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Cortocircuito entre Marquina y Gómez Sigala

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06/11/2015
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TEXTO: ZAKARÍAS ZAFRA FERNÁNDEZ | COMPOSICIÓN FOTOGRÁFICA: MERCEDES ROJAS PÁEZ-PUMAR

Desde que se anunciara el consenso como mecanismo de elección de los candidatos a diputados por el Estado Lara, el Circuito 3 ha sido el escenario de una pesadilla electoral: despolarización. Dos nombres concentran la zozobra en la boleta: Alfonso Marquina, candidato de la Mesa de la Unidad, y Eduardo Gómez Sigala, independiente, ahora separado de la MUD

Abajo y a la izquierda: Alfonso Marquina

Marquina es diputado en ejercicio por Miranda. Vivió cuando niño en Cabudare y viene respaldado por la fracción fuerte de la oposición en la región. Se disputará en el Circuito de 3 de Lara, que comprende los municipios Simón Planas (Sarare), Palavecino (Cabudare) y las parroquias Santa Rosa y Catedral de Iribarren (Barquisimeto). Su equipo de campaña —representado por el abogado Miguel Peña, también coordinador parroquial de Primero Justicia— argumenta que, a pesar de no ser del estado, es uno de los mejores combatientes de la Unidad y su candidatura responde a una urgencia nacional.

Se denuncia que su candidatura es una imposición, como resultado de no haber realizado primarias y también de la hegemonía política de Henri Falcón en Lara. ¿Qué dice usted ante eso?

Alfonso Marquina

—Quienes hacen esos señalamientos han sido beneficiados en el pasado de los consensos y han dicho que son democráticos y que son un mecanismo excelente a la hora de preservar la Unidad, pero ahora como no son favorecidos por esos consensos tratan de satanizarlos y llamarlos imposiciones. Hoy Venezuela está viviendo una crisis muy grande y si algo se ha demostrado en estos últimos quince años es que para ser efectivos a la hora de darle una salida democrática a la crisis, se requiere de la unión de todas las organizaciones políticas.

También se acusa que su candidatura es inconstitucional porque no es de Lara y que usted no debería ir a la Asamblea porque no conoce la región ni las necesidades locales.

—Lo que nunca podrán decir es que no he sido un buen diputado o que mi asistencia y mi presencia permanente en la Asamblea no han llenado de satisfacción a muchos venezolanos. Solo tratan de buscar excusas. Quienes quieren llegar a una posición a toda costa para satisfacer su ego y sus vanidades me han tratado de descalificar. Me han impugnado y lo único que lograron es que el Consejo Nacional Electoral (CNE) ratificara que yo cumplo con el extremo de ley para ser candidato. Yo no pierdo mi tiempo en discusiones con estas personas.

Antes de esta campaña, ¿hizo algún tipo de vida política en Barquisimeto o en algún lugar de Lara? Se sabe que vivió un tiempo, pero no hay más noticias al respecto.

—Viví en Lara cuando era muy pequeño. No es menos cierto que tengo más de 40 años que no vivía aquí, pero eso no quiere decir que desconozco los problemas. De alguna manera son los mismos que se reflejan a nivel nacional, como el tema de la inseguridad, la escasez, la inflación y los servicios públicos, y la responsabilidad del diputado nacional es buscarle soluciones. Sin haber representado a Lara en la Asamblea estuve pendiente, incluso mucho más que los que decían venir por esa región. De manera que es un argumento absolutamente baladí.

Reseña el diario El Informador que la última encuesta de Datanálisis eleva a Eduardo Gómez Sigala con 40% de aceptación por encima de Marquina y del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), cuyos puntajes son de 17% y 11% respectivamente. ¿Qué opina?

—Cada quien puede utilizar la encuesta o el mecanismo propagandístico que desee, sobre todo si se usa un medio que es de tu propiedad. Aquí lo importante es lo que ves en la calle: las manifestaciones de afecto, de solidaridad y de apoyo. Lo que el país valora y nos exige a todos es la unidad, y para tenerla hay que tener humildad. Los que piensan que sus aspiraciones personales están por encima de las del pueblo de Venezuela, están equivocados. Para lograr el cambio hay que estar unidos, y al servicio de la gente. No con candidaturas personalistas y vanidosas.

Marquina contó luego sobre sus propuestas político-parlamentarias e insistió en la dimensión nacional de los problemas. Aseguró tener “propuestas puntuales” para la región. Se refirió al embalse Yacambú-Quibor, principal generador de los graves problemas de agua en los tres municipios del circuito, al otorgamiento de ventajas fiscales para algunos rubros de la producción regional y nacional y una propuesta de reforma de Ley del Banco Central. Era el momento de hacer la segunda llamada.

Abajo y a la izquierda, un poco más arriba: Eduardo Gómez Sigala

Gómez Sigala es de la oposición, pero no de la misma que lo llevó al curul en las elecciones de 2010. Las desavenencias con la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) —especialmente con Henri Falcón, cuyos dimes y diretes han sido sobradamente ventilados—, lo dejaron excluido de la fórmula. Su salida: insistir en una candidatura independiente, usar las encuestas como amuleto y ser fiel a su discurso de oposición radical.

