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Diana D’Agostino, la cara más bonita de Henry Ramos Allup

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06/06/2016
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FOTOGRAFÍA DE PORTADA: REVISTA OK! VENEZUELA

Diana D’Agostino, esposa del presidente de la Asamblea Nacional (AN), Henry Ramos Allup, se reconoce adeca. Asegura que no es detrás, sino al lado de cada gran hombre donde hay una gran mujer, y que la justicia es un valor fundamental. La abogada cuenta los secretos para mantener durante 31 años su matrimonio con un político y no teme en hablar de su hermano Francisco D’Agostino, quien ha sido vinculado con los llamados “bolichicos”

Luego de 33 años de relación con Ramos Allup, dice que es adeca, pero no gracias a él. “Vengo de una familia adeca. Antes, cuando yo era una niña, no se hablaba de política”. Sin embargo, recuerda a su padre diciendo: “Vienen las elecciones, hay que votar por Acción Democrática”.

Las moiras hilaron fino su destino. Años después se convertiría en la esposa del secretario general del partido. Aún le brillan los ojos cuando habla del momento en que conoció a Ramos Allup. Ella tenía 21 años y él 38. Él era diputado. Dice que le impresionaron su forma de hablar y su sabiduría. “Era una persona que sabía mucho más que yo. Era un hombre justo. Eso fue lo que me enamoró de él”.

Desde los espacios del vetusto capitolio federal de Antonio Guzmán Blanco y sus alrededores, esta dama intenta hacer justicia. Quiere que todos los estudiantes de Venezuela conozcan el histórico recinto. El viernes 27 de mayo, estudiantes de la Academia Merici, de la Unidad Educativa Parroquia Macarao y la Unidad Educativa José Gregorio Hernández asistieron al Palacio Federal Legislativo a conocer rincones y anécdotas. “Abrimos las puertas de la Asamblea Nacional (AN) para que todos los estudiantes de Venezuela, sin excepción, así como fundaciones, conozcan el museo que es la casa de todos”.

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Intenta romper las cadenas. “Durante 17 años, estos espacios estuvieron secuestrados para todos los venezolanos. Por aquí no caminaba nadie. Era un Palacio en el que estaba solamente la gente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Incluso, algunos trabajadores cuentan que cuando entraba el señor Diosdado Cabello, todos tenían que encerrarse en sus oficinas porque no lo podían ver. Igualmente pasaba con Cilia Flores”.

D’ Agostino explica que creó un proyecto llamado “Diputados por un día”, en el que niños y jóvenes, luego de hacer su recorrido por el edificio, juegan a ser parlamentarios por un ratico. “No sabemos cuántos diputados saldrán de aquí”, comenta entre risas, antes de que el semblante serio vuelva a su rostro para decir: “Aprovecho tu espacio para hacer un llamado a todos los directores de las escuelas bolivarianas. Muchos profesores y representantes quieren que sus hijos vengan a conocer el Palacio pero muchos directores están negados, porque una orden del PSUV se los impide. Aquí no le pedimos carnet a nadie, solo que escriban el correo para que ellos puedan tener acceso”.

Aunque soñó con ser periodista, dice sentirse orgullosa de haber estudiado Derecho ya que para ella “significa justicia”. Aprovecha el momento, y la seriedad del caso, para hablar de la detención de Ángel Coromoto Rodríguez, hoy jefe de seguridad de su esposo, quien se encuentra “sin ningún tipo de imputación” en los calabozos del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin). “Conocí a Coromoto muy joven, cuando tenía 14 años. Era entonces el jefe de seguridad del presidente Carlos Andrés Pérez”, rememora D’Agostino. Fue la primera en sorprenderse cuando Ramos Allup, una noche, recién asumida la presidencia de la AN, le comentó: “Coro va a ser mi jefe de seguridad”. Recuerda que se alegró muchísimo, pero dice que esa alegría está ensombrecida por lo que llama “un secuestro”.

