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Venezuela entra oficialmente en el exclusivo club de las dictaduras mundiales

Venezuela Election
06/08/2019
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FOTOGRAFÍA: ARCHIVO

Con las últimas sanciones económicas e individuales, Venezuela entra oficialmente a formar parte de los cinco países con las más severas sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea, en el club de los dictadores: junto a Siria, Irán, Corea del Norte y Cuba. La última medida anunciada por Donald Trump, este lunes 5 le otorga a Nicolás Maduro y al país el certificado oficial de dictadura.

En 1999 cuando gran parte del país aclamaba a Hugo Chávez como el salvador de la patria, la izquierda mundial estaba confinada a guetos de poca influencia mientras las grandes potencias como China y Rusia habían migrado sus economías hacia el capitalismo más “salvaje” que se conociera, por utilizar un término acuñado por la propia izquierda. La hambruna, el fracaso del modelo económico y la ambición personal de los líderes comunistas los llevaron a replantearse una vía distinta. Hoy esas dos potencias comandan una alianza que maneja 40% de la economía mundial, cuya principal ideología, no es el comunismo, el llamado “progresismo” o el socialismo del siglo XXI, sino la disputa por el control mundial contra la democracia liberal.

En ese nuevo esquema caben desde monarquías, como la de Irán, dictaduras militares populistas como las de África y socialismos latinoamericanos como el de Venezuela, Bolivia, Nicaragua y todas las organizaciones agrupadas en el Foro de Sao Paulo, en un mecanismo que les ha permitido a estas dos potencias abrirse paso en Europa y América Latina.

La alianza política anti occidente, no ha sido un esquema surgido del chavismo, pero sí se alimentó en el izquierdismo desde los y tiempos de la conspiración en la década de los 90, cuando la ultraizquierda venezolana captó a Hugo Chávez para la causa revolucionaria dentro de las Fuerzas Armadas.

La alianza con Cuba durante los primeros años en el poder de Hugo Chávez consolidó ese camino, y el apoyo de Cuba y China, que hoy se percibe con mayor claridad, se sabía que jugaría un rol fundamental para sostener al chavismo en el poder.

Chávez advertía: “Estamos ante una nueva dinámica geopolítica y por eso andamos rápido” le dijo Chávez en el mes de septiembre de 2008 a su homólogo ruso Dmitrit Medvédev al inicio de la reunión que sostuvieran en Oremburgo, al sur de los Urales en la frontera con Kazajistán.

No fue la primera vez que Chávez hizo referencia al advenimiento de un nuevo orden internacional, que a su manera de ver, comenzaba a operar en el mundo. Lo había hecho con euforia en sus 6 anteriores visitas a Rusia desde 2001 y en una de ellas exaltó la importancia de que ese país volviera a ocupar el rol de potencia mundial; y fue más allá cuando en una oportunidad expresó: “¿Cómo nos ha hecho falta la Unión Soviética”.

En ese tiempo, el secretario del Consejo de Seguridad de Rusia, Nikolai Pátrushev, en visita a Ecuador, durante una reunión con el entonces presidente Rafael Correa, confesó: “el mundo está por convertirse en bipolar” (EEUU vs bloque Rusia-China) haciendo referencia a los nuevos objetivos de Rusia en el contexto del acercamiento que están promoviendo con Latinoamérica. Al mismo tiempo Venezuela hacía una invitación para que el buque Pedro el Grande realizase ejercicios aéreo navales en el Caribe.

Pátrushev fue el director del Servicio Federal Ruso (FSB), la organización que sucedió a la KGB, desde 1999 hasta 2008, y se desempeña como secretario del Consejo de Seguridad de Rusia desde 2008.

Cuando Maduro da la bienvenida al Foro de Sao Paulo celebrado en Venezuela a dos jefes guerrilleros, Iván Márquez y a Jesús Santrich, jefes de las Farc, prófugos de la justicia colombiana, y señala que ellos, junto a Rodrigo Londoño “Timochenko” y Pablo Catatumbo son “líderes de la paz” y pueden venir a Venezuela cuando quieran, explica el amplio espectro de quienes conforman esa alianza mundial contra el mundo libre.

Ese foro continental que nació en 1990, justo cuando cayó el “Muro de Berlín” y la izquierda continental perdía a su gran financista, liderados entonces por Fidel Castro se buscaba un renacimiento en el camino hacia el poder que revivió tras el triunfo de Hugo Chávez en Venezuela. Esa izquierda hoy busca se llena de incertidumbre tras la muerte de Hugo Chávez, el colapso económico y ético en Venezuela y varios de sus líderes continentales presos por corrupción

Las medidas

A la par del diálogo en Barbados la polarización entre chavismo y oposición lejos de distenderse se ha profundizado con municiones disparadas desde ambos flancos.

