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Ciclovías en Venezuela: pedaleando sobre la nada

AVN-CICLOVIAS
28/09/2015
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TEXTO: KETHERINE LEDO | FOTOGRAFÍAS: AVN

Los avances en el municipio Libertador de Caracas lucen insuficientes ante la demanda de espacios para las dos ruedas con tracción a sangre en la capital y otras regiones del país. Planes y promesas se acumulan, al mismo ritmo que los muertos por arrollamientos

El pasado 19 de julio, un domingo, a Carabobo le llegó otro luto por el lamentable fallecimiento del ciclista Richard Ochoa, miembro de la selección de ese estado, medallista panamericano, centroamericano, gran deportista. Fue arrollado en la Autopista Sur, a la altura del puente Santa Rosa, por una pareja de motorizados que interrumpió su marcha cuando se dirigía a la Villa Olímpica, lugar donde se reuniría con otros atletas para entrenar como cada fin de semana. Los responsables del hecho aún no han sido atrapados. Sus identidades se desconocen, sin embargo, se cree que están ligados a un cuerpo de seguridad del estado.

La muerte de Ochoa ha quedado como un número más que se suma a la lista de accidentes en los que se ven involucrados año tras año ciclistas profesionales o no, tal vez por la inconsciencia de los conductores, por falta de ciclovías en el país, o la poca cultura vial del venezolano. Quienes prefieren pedalear para trasladarse a sus destinos, cuentan con pocos espacios para hacerlo con seguridad.

En el estado Carabobo los ciclistas no tienen ni una sola vía que sea exclusiva para ellos. A pesar de esto, hay quienes se arriesgan a tomar su bicicleta y salir, y cada vez es más frecuente verlos recorriendo las calles, avenidas y autopistas, bien sea para practicar su deporte, o para permanecer dentro del movimiento fitness, tan en boga.

Expropiese

En la capital venezolana la situación es un poco más alentadora. Desde septiembre de 2013 hay algunas ciclovías, siendo la primera inaugurada en el Municipio Libertador un tramo que comprendía la Universidad Bolivariana de Venezuela, hasta la avenida Las Acacias. En aquel momento el alcalde Jorge Rodríguez se mostró orgulloso al señalar que era la primera en su tipo de Venezuela y pionera en la red que construye el Gobierno Nacional. Ese espacio creció hasta que llegó a la residencia estudiantil Livia Gouverneur.

El propósito era que los jóvenes se trasladaran desde allí hasta su casa de estudios superiores con mayor seguridad, y para ello el Estado hasta donó bicicletas. Pero la vía de 2,4 metros de ancho y suelo color terracota luce desolada de ciclistas y se ha convertido en excelente ruta de escape de las colas para quienes andan también en dos ruedas, pero motorizadas.

Wilfredo Villarroel, presidente nacional de la organización Ciclovías Venezuela, se muestra agradecido con la construcción de estas vías en la capital. Resalta los beneficios que el andar en bicicleta le da al cuerpo y a la mente, y enaltece el trabajo de las autoridades, quienes “poco a poco” han dado cumplimiento al “Plan de la Patria” que legó Hugo Chávez Frías.

Sin embargo, aunque se nota que es afecto al Gobierno, no deja de reconocer que aunque “se le mete mano a las ciclovías en la capital”, el resto de los estados están lejos de lograr algún progreso en esta materia. “Nosotros siempre vamos a estar muy agradecidos con Eliécer Otaiza (que en paz descanse) pues gracias a su receptividad es que hoy en día hay rutas para bicicletas en Venezuela. Hubo receptividad en ese momento en la Alcaldía de Libertador, él se propuso hacerlas siendo el Director de Deporte”, cuenta con un aire de nostalgia este atleta nacido en una familia donde aprender a caminar es casi tan importante como dominar el equilibrio en dos ruedas.

Para Villarroel lo que sucede “es que el resto del país está en espera”, pausa que le parece injusta y que desde la Federación Nacional de Ciclismo causa preocupación, en especial al ver que el Ministerio del Poder Popular para el Transporte Terrestre construye y ejecuta proyectos por doquier en los que no están incluidos estos espacios. “Lo que se busca siempre es hacer más carriles para que circulen más carros. Si tu amplías todas las avenidas, metes y metes más automóviles y al final lo que tienes es más cola y más contaminación para el medio ambiente”, dice.

