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Bienal Bárbaro Rivas: arte ingenuo, inocente no

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24/05/2017
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FOTOGRAFÍAS: FELIPE ROTJES

La IX Bienal de Arte Popular Bárbaro Rivas es una mirada plural del país. La cotidianidad, la política, la esperanza, la religiosidad y la complejidad social son algunos de los temas que abordan los 68 artistas venezolanos que participan en esta exposición montada en el Museo de Arte Popular de Petare

Bárbaro Rivas era un hombre de mucha fe, así que tuvo la fortuna de contar con dos empuñaduras para asirse a la hora de la verdad, dos boyas que lo sujetarían en esos ahogos que le dan al alma los pesares, sobre todo cuando tienes una profunda sensibilidad: Dios y el arte, tan parecidas, tan creativas. Celebérrimo y principalísimo representante del llamado arte popular, fecundo autor a quien tanto admiraba Oswaldo Vigas, Rivas es ese artista que se encontró a sí mismo y a su verdad con su pincel, sin la academia y sin interés en distancias y escalas, esas líneas imposibles que se cruzan después del infinito: la perspectiva que nunca anheló. Para él nada quedaría atrás, o más lejos, o sería más pequeño: todo en su lienzo era el primer plano de su devoción.

Lo que veía con sus ojos de catalejos está ahí. Su obra es la recreación de sus afectos, la convocatoria sin jerarquía de las cosas, los sentimientos, los personajes, el inventario de sus arraigos y motivos, lo que luego amalgamó y plasmó en aquella escena surtida, versátil e igualitaria. Impresionable a la belleza donde era esquiva y a la vez intempestiva, donde había que buscarla con afán, intuirla o celebrarla. En su Petare natal consiguió en la pared descascarada, en la reunión anochecida de la plaza, en el deambular de los hombres de liquiliqui, en la sonrisa de arcoíris de las mujeres, en los rituales de la pobreza, en la ventana de barrotes coloniales a través de la cual salen los humeantes golfiaos del comerciante, en la procesión del Cristo que exhibe lágrimas de sangre, en los bailes que alborotan los faralaes, en los perros famélicos, en los gallos sueltos, en las puertas abiertas, en la luna plateada, en el árbol de manzanas que vería en libros, motivos para su iluminación. Consiguió un mundo inmenso en la realidad más próxima, su musa.

A 50 años del inicio de su inmortalidad, este hombre singular nacido en el 4 de diciembre de 1893 y fallecido el 12 de marzo de 1967, el llamado pintor «ingenuo» que sedujo a los sabios y premiaron los expertos, hombre cuya obra viajó a donde él nunca fue, es memoria y es un museo. Ese ahí donde está lo que veía e hizo: en el museo que lleva su nombre, el Museo de Arte Popular de Petare Bárbaro Rivas, que custodia obras suyas, que es su casa. Pero además, en ese allí se le rinde ahora mismo un homenaje: la IX Bienal de Arte Popular Bárbaro Rivas, un suculento compendio de piezas en diferentes formatos, técnicas y dimensiones en las que la realidad es plasmada desde la figuración con absoluta gracia, sarcasmo, sentido crítico, compromiso político, dolor, fervor religioso, humor, amor.

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Bienal cuya convocatoria comenzó hace más de seis meses, es una mirada plural, la contenida en los trabajos que llegaron los más recónditos rincones del país. En tiempos de conexiones interrumpidas y cuando la ruptura es la norma, este esfuerzo ciclópeo obtuvo, felizmente, asombrosa respuesta. “Es que el arte en sí mismo es la respuesta”, ataja Carmen Sofía Leoni, directora del museo. Y fueron tantos los que atendieron el llamado, acaso porque la invitación incluyó un requisito fantástico: “Tanto la técnica y la temática serán de carácter libre”. Esta apostilla se cumplió. El sectarismo está fuera del museo, y fuera, sin duda, del arte.

La cotidianidad, la política, la esperanza, la fe, la religiosidad, la fragmentación de la realidad, la complejidad social y los milagros posibles son algunos de los temas que abordan los 68 artistas venezolanos que participan en esta muestra. La museografía, a cargo del equipo del museo que dirige Leoni —fajado y empeñoso José Francisco Cantó, es suya la idea de que los tantos Cristos estén enmarcados en línea en la pared de la derecha acogiendo a los visitantes— fue más celebración que filtro. “Descartado el sectarismo, permite la Bienal ver lo que están haciendo los artistas de toda Venezuela, qué dicen, cómo trabajan, qué padecen”. Los trabajos se descargan a la miseria, a la violencia, al chavismo y hasta al mismísimo Obama. O le cantan a la vida, a la sensualidad, a la mujer, al propio Bárbaro Rivas y a Dios. Obras “ingenuas” que no son inocentes, hablan de compromiso y de emociones extremas. La sangre está.

