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El Coronel Lugo y su ring de boxeo

PORTADA
04/07/2017
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PORTADA: AFP

Una búsqueda rápida en Google de “Coronel Lugo” muestra una larga lista de arbitrariedades: golpes, insultos, incluso acusaciones de secuestros. Se sabe más del desafuero de Bladimir Lugo Armas que de su carrera militar y su ascenso hasta la comandancia que debería resguardar el Palacio Federal Legislativo. Los buenos modales van camuflados 

Las arbitrariedades cometidas por la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) parecen tener un denominador común. Tanto la Asamblea Nacional, como las afueras del Tribunal Supremo de Justicia y el Consejo Nacional Electoral, han sido escenario de refriegas que terminan en denuncias de agresiones a diputados, periodistas y fotógrafos por efectivos de la GNB. Cada uno de esos lugares ha tenido recientemente una similitud: el coronel Bladimir Lugo Armas ha estado a la cabeza del resguardo de esas tres instituciones. Es el actual comandante de la unidad que custodia –o debería hacerlo- el Palacio Federal Legislativo y sus diputados de cualquier ataque externo. Pero también, el uniformado que propicia manotazos cuando se le caldean los ánimos.

El 27 de junio, Lugo Armas protagonizó la sesión parlamentaria. “Usted puede ser el presidente de lo que sea, pero yo soy el comandante de esta unidad militar. Le agradezco que se retire. Yo manejo mi conflicto cómo me dé la gana. Vaya, puej”, le gritó al presidente de la Asamblea Nacional (AN), Julio Borges. Un video muestra cómo el militar sacó a empujones al diputado, un civil, electo por votos y cabeza de un poder público constituido. Lo hizo frente a un público, al menos tres efectivos de la GNB que miraban mudos el “espectáculo”, como lo calificó Borges en la conversación. Una persona no identificada se encargó de documentar el evento en video.

cita-Lugo-5 Juego de manos…

Momentos antes, cerca de las 5 y media de la tarde de ese martes, al menos cuatro diputados fueron agredidos por guardias que habían entrado a la AN. El mismo Lugo Armas soltó empujones, golpes y patadas, pese a que la Guardia está designada para la protección externa del lugar y la integridad física de los diputados electos. Delsa Solórzano, presidente de la Comisión de Política Interior, vivió las agresiones en primera persona. Junto a sus colegas Dennys Fernández –segunda vicepresidenta del Legislativo- y Luis Florido, se acercó al sitio donde unos 20 efectivos –según sus cálculos- habían ingresado maletas identificadas con el logo del Consejo Nacional Electoral, el destacamento ubicado debajo de la primera Vicepresidencia, el único sitio donde sobrevive un retrato de Hugo Chávez dentro de la AN. Querían aclarar con el comandante a cargo el porqué de ese traslado de cajas, el contenido de las mismas y exigir su inmediata remoción del sitio. La petición terminó en ataques después de una orden del coronel Lugo que retumbó en las paredes del sitio donde estaban apostados: “¡Me los sacan de aquí!”, bramó.

A Solórzano aún le tiembla la voz cuando lo recuerda: “Salió como un energúmeno y empezó a empujarnos. Había un militar gordo en frente de mí que me agarró por los hombros, me volteó y me empezó a lanzar golpes. Sentí que me dieron en la espalda con un objeto contundente. No sabía bien qué era. Después veo en un video que me habían dado una patada. También siento que una mano de mujer se me metió por el cuello, me agarró el pelo y me lo jaló para el suelo. Yo salí de ahí al servicio médico sin poder sostener el cuello”. Solórzano tiene tres vértebras dañadas y rosetones en la espalda y los brazos. Confiesa que el 29 de junio se quedó en su casa “casi llorando porque no puedo ir a marchar. Todavía no puedo caminar bien”.

Dennys Fernández la acompañaba, y cuando la refriega inició cayó al suelo por la arremetida de empujones. Allí, el coronel Lugo la pateó repetidas veces. La diputada Olivia Lozano también resultó herida. Todas esas agresiones fueron denunciadas por Solórzano ante el Ministerio Público, pues “no quiero que de esto quede dudas. Esto que me pasó tiene rostro, nombre y apellido”.

A los ojos de los oficialistas, el acto fue una “victoria popular”, como la calificó Diosdado Cabello en su programa Con el mazo dando transmitido por Venezolana de Televisión (VTV). El expresidente de la Asamblea Nacional incluso se paró de su silla y aplaudió a Lugo Armas, quien estaba sentado entre el público el 28 de junio. También recibió apretones de manos de los presentes. “Debió meterle una sola mano pa’ que respetara”, dijo Cabello con una sonrisa en la cara. Los reconocimientos no bastaron: el presidente Nicolás Maduro lo condecoró con la Cruz de la Guardia de Honor Presidencial el 29 de junio en cadena nacional. Además, se entregó la medalla de honor de mérito al estandarte del destacamento de la GNB que se encarga de la seguridad dentro del Palacio Federal Legislativo.

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La Guardia Nacional hasta ahora se mantenía en paz con los diputados opositores que son mayoría en la Asamblea Nacional desde enero de 2016. Pero los nudillos de Bladimir Lugo conocen la fisionomía de varios parlamentarios. El 30 de marzo, por ejemplo, el militar agredió a los diputados Juan Requesens y Carlos Paparoni frente a la sede del Poder Judicial. Una protesta contra la sentencia 156 de la Sala Constitucional –la que arrebató funciones al Legislativo– a las afueras del Tribunal Supremo de Justicia devino en empujones y golpes. La camisa rota de Requesens quedó como evidencia.