Su candidatura al margen de la MUD podría ser interpretada como una impertinencia, incluso como una maniobra individualista, divisionista, colaboracionista…

—Divisionista es el que no aspira a ganar. Y yo no voy a dividir, yo voy a ganar. Yo pienso que la oposición hay que reconstruirla con liderazgos legítimamente avalados, que representen a su región y que se midan en primarias. Por eso mis diferencias con la MUD. Esas imposiciones que estamos viendo en este momento son un atropello. Eso de que a un diputado de Miranda lo manden para Lara, o a uno de Zulia para Apure, son fórmulas dañinas para el ejercicio democrático.

Pero sus adversarios, dentro y fuera de la oposición, insisten en acusarlo de obedecer a intereses particulares y no jugar al mismo bando en un momento de necesaria coalición por el país.

—Hay tres cosas que quiero dejar bien claras: la primera es que soy de oposición, más que muchos de los que están ahí. La segunda es que soy independiente y actúo en consecuencia: coincido cuando tengo que avenir y las diferencias las asumo y las ejerzo. Y la tercera es que soy larense, y como larense tengo la legitimidad tanto de reclamar el espacio que hoy tengo como de defender que los larenses tengamos el derecho de elegir larenses. Porque así como trajeron a Marquina, trajeron a Carmen Meléndez, que es candidata del PSUV por el Voto Lista. Es almiranta, exministra y barinesa. Ha violado la Constitución Nacional con ambas candidaturas. Y eso no se puede avalar en ninguna circunstancia. Pareciera que lo que vemos mal en el Gobierno es distinto cuando lo hacemos de este lado.

Habla de imposición cuando a usted mismo lo favoreció un consenso en 2010…

—En 2010 no había ningún consenso, sino una demostración de encuestas. Los independientes fuimos útiles cuando no había diputados en la Asamblea Nacional. Yo tampoco estaba en la negociación en ese momento, salvo que las encuestas empezaron a demostrar que mi nombre estaba allí, y por eso me incluyeron. Y las cifras finales terminaron por avalarlo: yo saqué 89 mil votos, por encima de los 57 mil del PSUV y los 44 mil que sacó el candidato de Henri Falcón, que para entonces estaba con el partido Patria Para Todos (PPT) y acababa de pasarse del chavismo supuestamente a la oposición. Las encuestas fueron ratificadas en las urnas y los electores me eligieron por una amplia mayoría. Ese mismo aval es el que hoy me acompaña.

Entonces, suponiendo que ganara otra vez, ¿trabajaría de la mano con la MUD? Porque puede temerse que en el momento de tomar decisiones en bloque como oposición en la Asamblea, usted mantenga un criterio “independiente” y le reste fuerza a la votación…

—No es que voy a ir de mano de la MUD: voy a ir de mano de la oposición. Yo estoy ahí para construir la oposición que creemos para el momento que nos toca ejercerla. Yo rechazo la oposición blandengue, débil, que por complacencia y oportunismo electoral hacen acuerdos y negociaciones que después nos pueden salir mucho más caros a la hora de necesitar posturas firmes. El debate va a ser entre la oposición que yo represento y la imposición que representa la fórmula de Henri Falcón. Esa es la diferencia.

Recalcó que ahora el interés de la oposición es estrictamente partidista y que el consenso no es nada sino “una pelea para definir cuál partido mete más fichas”. También se definió como un diputado “a tiempo completo”. Sobre todo con relación a los viajes que hizo en el cuarto año de su gestión para representar a Venezuela en congresos internacionales. Dejó claro que las seis tarjetas — MAS, Opina, Organizados para Gobernar (OPG), Democracia Renovadora, Solidaridad Independiente y Electores Libres— que lo acompañan se le acercaron voluntariamente y sin compromisos. “Porque saben que soy independiente y no sigo ninguna línea”, concluyó.

Afuera y todavía: nosotros, los que votamos

Vecinos, amigos y compañeros de trabajo que también votan en el circuito concuerdan: van a votar el 6D por la oposición, pero no saben por cuál. Algunos dicen que no confían en Marquina, porque “no es de aquí”, ni en los candidatos de Henri Falcón, porque “se pueden voltear para negociar con el Gobierno”. Otros dicen que Gómez Sigala es un “desertor” y no hay que hacerle el juego, que la oposición es una sola y que para eso existe la MUD.

Lo único cierto es que la oposición va dividida en Lara. El cortocircuito electoral desprendió fórmulas, sacrificó nombres, calculó agendas y quemó acuerdos. Aunque espante una improbable victoria del PSUV en el Circuito 3, la larga y segura tradición de electores opositores en esa circunscripción parece dar la holgura para elegir qué “calidad de oposición” se quiere. Y es ahí donde está el aprieto: la polarización en el país ya no es coyuntura, sino hábito. “Nos enseñaron a votar por bloques y no por nombres, a evaluar urgencias y no propuestas. Y el resultado es este susto”. Díganle apagón o campaña. Hay quienes prefieren llamarlo corrientazo.