El comisario ha sido acusado de financiar a los jóvenes que realizaron actos violentos en la marcha convocada el 18 de mayo por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) para exigir el referendo revocatorio contra el presidente Nicolás Maduro. “Es muy injusto lo que está pasando. Coromoto ni siquiera está imputado. Está vilmente secuestrado por este régimen. Ni siquiera estuvo en esa manifestación. Ese día —el 18 de mayo— estaba en su casa porque su perrita lo mordió y él tenía el pie hinchado por lo que no pudo acompañar a Henry para esa caminata. Nosotros vamos a hacer lo que sea para sacarlo de ahí”, sentencia.

Los secretos maritales de Diana

Ante la interrogante de si detrás de cada hombre hay una gran mujer responde: “Creo que no detrás sino al lado”. Para esta caraqueña esto es fundamental. “Nunca me he sentido detrás de él”. La situación política hace que sus encuentros sean breves, pero el secreto para mantener su matrimonio está, según afirma, en “el respeto y en la comunicación”. Cuenta que se ven a las 4 de la mañana, antes de arrancar el día. Se toman un café y conversan. “Nos volvemos a ver en la noche entre 10:30 y 11:00 pm cuando Henry vuelve. Si no ha cenado, le preparo algo y compartimos un ratico”. Confiesa que el jueves 26 de mayo Ramos Allup llegó más temprano de lo normal a casa y ella abrió un vino para celebrar. “Esos momentos son importantes”. Aunque se comenta que el Presidente del Legislativo es una persona muy estricta dentro de su partido, la madre de sus tres hijos asegura que en casa ella es la autoridad. “Esos cuatro hombres están bajo mi mando”.

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Diana reconoce que ha tenido que sacrificar algunas cosas de su vida doméstica por la política de su esposo. No teme en admitir que cuando sus tres hijos estaban pequeños su marido dedicaba más tiempo a la política que a la familia. “Los fines de semana no eran para nosotros, eran para sus giras y a mí me tocaba llevar a los niños a comer. De repente se enfermaban y me tocaba enfrentarlo sola. Cuando mis hijos estaban adolescentes, me tocaba en las noches buscarlos en las fiestas y a veces le recriminaba: “¡¿Henry por qué no estás aquí, cónchale?!”.

A pesar del sacrificio, hoy se siente orgullosa de la familia que tiene. “Tengo tres hombres maravillosos” producto de su unión con Ramos Allup. Además, basta con ver a la pareja junta un rato para darse cuenta de las caricias que ella le hace en la espalda o la sonrisa con que se miran: aún se aman. Denotan una relación que goza de buena salud. Pero no es fácil ser esposa de un político y hoy más que nunca hay riesgos.

Peligro al acecho

D’Agostino sabe que puede correr con la misma suerte de Mitzi Capriles, esposa del Alcalde de Caracas. Antonio Ledezma es un preso del gobierno de Maduro, pero aunque no siente miedo, le preocupa la injusticia. “Todos los venezolanos estamos expuestos a que nos siembren un expediente, a que nos inventen un cuento”. Pone como ejemplo, otra vez, la detención de Coromoto Rodríguez. Es una mujer de fe. “Yo solo le pido a Dios que le de mucha fortaleza a todos nuestros servidores, a todos nuestros diputados, pues en ellos tenemos toda la confianza”.

Aunque Henry Ramos Allup está mejor posesionado en las encuestas, según Hinterlaces, que el líder de Voluntad Popular, Leopoldo López, y que Henrique Capriles de Primero Justicia, para su mujer llegar a Miraflores no le roba el sueño. De hecho, asegura: “No tengo aspiraciones políticas de ningún tipo”, aunque, además de esposa de Ramos Allup, ha sido candidata a la Alcaldía de El Hatillo. Lo explica: “Cuando me tocó ser candidata a la Alcaldía del Hatillo fue porque venía de hacer un gran trabajo social en el Municipio. Eso hizo que mi partido me escogiera para ser su candidata”. Aun así dice que de tocarle el cargo de primera dama, lo asumiría con “actitud, voluntad y compromiso de trabajo”.