Meses antes, la Asociación Civil Control Ciudadano exigió su remoción del cargo y una sanción, después de que una turba de personas afectas al oficialismo entrara al hemiciclo el 23 de octubre de 2016 y violara el perímetro del lugar, que debió ser protegido por los funcionarios a cargo del coronel Lugo. “La FANB no puede imponer un comandante de Destacamento a un poder público nacional. Un simple trámite administrativo sacaría al Coronel Lugo de la AN”, explicó la presidenta de esa ONG, Rocío San Miguel, vía Twitter.

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Experiencia, casi prontuario

Bladimir Lugo no sonríe. Apenas da los “buenos días”, ni saluda a ningún opositor. Lo confirman diputados de la Asamblea Nacional de forma extraoficial. Para el mayor general retirado Clíver Alcalá Cordones, excomandante  de la REDI Guayana, “el mejor perfil lo describe su actuación grotesca. Se movió de una forma inadecuada el día de ayer en el espectáculo que se vio en ese video. No hay necesidad de tocar al ciudadano, menos a un diputado, para sentirse más hombre o más fuerte que el otro”. Su hoja de vida tampoco es conocida, ni muy pública. Sus referencias profesionales no son expresas ni abundantes. Pero sí las denuncias en su contra, no solo de agresividad en la labor diaria sino incluso las que lo tildan de delincuente por las redes sociales. El empresario Eligio Cedeño escribió en su cuenta de Twitter que Lugo estuvo involucrado en el secuestro de su hija en 2005 y de los hermanos Bryan, Jaison y Jhon Faddoul en 2006. La periodista Elyangélica González también afirma que el Coronel tiene al menos dos expedientes por secuestros engavetados desde hace más de 10 años.

Ex comandante del regimiento Miranda del Comando Nacional de la Guardia del Pueblo, cuando la almirante Carmen Meléndez se desempeñaba como ministra para la Defensa. No está clara la forma en que ascendió hasta estar a la cabeza de una comandancia. Según Alcalá Cordones, Lugo Armas tuvo una formación técnica, no una operativa. “Ese desafuero es lógico que se dé en él porque no está preparado para el comando de un grupo. No tiene la formación, está actuando en funciones para las cuales no fue preparado. Eso no lo desmerita. Tampoco quiere decir que los oficiales técnicos funcionen así. Hay técnicos que resultan ser buenos comandantes, pero en este caso tengo mis dudas”, indica quien fue oficial de comando por más de tres décadas. cita-Lugo-3 LUGO2

Del timbo al tambo

Sus más de 20 años de formación en la Guardia Nacional Bolivariana se condensan en videos y declaraciones que muestran su talante. No es la primera vez que el coronel Lugo es tendencia en Twitter o abre las noticias del día con una irregularidad. Así ocurrió el 31 de marzo cuando los uniformados zarandearon a Elyangélica González a las afueras del Tribunal Supremo, arrastrándola por el piso. El video se difundió como un virus por las redes sociales mostrando a 10 efectivos de la GNB  que detuvieron a la corresponsal de Univisión y Caracol Radio y la golpearon en cayapa, mientras ella gritaba y se resistía. La cogieron del pelo y la batuquearon. La reportera quedó completamente arañada y rasguñada. “Yo les gritaba lo que les podía gritar, que era periodista, que estaba haciendo mi trabajo, pero no, aquí parece que eso es ser un delincuente”, explicó para Caracol Radio, según El Estímulo. Además, Andry Rincón, camarógrafo de Vivoplay, y dos periodistas de Globovisión fueron agredidos durante la jornada ese día en que Lugo comandó las acciones de la GNB.

El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa exhortó a la Fiscalía que se abriera una investigación especialmente al coronel Lugo, quien para entonces era el encargado de la seguridad del TSJ. “No es la primera vez que Lugo ordena a los funcionarios a su cargo arremeter contra la prensa. Lo ha hecho antes en las inmediaciones del Consejo Nacional Electoral y lo hace ahora en el Tribunal para ocultar y callar las informaciones sobre las protestas de los últimos días”, indicó entonces el secretario general del sindicato, Marco Ruiz.

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El CNE también ha sido escenario de golpizas y apresamientos arbitrarios, con el coronel Lugo al frente. Las grabadoras captaron cuando el ucevista Diego Hernández, quien pudo sortear los obstáculos y llegó al poder electoral para exigir un referéndum revocatorio en Venezuela, declaraba el 11 de mayo de 2016 para los medios presentes y una mano le arrebató el cartel que sostenía. Así hizo su entrada el coronel Lugo, quien seguidamente se alejó con el papel que rezaba “revocatorio ya” en letras amarillas. Un grupo de militares se llevó a Hernández detenido y lo liberaron días después porque nadie presentó cargos en su contra.

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También sabe de improperios. “Cállese la boca, vieja ridícula”, le soltó a la madre de Leopoldo López, dirigente de Voluntad Popular recluido en la cárcel de Ramo Verde, en las inmediaciones del Palacio de Justicia el 18 de agosto del año pasado, para entonces rodeado de guardias nacionales. Es una actitud recurrente, como se mostró la Asamblea Nacional donde, en lugar de proteger, se encargó de agredir a hombres y mujeres con inmunidad parlamentaria, representantes de miles de electores. Para Solórzano, sus acciones no tienen perdón ni justificativo. “No tiene nombre lo que hizo ese señor. Él ha estado presente en todos los episodios de violencia que hemos sufrido los diputados. Todavía no sé cómo vamos a trabajar la próxima semana. Pero iremos. Yo tengo 200 mil votos en la espalda”.