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VIDEO y FOTOS | Bernard Chappard: sin ti contigo

05/12/2016
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FOTOGRAMAS: DOCUMENTAL SIN TI CONTIGO, DE TUKI JENCQUEL | INSTAGRAM: @TJENCQUEL

En el 2008 tuve la idea de hacer un documental de Bernard Chappard, no para hacerle un homenaje, sino porque me fascinaba un personaje con tantas contradicciones, que las tenemos todos, pero que en él estaban magnificadas. Bernard podía ser grosero, patán, arrogante. Asimismo podía ser encantador, sensible, empático. Su lenguaje muchas veces traicionaba sus acciones. Siempre le huía a la cursilería, incluso cuando estaba inmerso en la tristeza.  

La batalla de Bernard era en contra de la frase lapidaria “yo no sabía”. Jamás ningún padre debía volver a escuchar esas palabras, las que él mismo tuvo que escuchar de la boca de su hija Daniela cuando se enteró que era seropositiva. Mas que una lucha era una cruzada; una cruzada en contra del tabú, el prejuicio, la ignorancia.

Cuando le comenté mi idea del documental y que quería grabar una conversación imaginaria entre él y Daniela, también le expliqué que él no tendría control editorial y que sólo vería la película una vez terminada. Me sorprendió dos veces, la primera cuando aceptó mi propuesta y la segunda cuando me di cuenta que no estaba mitigando su temperamento para la cámara. Hay que ser o muy ingenuo o increíblemente valiente o ambos, para exhibirse delante de una cámara sin otra máscara que la que usamos a diario, sin maquillar nuestros defectos, sin querer lucir exclusivamente nuestro perfil bonito y simpático. Y Bernard era todo menos ingenuo.

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Nos peleamos en varias ocasiones, era imposible no pelearse con Bernard, pero nunca fue por la película. A pesar de su naturaleza controladora, siempre respetó nuestro acuerdo. La única excepción fue en los días previos al estreno, cuando tuvimos unas diferencias de cómo sería el evento y me amenazó que no iría a la proyección. Unos días después me alegré al verlo llegar, casi de último y bastón en mano, a la sala de Cines Unidos del Millenium Mall. No me dirigió la palabra.  

Después de dar unas breves palabras de bienvenida, la única butaca que quedaba libre era la que estaba al lado de la suya. Busqué alternativas con la mirada, pero no tenía otra opción que sentarme a su lado. Nervioso y asustado de cuál sería su reacción al verse retratado en la gran pantalla, me pasé los próximos 45 minutos viendo de reojo como empuñaba su bastón. Al terminar la proyección, se levantó y me dio las gracias. Era la primera vez que lo veía con lágrimas en los ojos. Me enteré después que había quedado demasiado conmovido y que por eso no se había quedado para el brindis. Ahora me arrepiento de no haberle hecho una proyección privada previa, solo para él. Lamento también no haber tenido mas contacto con él estos últimos tiempos. Después de varios años de distanciamiento, nos vimos en febrero en Paris y me invitó a su restaurante favorito en frente del Jardin de Luxembourg. Fue la última vez que lo vi y es ese el recuerdo de él que me llevo: irreverente, avispado, apasionado.

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En un texto que escribió hace tiempo y que volví a desempolvar hoy, describe una bicicleta azul que le regalaron para la navidad cuando era niño, la misma que poco después tuviera que usar para huir de los soldados alemanes. Tuvo que pedalear durante horas y días y en realidad nunca dejó de hacerlo. Su destino, en sus palabras, era una bicicleta azul.

Ahora que yo también soy padre de una niña, puedo entender aún mejor el calvario que debió vivir cuando la perdió para siempre. Esa tortura que se convirtió en la causa de todo lo que hiciera y pensara de allí en adelante. Todo giraba en torno a Daniela, buscaba su aprobación, la misma que no recibiera cuando todavía estaba viva. Es por eso que en un momento de la conversación imaginaria habla de “una vida sin ti contigo”. Ahora nos toca a nosotros, a tus amigos en quienes dejaste una huella, vivir una vida sin ti contigo.

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Nota de la redacción

En horas de la madrugada del pasado 2 de diciembre, falleció en Marfil, México, uno de los personajes más emblemáticos de la lucha contra el sida en Venezuela. Se trata de Bernard Chappard, conocida figura que dedicó su vida a través de la Fundación Daniela Chappard, a difundir la importancia de la prevención de este tipo de enfermedades.

A finales de julio de 2016 se dio un golpe en la cabeza, fue intervenido quirúrgicamente y mostraba signos de mejoría, pero quizás, haya sido el motivo principal para dejar este plano.