La periodista de sociales Ángela Oraa votaría por Ramos Allup para ver a D’Agostino como primera dama. “Tiene las charreteras y la pinta”, comenta la comunicadora, quien añade que tanto Diana, como su hermana gemela Dora, durante la escuela “sobresalían mucho”. “Estaban destinadas para un futuro grandioso”. Dora es conocida por haber sido conductora del programa Lo que callan las mujeres. Era transmitido por RCTV y está casada con el abogado y empresario Eladio Larez. Oraa detalla que ambas en el colegio eran más altas que el promedio. “Unas especies de Irene Sáez en maqueta”. Las buscaba un chofer y, aunque era notorio que eran “de buena cuna”, nunca la fama o el dinero se le subieron a la cabeza. “Diana es el epítome de clase con sencillez”, concluye.

 “Soy la imagen de Henry Ramos”

Esta mujer, hija de una zuliana de procedencia española y de padre italiano, no teme en mostrarse como es. Sus detractores la criticaron por ostentar, en medio de la crisis que atraviesa el país, varios trajes de gala y una lujosa casa en una publicación hecha por la revista OK! Venezuela. A ellos les responde: “Así soy yo. No voy a cambiar mi personalidad. No me voy a vestir como el régimen. El régimen quiere que las mujeres estén sucias, desaliñadas, feas, mal vestidas y yo quiero que las venezolanas sean elegantes, estén limpias, maquilladas y bonitas”.

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Se dirige directamente el Alcalde del Municipio Libertador, quien fue uno de los que pusieron el grito en el cielo cuando salió la revista. “Me apena mucho que Jorge Rodríguez, en vez de estar mandando a barrer las calles de Caracas, que están inmundas, en vez de poner seguridad en su municipio, que está absolutamente inseguro, y en vez de trabajar por su Alcaldía, esté fijándose en revistas de moda”. Y se defiende argumentando que todo lo que se ve en las fotos se lo ha ganado. “Yo tengo derecho en mi casa a vestirme como me da la gana y a salir como me dé la gana porque yo no le he quitado un medio a nadie para vestirme así, a diferencia de las mujeres del régimen”.

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Mara Montauti, diseñadora de modas que, entre otras piezas, le confeccionó a D’Agostino el traje que usó el 5 de enero para la instalación de la nueva Asamblea Nacional, asegura que más allá de su elegancia “Diana es una mujer sensible que despierta mucha emotividad y recuerda cada cosa que le dice la gente”. Aun así, su humanidad no le resta lo selectiva que es con su vestimenta. “Es muy puntual con su vestuario”, añade Montauti.

No fue fácil conseguir detractores de la jurista. Tan solo un trabajador de la AN, que prefirió mantener el anonimato, se mostró menos agradado y se limitó a decir: “Yo tengo 18 años acá. No puedo decir nada de ella. Es nueva”. Pero otros como Víctor Mendoza, director de protocolo, solo demostraron admiración. “Diana es una mujer muy inteligente, está rescatando valores perdidos. Es una mujer consciente de la situación que se está viviendo en nuestro país. Aquí en el Palacio tiene sus visitas los lunes, miércoles y viernes, y cada vez que viene hay un revuelo total entre los empleados, quienes la apoyan permanentemente”. Un funcionario de seguridad coincide con Mendoza al decir: “Tanto el señor Henry como la señora Diana, son muy dados con la gente”.

Pero en la vida de D’ Agostino no todo es color de rosas. Las vinculaciones que se hicieron de su hermano, Francisco D’Agostino, con los “bolichicos” afectaron en algún momento su imagen. Ella asegura que todas esas acusaciones son falsas. “Quien quiera investigar la vida de Francisco, mi hermano, que la investigue. Él no ha formado parte de los llamados bolichicos, ni del tema Derwick. Todo eso es un invento. Francisco ganó el juicio en Nueva York precisamente que demostraba que él no había hecho nada. Lo estaban difamando. Quien quiera investigar la vida de Francisco no tiene sino que llamarlo directamente y hablar con él, pero mi vida es la mía, la de mi esposo y la de mis tres hijos. Hay mucha gente que quiere hacerle daño a Henry y no saben cómo desbaratarle su imagen de hombre pulcro, de líder y de hombre que jamás ha tenido rabo e’ paja”.