidatos presidenciales

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El proceso de validación de los partidos políticos de acuerdo a las normas y condiciones preestablecidas por el Consejo Nacional Electoral (CNE) ha significado para las agrupaciones de oposición una inesperada oportunidad para reconectarse con sus bases, para reanimar viejos afectos y apegos, y para medir fuerzas entre ellas, algo que hace tiempo no hacían.

Al principio, prácticamente todos los partidos opositores cuestionaron las condiciones y características de este proceso de renovación de las nóminas de militantes. Si bien decidieron participar, lo hicieron a regañadientes, con la convicción de que irían a un matadero con muy pocas o nulas posibilidades de salir con vida.

Pero hasta lo malo tiene su lado bueno.

Por ahora han sobrevivido a la validación, al menos extraoficialmente, y salvo que salte alguna liebre, los partidos Avanzada Progresista, Voluntad Popular, Primero Justicia y Acción Democrática. Fallaron en el intento inicial un buen grupo de partidos muy pequeños y de escasa militancia y presencia social. El Movimiento Progresista de Venezuela y el fragmentado Copei salieron aplazados.

En todo caso, cerca de un millón de ciudadanos acudió a validar por movimientos opositores. Eso es una buena señal de que los partidos siguen teniendo la consideración de la ciudadanía como principal factor de participación políticos y promoción de cambios en el país. Faltan ahora los partidos de Polo Patriótico distintos al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Ya algunos, como el PCV y Redes, definitivamente no participarán por considerar esta validación como un proceso antidemocrático.

Pero el ángulo que queremos abordar sobre este proceso es lo que ha desatado en la oposición: una lucha adelantada por la candidatura presidencial.

De unas elecciones que aún lucen lejanas por las circunstancias políticas actuales, pero que en tiempos de normalidad institucional estarían a la vuelta de la esquina. No hay fecha todavía para las elecciones regionales, pero ya están en la calle varios nombres de aspirantes a la nominación opositora para el 2018. Así son las cosas en la complicada Venezuela de 2017.

Ya anda con olor a campaña Henrique Capriles Radonski, para su tercer intento. También Henry Ramos Allup, muy embalado luego de los resultados de la validación adeca, que colocó al partido blanco como la organización que captó más adherentes. Ese no es un dato de poca valía. La maquinaria adeca, maltrecha y todo después de tantos años entre desierto y salitre, sigue siendo la maquinaria adeca.

La gente de Voluntad Popular también celebró entusiastamente sus resultados. Que 160 mil personas pongan su huella por un partido cuyos principales líderes están presos o en el exilio les ha dado el permiso de imaginar a su líder fundador como candidato presidencial, no importa que esté tras las rejas e inhabilitado. Y Henri Falcón, si bien anuncio en un masivo acto en Lara sus aspiraciones a ser reelecto en la Gobernación de ese Estado, no oculta ni disimula sus deseos de cambiar Barquisimeto por Miraflores.

Para que esas aspiraciones presidenciales cojan forma la Mesa de Unidad Democrática (MUD) debe definir si es pertinente embarcarse en una primarias presidenciales o dedicar su esfuerzo prioritario a trabajar para unas elecciones regionales que pudieran terminar realizándose en 2018, junto a los comicios de alcaldes y el Presidente de la República.

Ahora ocurre que todos los partidos están diagramando su esquema de alianzas regionales, pero pensando también en los comicios presidenciales. Ya se avizoran intentos por formar un bloque de cara a las regionales que le vaya restando fuerzas a Primero Justicia, y por ende a Capriles.

Y el eje de ese bloque lo están armando Acción Democrática y Voluntad Popular. Ese “pastelado de naranja”, adecos y “vepecos”, puede ser la yunta que logre aglutinar a factores como Un Nuevo Tiempo, Copei, Alianza Bravo Pueblo y otras fuerzas de menor importancia. Como López no puede ser candidato, pues ahí aumenta sus acciones Ramos Allup. La decisión de la progenitora de Leopoldo López, Antonieta Mendoza de López, de validar por AD, aumentó las especulaciones sobre la metamorfosis de blancos y anaranjados de enemigos enconados en nuevos mejores amigos. ¿ Resistirá ese pastelado, o se derretirá con el tiempo? .

Avanzada Progresista insistirá con Henri Falcón, y si los números no le dieran, hay pocas razones para pensar que se iría a reforzar una eventual candidatura de Capriles en las primarias. Muchas son las grietas y muchos los vidrios rotos que quedaron de las dos campañas de Capriles, primero contra Chávez y luego contra Maduro. La cifra de adherentes que obtuvo Avanzada Progresista, modestas en comparación con PJ, VP y AD en la validación no se parece a las expectativas que genera una posible candidatura de Falcón, sobre todo por ser el líder opositor con menos rechazo. Pero no se ve fácil que logre aglutinar siglas opositoras de importancia. De ahí la apuesta de captar a disidentes y periferia del chavismo.

Esta es apenas una aproximación a un cuadro que puede modificarse, pero que en esencia gira en torno a las aspiraciones presidenciales de los principales líderes opositores .¿Surgiráà un “outsider”. Es materia de otro trabajo, verdad señor Lorenzo Mendoza, y señor Benjamín ?