Las últimas medidas de Estados Unidos cierran el cerco de la cúpula madurista con sanciones a los hijos de Cilia Flores, por sus negocios con la importación de alimentos y pago de comisiones y al vicepresidente del área económica y ministro para Industrias y Producción, Tareck El Aissami, a quien han señalado de vínculos con el narcotráfico y el terrorismo. Con estas acciones le cortan a Maduro la red con un importante aliado, Alex Saab, el empresario colombiano que se encargaba de montar las importaciones para el CLAP y la venta de oro.

Las medidas contra importantes figuras militares y los jefes de los dos principales organismos de seguridad, las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) y la Dirección general de Contrainteligencia Militar (Dgcim) que se suman a las recibidas por las autoridades del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) aumentan la presión sobre el régimen.

Y finalmente se agrega la reciente orden ejecutiva a quienes hagan negocios con el gobierno de Maduro. “Son nucleares” dijo Jorge Quiroga, ex presidente de Bolivia, sobre las medidas.

Aunque no tienen las dimensiones de las sanciones que afectan a Corea del Norte, Cuba o Irán, se trata de una acción directa contra el gobierno de Maduro que bloquea las propiedades del gobierno de Venezuela o personas y empresas vinculadas. Es decir, que no podrán prestar servicio ni realizar ningún tipo de actividad o negocios con el régimen porque serán sancionados. La medida no afecta directamente al sector privado venezolano y extranjero siempre que no hagan negocios con el gobierno. Tampoco limita la importación de alimentos y medicinas con fines humanitarios al gobierno ni a los privados.

También afecta la posibilidad de adquirir nueva deuda y colocar como garantía los activos de la nación, tal como ocurrió con el caso de la empresa Citgo, filial de Petróleos de Venezuela (PDVSA) en Estados Unidos.

Esas medidas crearán mayor dependencia para Maduro con sus aliados de Rusia, China, Irán y Turquía para operaciones financieras y comerciales.

Desde el gobierno

Pero desde la cúpula madurista el balance no es menos severo. Desde que comenzó el diálogo con la gestión del Reino de Noruega, la detención de opositores y de militares, las torturas y las violaciones a los derechos humanos se han incrementado.

La muerte del capitán Rafael Acosta Arévalo bajo custodia del Sebin; el aislamiento y torturas denunciadas a militares como el caso del teniente coronel Igber Marín Chaparro, un preso emblemático de Maduro que lleva más de tres meses sin que sus familiares sepan nada de él. Este oficial fue detenido por temor a su liderazgo al frente del 312 Grupo de Caballería Motorizada «GB Juan Pablo Ayala», que es el más importante para la defensa del Presidente. Otro militar emblemático es el ex ministro de la Defensa Raúl Isaías Baduel igualmente aislado.

Pero, al mismo tiempo, mientras Maduro celebra su disposición al diálogo con la oposición y anuncia que se ha avanzado, declara que ese diálogo podría prolongarse por años y ser permanente. Igualmente su segundo al mando, Diosdado Cabello, ratifica que en Venezuela no habrá elecciones presidenciales y sentencia que la oposición no volverá a gobernar. Se sigue amenazando a los miembros de la Asamblea Nacional, aumenta el número de diputados inhabilitados y exiliados y se hacen planes para convocar a unas elecciones Parlamentarias para 2020, con Maduro en el poder, con el mismo CNE y sin ceder ni un punto en la agenda de Barbados.

En el juego de Barbados, rusos y chinos avalan el encuentro, se cuestiona la injerencia de Estados Unidos pero se silencian las persecuciones, el informe Bachelet y no se exigen resultados.

Pero este nuevo miembro del club de las dictaduras, a pesar de las medidas económicas, se maneja con el nuevo bloque de aliados internacionales para operar los buques petroleros, extraer y comercializar por vías clandestinas el oro de Guayana y obtener divisas para sostener sus operaciones y a las élites del poder político, económico y militar.

En el otro lado de la barrera tienen como en Cuba un imperio a quien culpar de la pobreza extrema, el hambre en 6,8 millones de ciudadanos y la vida diaria sin agua y energía.

De manera que Barbados y las perspectivas de cambio están alineadas a un gran juego geopolítico, en el cual una neodictadura, consolidada en los años de gobierno de Nicolás Maduro es solo un punto en el mapa estratégico del juego mundial de poderes.