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Venezolanos arriesgan su vida para llegar a Guyana por un pedazo de pan

Esequibo_2
31/01/2018
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FOTO: HTTP://CARTOGRAFIALAGUAYANAESEQUIBA.BLOGSPOT.COM

El pasado 26 de enero, un venezolano murió al cruzar el río Wenamu, frontera natural entre Guyana y Venezuela. Otro hombre de identidad desconocida casi vive el mismo destino tras ser arrastrado por las turbulentas aguas.

El exembajador de Venezuela en Guyana entre 1980 y 1984, Sadio Garavini di Turno, explicó a El Estímulo que estas decisiones se vuelven más continuas, debido a la desesperación de los ciudadanos que se ven obligados a realizar peligrosos viajes para llevarse una porción de pan a la boca.

Ese fue el caso de este hombre que fue identificado como “Chavo” , cuyo cuerpo apareció flotando río abajo. Garavini detalló que en la zona en donde se encuentra la división sólo hay selva, cuya extensión se prolonga por kilómetros, y en donde sólo hay pequeñas poblaciones con una comunicación remota.

Dennis Adonis, periodista de Guyana Guardian contó a El Estímulo que en el punto donde ocurrieron los hechos, funcionan varias compañías mineras que extraen oro de forma ilegal. Estos, al igual que la guardia fronteriza y la policía de ese país, conocen la situación de los venezolanos y los dejan pasar, a pesar de la ilegalidad del asunto.

“Estas personas van a las localidades más cercanas en búsqueda de comida y los pobladores que son por lo general muy pobres les regalan estadía y alimento. Muchas veces trabajan en las minas en donde reciben una pequeña paga que les sirve para comprar productos básicos”, indicó el periodista quien estuvo en el lugar de los hechos.

 

Sobre la identidad del sobreviviente y el fallecido, no precisó nombres porque es usual que estas personas viajen sin documentación. “Cuando cruzan el río caminan largos senderos en donde hay puntos de control. Ahí acaba el viaje”, afirmó.

Este problema no es nuevo, reveló el comunicador, quien afirmó que no es el primer caso. La mayoría de los ahogados no son reportados porque los mineros tienen miedo de ir presos por las prácticas ilegales en la rivera. Esta vez a pesar de las restricciones hablaron con la justicia, quien ha estado muy pendiente de la situación.

Desde hace un año cuando los casos de venezolanos que cruzaban la frontera se hicieron públicos, la custodia en toda la frontera se intensificó. “Antes era sencillo atravesar el territorio y llegar a las comunidades más cercanas.” El lugar del accidente pertenece a la séptima región de Guyana, Cuyuní-Mazaruní y la mayoría de los que llegan al otro lado caminan unos kilómetros hasta alcanzar el poblado de Kaikan.

Por otra parte, el diplomático agregó que cada vez los ciudadanos toman destinos más arriesgados para emigrar. Las fronteras con Colombia y Brasil son las más frecuentes cuando no hay dinero para costearse un pasaje de avión, pero hay balsas para Curazao y viajes a pie hasta Guyana. “Se exponen a distintos peligros y el principal en el caso de Guyana es que no hay civilización cercana y perderse es una posibilidad latente”.

La preocupación de Garavini es que la cifra aumentó. No maneja un número exacto, pero apuntó a un centenar de ciudadanos. En el caso de “Chavo” se arriesgó a cruzar el rió en búsqueda de alimento en la localidad más cercana, para luego regresar aún cuando no sabía nadar.

Sus compañeros sobrevivieron y lograron pasar, pero él no lo hizo. Este otro joven casi vive el mismo destino, pero tuvo suerte. Según mineros de la zona, uno de los grandes inconvenientes no es la ida, sino el regreso, puesto que cargan con la mercancía y tienen que resguardarla, ya que la pierden por la fuerza del caudal.

La mayoría de los que cruzan la frontera lo hacen por comida, no por el deseo de permanecer en el país vecino debido a que este está calificado como uno de los más pobres de América del Sur aun cuando recientemente descubrieron yacimientos de petróleo en la zona marítima en disputa con Venezuela.

La búsqueda de mejores condiciones por parte de los venezolanos es cada vez mayor. Los medios para lograrlos sobrepasan los límites de la cordura, pero es el riesgo que toman para llevarse un pedazo de pan a la boca. Las cifras no son conocidas, pero el testimonio de Adonis expuso que son más los venezolanos que han sido arrastrados por la ferocidad del Wenamu, quien en su cause no sólo se llevó sus vidas, si no unos fallidos deseos de progreso y estabilidad.