Dos ejemplos de ello -cita Villarroel- es el nuevo distribuidor Los Robles de Nueva Esparta donde -asegura- se pudo haber dado un espacio a los ciclistas. También la ampliación de la avenida Universidad de Naguanagua, en Carabobo, donde se llevó la vía de cuatro a seis canales de circulación sin tomar en cuenta la inclusión de la ciclovía, aun cuando en este municipio se encuentra la Villa Olímpica.

El presidente de la Ciclovías Venezuela sabe que activar un canal para circular en bicicletas en una sola jurisdicción tal vez resulte poco, pero defiende que se debe iniciar por algo. A las autoridades de Carabobo, no obstante, les tiene poca fe: “El día que en Valencia las personas puedan ir tranquilamente en bicicleta al trabajo o a la universidad, transitando además por un espacio hecho para ellos, yo vendo mis cuatro carros, porque así me habrían callado la boca”.

Promesas y préstamos en Caracas

Mientras tanto en el municipio Libertador de Caracas el movimiento sigue creciendo y ahora hasta hay un servicio de préstamo de bicicletas, según anunció el 31 de julio el alcalde Jorge Rodríguez, quien inauguró la ruta 2 de la red de ciclovías permanente: desde el bulevar de Sabana Grande (de nuevo en las residencias Livia Gouverneur) hasta la Plaza Diego Ibarra, 2,7 kilómetros.

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Las autoridades “socialistas” se muestran orgullosas de los avances, y hasta difundieron la noticia de que desde el pasado mes de julio, Venezuela aparece en el mapa de ciclovía permanente gracias a las rutas capitalinas. Pero a Caracas la forman cinco municipios, no uno solo. La cadena se tranca al salir de Libertador.

En la Alcaldía de Chacao, al parecer, hay papeles con algunos proyectos elaborados para construir en sus calles y avenidas espacios para los ciclistas. En el primer municipio del país donde se delimitaron canales azules para bicicletas en tiempos de Irene Sáez, borrados ya por el tiempo y la no continuidad, es difícil obtener detalles de esos planes. Igual en Sucre o Baruta, donde los voceros se limitaron a decir que sí se tiene pensado “hacer algo con eso”.

Por ahora, donde no hay ciclovías, se opta por el rutas “libres”, esas donde cada quien sobrevive a los carros, mientras el movimiento bicicletero capitalino reclama el uso del vehículo a tracción de sangre para descongestionar la ciudad. Después de todo, un auto promedio ocupa el mismo espacio que ocho bicicletas, según defienden los de Ciclo Guerrilla Urbana, Ciclo Activista Urbano de Caracas y hasta las Bicimamis, que llevan un conteo de ciclistas muertos por arrollamiento en la capital: seis en la segunda mitad de 2015, incluyendo un chamo de 15 años.

Ciclorutas por día

Pese a que en materia de vialidad y circulación a muchos estados del país les falta un montón, cada vez es más frecuente que en distintos sectores, y al menos una vez a la semana -por lo general los domingos-, se cierren determinados tramos de la ciudad para que las personas se ejerciten al aire libre a bordo de sus bicicletas. En Caracas ya es usual el cierre de la Avenida Boyacá, que cruza desde el centro norte hasta el extremo oeste tres municipios de la capital. En Baruta se hace lo propio desde hace algunos años con la avenida Río de Janeiro a la altura de Las Mercedes, y desde 2012 se comenzó a hacer en la avenida Bolívar del municipio Libertador.

En Carabobo la iniciativa se replica los domingos en el municipio Naguanagua, en un sector que ha sido bautizado como “La Zona”. En esta jurisdicción, donde manda el opositor Alejandro Feo La Cruz, no está planteado construir ciclovías a corto plazo. No obstante, el alcalde informó que tienen pensado iniciar en las próximas semanas una campaña de concienciación dirigida tanto a quienes pedalean como a conductores de vehículos para evitar accidentes.

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En la alcaldía de Valencia las ideas aún no salen de la tinta y el papel, como el proyecto de intervención urbanística en el eje Sur-Av. El Hipódromo, donde se planificó un gran boulevard, y la intervención de la isla central de más de 2,5 kilómetros para incorporar plazoletas, ciclovía, parque infantil y otros elementos. “La idea es integrar el modo no motorizado, con el transporte público y el metro de Valencia”, dijo el alcalde Miguel Cocchiola.

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Por ahora, lo que queda es el sentido común. Por eso Villarroel apunta las recomendaciones básicas, como no rodar a más de 20 kilómetros por hora, ni circular por aceras y plazas o hacerlo a contrasentido de los vehículos o zigzagueando. Lo correcto es darle prioridad al peatón, limitarse al canal lento del asfalto y usar implementos de seguridad, como el casco.