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Zygmunt Bauman y el estado líquido del mundo actual

Zygmunt Bauman

Dice el místico y escritor chileno, Alejandro Jodorowsky, que para conocer a un autor tienes que leer toda su obra.

El pasado 9 de enero, falleció a los 91 años de edad el filósofo y sociólogo polaco, Zygmunt Bauman. Bauman no sólo fue protagonista de los principales acontecimientos que determinaron el curso del siglo XX. También fue una víctima del antisemitismo, lo que lo llevó a abandonar Polonia para residenciarse primero en Israel , y después en Gran Bretaña. 

Dice el místico y escritor chileno, Alejandro Jodorowsky, que para conocer a un autor tienes que leer toda su obra. La tendencia de la obra que un autor inicia, no necesariamente es con la que  culmina. 

En el caso de Bauman es difícil conocerlo en su totalidad,  ya que escribió 57 libros y más de 100 ensayos. 

Escribir sobre Bauman sin haberme leído ni de lejos, toda su obra, es una tarea muy complicada. Sin embargo, una parte esencial de la misma está centrada en su concepción líquida de la vida, de la modernidad , del tiempo, del arte e inclusive del amor, cinco de sus obras más conocidas.

Lo líquido para Bauman es un atributo del mundo actual. Después que las sociedades se hicieron más sedentarias y comenzara toda una historia que llevaría a la conformación de la estructura actual, influida por los efectos de la globalización, todo comenzó a migrar más rápidamente de lo sólido y estable (modernidad sólida) a lo liquido: lo efímero, superficial, cambiable, impredecible, y cuestionable.  

Según Bauman las sociedades migraron de la petrificación de todo tipo de instituciones y estructuras que limitaban la acción de la mayoría de los hombres, a un tiempo en el cual lo preexistente siempre está desapareciendo para dar paso al reino de lo ligero, de lo inaprensible, de la infinita mutación propia de todo lo liquido, que no sólo brinda innumerables posibilidades, sino también incertidumbres perpetuas. 

Inscrito en varias oportunidades, pero no en todas, en las corrientes antiglobalizadoras, Bauman criticó la globalización no tanto por la rapidez de los cambios que genera, sino por la baja capacidad de las sociedades para asimilar esos cambios. 

En amor líquido Bauman se centró en la fragilidad de los vínculos humanos en esta etapa actual de la posmodernidad, ésta última no fácilmente comprensible. Las relaciones humanas de todo tipo, románticas, amistosas, etc, en estos tiempos, son menos sólidas, cálidas, comprometidas, duraderas, y sobre todo predecibles. 

El elemento líquido en el tiempo actual está signado por la incertidumbre y por el mar de superficialidad en la que se ahogan muchos hombres sin ser conscientes de ello, obviando los acuciantes problemas que demandan soluciones urgentes.  

Inevitablemente tengo que afirmar que la sociedad venezolana no escapa a esa superficialidad. Por un lado, no sólo en el diagnóstico oficial de los problemas y en sus soluciones, sino también en el comportamiento de varios ciudadanos. 

En cuanto al arte, Bauman decía que en un mundo en el cual todo debe cumplir una funcionalidad aunque sea por un breve instante, el mismo no debe ser funcional y/o utilitario para no perder su sentido, que no es otro que el de su inmortalización. 

Para Bauman no sólo el Estado moderno está en crisis y conflicto, también el mundo como un todo, como sistema, político, económico y social, crisis está que tendrá lamentablemente para éstas generaciones y las  próximas, efectos duraderos.  

Para Bauman ser un individuo no implica ser necesariamente libre. ¿Qué tan libre es la libertad? Muchos factores limitan la misma. Inclusive las redes sociales, que él las consideraba una trampa, porque la mayoría de la gente creyendo expandirse a través de las mismas,  lo que hace es encerrarse en ellas,  en una zona de confort para escuchar su propia voz. 

En la política, Bauman consideraba que las instituciones políticas existentes están recortando el papel del principal instrumento o código de elección de los ciudadanos, que es la educación.  

Muchos analistas de Bauman consideran que sus ideas más que innovadoras están envueltas en otros empaques. Con independencia de que fuera así, lo importante es que este gran pensador vivió muchos años para recordárnoslos. 

“Cuanto más cerremos las ventanas, más fácilmente nos perderemos la salida del sol”.

“La política democrática, se ocupa de desmontar los límites de la libertad de los ciudadanos para permitirles establecer individual o colectivamente sus propios limites individuales y colectivos”