Pero también se suman a la exposición las piezas de arte popular de 13 creadores populares estadounidenses. La suculenta muestra sortea el panfleto y sus ramplones acechos. Persuadidos de que el Museo hace un trabajo de investigación y difusión educativa singular, la embajada de Estados Unidos, que apoya el premiado proyecto de la Escuela Musical de Teatro, con sede en el Teatro César Rengifo de Petare y el programa educativo Ver, pensar y explorar, originado en el MoMA, también se echa en los hombros buena parte de la producción de esta convocatoria nacional. Llegaron trabajos de oriente, centro y occidente del país y sí, también de California: pueden verse haciendo inesperados guiños en las paredes del Museo, las imágenes que alguna vez nos trajo el comic: vaqueros a caballo, justicieros con sombrero y revolveras.

Y llegaron a Petare las obras gracias, también, al apoyo de otras instituciones culturales y museos del país: Museo de las Artes Visuales y del Espacio en San Cristóbal, Museo de Arte Popular Salvador Valero en Trujillo, Centro de Arte de Lía Bermúdez en Maracaibo, Dirección de Cultura de la Universidad Centro Occidental Lisandro Alvarado, UCLA, en Barquisimeto, Galería Universitaria de Arte Braulio Salazar en Valencia, Galería Universitaria de Arte de Universidad de Oriente, UDO, en Cumaná, Galería Municipal de Arte Moderno en Puerto La Cruz y Delegación de Cultura y Extensión Universitaria Universidad de Oriente, UDO, en Margarita. Cuando acaba de celebrarse el día internacional de los museos —18 de mayo— en Petare agradecen la colaboración de las instituciones gemelas y, sin duda, la visita diaria y dominical a la muestra. “El arte es conexión y un museo es la sede donde tiene lugar el debate cultural de los diferentes que suma, el intercambio y el enriquecimiento del pensamiento, es el espacio natural del mejor de los diálogos, o sea, son fuentes de paz”, añade Leoni.

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La expo que incluye dibujos, pinturas, collages, relieves, tallas, ensamblaje, modelado en cartón y muñequería escultórica, fue inaugurada el 7 de mayo en la acogedora casona colonial sede del Museo de Arte Popular de Petare Bárbaro Rivas, espacio patrimonial, como todo el Centro Histórico de Petare, adscrito a la Fundación José Ángel Lamas de la Alcaldía del Municipio Sucre. “La idea es verla más de una vez, porque esta bienal no solo intenta ofrecer un paneo sobre la vitalidad y la subjetividad de la plástica popular nacional, que, como todo arte, es espejo, y es autoconocimiento, sino incentivar, divulgar y reconocer la obra de los artistas populares del país”. Estará abierta hasta septiembre.

Luego que el jurado de selección y calificación, conformado por Silvia Gómez Rangel, Margarita Liscano, Gabino Matos, Rafael Principal e Ilich Rodríguez, todos vinculados a la plástica y quehacer cultural venezolano, dé su veredicto, la IX Bienal de Arte Popular Bárbaro Rivas otorgará tres premios —de trescientos mil, doscientos cincuenta mil, y doscientos mil bolívares, a los que obtengan el primero, segundo y tercer lugar en este careo. “Además se otorgará el Premio a la Trayectoria Artística para reconocer a un creador por la calidad y constancia en el desarrollo de su trabajo. La última en recibirlo fue la artista trujillana Rafaela Baroni”. Este premio es de cuatrocientos mil bolívares, más una exposición individual del artista ganador.

“Petare es más que temor, hay mucho que conocer de lo que somos y de eso bueno aquí hay bastante”, sostiene Carmen Sofía Leoni. “El arte no conoce fronteras. El arte resiste”. Y avanza por encima de la crisis, la ironiza, la expone, la materializa, la interpela. Es una forma no sólo de cuestionamiento sino de supervivencia. Se compromete. Y cuando es digno y de vuelo desdeña el corsé. Así, con todo y los aprietos, puede verse en Petare.

Repaso de la muestra

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090517   Museo Barbaro Rivas Foto: Felipe Rotjes

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