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Vinotinto: ¿El sistema sacrifica al talento?

josef1
16/07/2019
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FOTOGRAFÍA: CORTESÍA

Luego de la eliminación de Venezuela en la Copa América por Argentina en los Cuartos de Final de la competencia, el comentario reiterativo del mundo del fútbol nacional, incluyendo al aficionado de a pie, prensa deportiva y especialistas, es que quedó la sensación que la Vinotinto fue timorata y pudo ofrecer algo más. Que le faltó ambición. Que Soteldo debería tener un espacio entre los titulares. Que no se puede entender cómo se desaprovecha a Josef Martínez, quien debería tener espacio en el once titular al lado de Salomón Rondón.

Opiniones que van y vienen pero que coinciden todas. Pocas veces esa opinión había estado tan de acuerdo sobre un tema, los que saben mucho y los que saben poco coinciden: Venezuela peca de tímida en su propuesta futbolística, teniendo material de sobra para ser aprovechado, sobre todo, en labores ofensivas.

El debate pone en tela de juicio la propuesta futbolística de Rafael Dudamel. El tiempo del seleccionador al frente del equipo (más de tres años) es suficiente como para haber identificado un modelo de juego partiendo de las características de los futbolistas con los que cuenta. Sin embargo, en el actual 4-3-3 o 4-1-4-1 (como prefiere identificarlo el cuerpo técnico Vinotinto) pareciera no haber cabida para jugadores que reclaman con su actualidad y fútbol un espacio en el once titular.

Algo es muy cierto y debe anclarse como punto de partida para el análisis: Con esta idea se logró sacar empates a Perú y Brasil y se perdió contra Argentina en Cuartos de Final, y con esa misma idea se logró vencer categóricamente a Bolivia y antes a la misma Argentina y Estados Unidos en duelos amistosos. ¿Qué pasa que ahora no convence el esquema? Creo que el centro de la polémica no está en el esquema sino en quiénes son o debieran ser los intérpretes desde el vamos.

En el planteamiento de Rafael Dudamel, no hay espacio para que se junte la dupla Martínez – Rondón, a menos desde el pitazo inicial, independientemente del rival. Se utilizan tres volantes en la primera línea con marcado perfil defensivo (más allá que Rincón y Herrera pisen el área contraria, su naturaleza es de marca) y pareciera que se pierde la oportunidad de disponer de otro volante ofensivo o de otro delantero, necesario cuando hay partidos en los que toca tener la iniciativa ofensiva. En conclusión, el debate es: ¿se sacrifica el talento, el buen material con el que hoy día cuenta una selección como Venezuela en favor de un esquema, de una idea de juego?

En análisis general nos evoca al gran debate acerca de si un técnico debe plasmar su idea en la cancha independientemente de los jugadores que cuente o al contrario, si un técnico debe generar una idea a partir de los futbolistas de los que dispone. Sobre el respecto, el seleccionador Sub 17 e instructor FIFA José Hernández, tiene una opinión crucial: “La idea de juego debe surgir de las características de los jugadores, de sus capacidades, de cómo se complementan dentro del campo. A partir de ahí se debe desarrollar la idea, porque por ejemplo, si quieres jugar a contragolpe, no puedes hacerlo si no tienes jugadores rápidos en ataque ni lanzadores capaces de poner pelotas con precisión”.

El técnico Eduardo Saragó coincide con José Hernández y en el tema de selección amplía el análisis: “En una selección es menos complicado porque tienes un espectro de elección mayor, aunque a mí criterio lo ideal es tratar de combinar la idea y la concepción de la misma a partir de las características de los jugadores que tienes”.

Sobre el tema selección, José Hernández tiene su opinión particular: “El jugador de selección es distinto porque se mide por otros registros competitivos superiores al resto, por lo que no es un tema de elegibilidad sino de especificidades y es más difícil encontrar jugadores de nivel internacional para adaptarlos a una idea”, sobreentendiendo que se debe armar la idea a partir de los futbolistas que realmente tengan características para competir a nivel internacional.

Partiendo de estas visiones y entendiendo que el universo de jugadores de nivel selección en Venezuela, guste o no, sigue siendo limitado, la teoría indica que se debería sacar el máximo provecho de los futbolistas que realmente marcan diferencia en la selección y, hoy día, éstos parecen estar en la zona de ataque (Machís, Murillo, Rondón, Aristeguieta, Martínez, Cádiz, Savarino, Soteldo, Añor y hasta Peñaranda).

Ahora bien, para apostar por un fútbol más arriesgado, entendiendo que es en el perfil ofensivo que más poder tiene la Vinotinto, habría que buscar el equilibrio para que la respuesta defensiva esté a la altura de responder al nivel que se tiene adelante y no hay que negar que el tema de la conformación de la defensa y el repliegue en el desempeño sigue siendo un quebradero de cabeza para Dudamel, que ha probado y ensayado las mil y un formas y nombres en la retaguardia para encontrar un nivel satisfactorio.

Es por eso que no es fácil asegurar que Dudamel debe partir únicamente de la premisa de darle la cabida en la titularidad a la dupla Martínez – Rondón, sacrificando a un volante de marca y quizá darle más presencia a Soteldo. ¿Por qué? Porque mientras no exista un equilibrio en todas las líneas, el hecho de sea quien sea titular y la estructura del ataque varíe, de nada valdrá si los problemas defensivos no son solventados.

Es innegable que Josef Martínez debe tener espacio en la titularidad, pero más allá de ese debate que modificaría necesariamente el esquema de Dudamel en la cancha, la real corrección debe partir de saber hacer de la selección un equipo capaz de generar fútbol ofensivo sin temores, sin exceder la prudencia, porque ahí sí queda en evidencia que no se aprovecha el total talento y las ricas características de los futbolistas de ataque con los que se cuenta, pero a su vez, que no genere tantos temores cuando tenga que pensar en defender.

Hay partidos en los que se amerita mayor presencia en ataque y el esquema de tres volantes en zona de recuperación pareciera hacer inútil a uno de ellos. Contra Bolivia en la Copa América, Dudamel respondió con Añor por Herrera y el funcionamiento fue más arriesgado y con mejores resultados. Contra Argentina, que cedió la pelota después del primer gol, la capacidad de respuesta fue limitada por el exceso de jugadores de perfil defensivo y la reacción en ataque llegó más tarde de lo esperado con futbolistas de mayor mordiente.

Hay momentos en los que faltar el respeto al rival no es un riesgo, sino lógica. Urge que Venezuela deje temores a un lado y tenga alternativas inmediatas dependiendo de los rivales y las facetas de los partidos. La generación actual de futbolistas es extraordinaria, quizá la mejor de la historia, y sería muy mezquino no permitir disfrutar de los más talentosos juntos. Este semestre que queda de año es oportuno para hacer pruebas y perfeccionar la idea. Ya serán cuatro años de trabajo.