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Venezuela 7-0 Vanuatu: La clasificación de la madurez y la eficacia

Vinotinto Sub 20 venezuela-vanuatu

Analizar desde lo estrictamente futbolístico la victoria sobre Vanuatu puede ser algo que raye en lo bufo. Ciertamente, la Venezuela del primer tiempo fue muy poca en juego comparando lo mostrado en la segunda mitad, donde la superioridad sobre el rival se plasmó no solamente en los goles, sino en la capacidad y la madurez que tuvo el grupo de, sin mostrar algún atisbo de petulancia, juntarse y resolver el pleito con notable superioridad y efectividad.

Lo destacable, sin duda, fue la madurez con la que los muchachos afrontaron el reto. Cero florituras en medio de la hegemonía del juego y la búsqueda del gol con obsesión, sabiendo que cada tanto servía para confirmar un diferencial que pueda servir de cara a evitar algún cruce peligroso en Octavos de Final. Los goles que tanto se reclamaba que no se hacían, están haciéndose.

El primer tiempo tuvo algo de parecido con el mismo capítulo ante Alemania en el estreno: dificultades para generar juego y peligro ante una selección oceánica que no pasó de ser voluntariosa y que apelaba a la lucha y a reventarlo todo en defensa para incomodar a los criollos. Algunos pelotazos a los rápidos Wilkins y Kalo, inquietaron de algún modo a Venezuela mientras no llegaba el ansiado gol. Los rocosos zagueros verdes esperaban muy juntos a Peñaranda, el líder de la conducción Vinotinto y corrían desordenados para sacar el agua del barco ante la inundación inminente.

Pasada la media hora, la pelota parada destrancaba la tubería. Con el efecto de un depurativo, el gol de Velásquez, de cabeza, marcaba el rumbo de la tranquilidad. Luego, también por arriba y con la ayuda del novedoso VAR, Venezuela alcanzaba la ventaja cómoda necesaria para respirar profundo lograda por Córdova, la grata sorpresa nacional, no solo por sus goles sino por su aporte en la generación de fútbol ofensivo.

Un paréntesis merece el sistema de tecnología para decidir en las jugadas polémicas. Algún mecanismo debe encontrarse para hacer más dinámico el análisis de lo que ocurrió. La sonrisa del árbitro coreano ambientó la expectativa de saber si el tanto de Sergio Córdova fue válido o no. El fútbol no se acostumbrará a esas pausas obligadas por lo extra futbolístico, cosa que si puede pasar en la NFL o la NHL.

Con la comodidad del 2-0 y sabiéndose superior, el segundo tiempo fue coser y cantar. Peñaranda, la eterna apuesta de Dudamel, demuestra que la confianza de su técnico vale mucho para que su desempeño sea protagónico. Una gran definición para el 3-0 fue la guinda del buen trabajo que va cumpliendo el vigíense y que va creciendo a medida que la competencia va andando. Su desequilibrio es inminente y más allá del exceso de posesión en ocasiones, el aporte va siendo muy valioso para el equipo. Dejémosle a él que haga lo suyo.

Los goles generan confianza y los Hurtado y Sosa aprovecharon sus minutos para llenarse del aire de la alegría y sentirse útiles en esta tarea de todos. Con Soteldo en cancha y ante un rival técnicamente inferior y físicamente fuera de condiciones, la lata se abrió y la superioridad que debía reflejarse se alcanzó sin ningún tipo de problemas. Con sencillez, partiendo de la simpleza de la no complicación y liderados por un bregador Ronaldo Lucena (que ha ganado más relevancia que el propio Yangel Herrera en sus labores) el panorama del optimismo crece. 9-0 en el diferencial de goles, valla imbatida, apenas un par de amonestados, rivales domados en ataque y capacidad de crecer a medida que el partido avanza, ha sido el saldo de un arranque muy por encima de lo esperado.

Siempre habrá algo por mejorar. Dudamel, conocedor de este grupo desde hace tanto tiempo, sabrá identificarlos prontamente y atenderlos en el momento necesario. Por ahora, con la clasificación en la mano, ser primeros no es una estadística. Ante México, habrá espacio para la prudencia y evitar cualquier mal que pueda afectar al grupo de cara a los Octavos, pero que no se pierda el interés por terminar en la cabeza. Un empate bastará (tendría que haber una goleada de escándalo en el Alemania – México) para seguir allanando el camino hacia lo que viene.

La escasez de goles que angustió en el Sudamericano hoy no genera lo mismo. Se ha marcado en el momento indicado. No se ha fallado en los momentos claves. El equipo hace su juego partiendo desde la efectividad. Es el mayor haber de lo que se ha visto en estos dos partidos.

La confianza crece sobre lo que puedan lograr los muchachos en el Mundial y más adelante. De momento, hay que dejarlos hacer lo que mejor saben hacer: divertirse.