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El fin de la Rochela: la vida después del humor

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16/09/2019
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COMPOSICIÓN FOTOGRÁFICA: MERCEDES ROJAS PAÉZ-PUMAR

La televisión venezolana dejó de reír, y con la seriedad también llegaron tiempos oscuros para muchos humoristas. El reto por diversificarse y continuar adelante fue superado por pocos. Otros fueron arrollados por el olvido mientras la sociedad dejó de ver en las pantallas parte de su idiosincrasia. Hoy, el país recuerda la primera emisión de Radio Rochela, un clásico de la comedia venezolana que nació en 1959

Fueron varios los espacios humorísticos que acompañaron a los venezolanos durante años en su programación televisiva; se tratase de los mujerones que hacían la cohorte de Miguel Ángel Landa en Bienvenidos, pasando por los chistes entre chabacanos y provocadores de Cheverísimo y terminando con el programa decano en la materia, Radio Rochela. El humor fue parte fundamental de la dieta audiovisual del venezolano. Ya no lo es, los programas cómicos han ido disminuyendo y sus contenidos se han visto severamente restringidos por las legislaciones y presiones oficiales.

Sin embargo, para Joaquín Ortega, quien fuera guionista de Radio Rochela, llegando a escribir unos 200 scketches que salieron al aire, la debacle viene de antes: “La salida de la Rochela del aire, al menos, la combativa, la que yo admiraba, había ocurrido en mi mente, al menos 5 años atrás. Detrás de esa cajita con risas en vivo, se quebraron muchos sueños. RCTV fomentó la antipolítica conscientemente, y con ese estilo antidemocrático y negacionista de los valores del sistema político de entonces, se le hizo la cama a un proyecto político corrupto, corruptor, destructivo y Kakistocrático”, comenta con dureza aunque sin dejar de reconocer que, a nivel personal, creció mucho como escritor. “Mi mayor aprendizaje fue que los escritores de humor vivimos de nuestra buena memoria y de la mala memoria de los demás”.

El recuerdo de Cayito Aponte es más luminoso. El programa de chistes le enseñó pero también le brindó una vida: 51 años seguidos de trabajo. Agradecido por haber estado en “el programa decano” y verlo crecer, dice que “El humor es parte importantísima de la idiosincrasia de cualquier pueblo”. El también cantante lírico asegura que la comicidad está tatuada en la forma de ser del venezolano, “es producto de su entorno” por lo que “no debe pasar de ladito, ni por debajo de la mesa” porque su impacto es tan profundo que “debe ser franco y hasta generar correctivos”.

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Maritza no es su nombre real. Pero ese prefiere guardarlo para brindar su testimonio. En algún momento su despampanante cuerpo hacía las delicias de los televidentes. “No es que esté arrepentida, pero ya no me interesa esa etapa. Entré al programa cuando era una chama, tenía veintialgo y la verdad es que lo hice porque estaba buena. Yo no era humorista, simplemente salía en bikini. Gané algo de plata. Incluso hice un par de obras de teatro (donde también cumplía el papel de mami buenota) y la pasé bien, hice amigos, salí en televisión”. Ser un florero de piel atrapa miradas en medio de risas y situaciones cómicas, dice la despampanante mujer, “me granjeó la imagen de una mujer tonta y eso no me gustó. Perdí a un novio que tenía en ese entonces, en parte porque le molestaba la morboseadera cuando salíamos y supongo que el chaleco de sus panas cuanto tuve pegado un personaje”. La bomba sexy ya era un término acuñado en el país cuando, luego de tres años de salir en pantalla convocando miradas con sus carnes, “renuncié y me dediqué a estudiar”. Eran tiempos pretéritos a Diosa Canales y Rosita. “Me hice TSU en Turismo y me puse a trabajar. Luego me casé y hoy tengo una vida tranquila que me gusta”, cuenta Maritza quien considera que todavía conserva su belleza exuberante.

Cuando se acaban las risas

Luego de la salida del aire de Radio Rochela, muchos integrantes de su elenco desarrollaron carreras exitosas. Emilio Lovera, quien siempre llevó en paralelo al programa una sólida actividad con shows unipersonales, reforzó esa faceta con gran éxito. Laureano Márquez comparte con él la actividad y además se convirtió en una suerte de voz referencial para un sector de la sociedad, que lee y comparte sus artículos de opinión. A otros, como Carlos Rodríguez, se les vio en espacios publicitarios y en nuevos programas de televisión, como El show del vacilón, que lo mantuvieron presentes en el recordatorio popular.

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Un grupo, encabezado por Carlos “Nené” Quintana, expresó sus abiertas simpatías por el oficialismo, que por aquellos años se hizo del apoyo de un sector de la farándula, que aplaudió el cierre de RCTV y recibió ofertas de integración en futuros proyectos que desarrollarían los canales oficiales, como el naciente TVes, que ocupó la señal del defenestrado canal 2. Fue también el caso de Perucho Conde, Nelson Paredes, Lilita Pestana y Pedro Soto entre otros. Con Hugo Chávez, anunciaron el programa Lo que viene es bueNO por Venezolana de Televisión, justo en tiempos de campaña electoral del referendum revocatorio. La comedia caza votos. Luego, en 2008, se les vio en la pantalla del nuevo canal “social” TVes en el programa Sonrisas y Carcajadas, de exigua duración: tan solo se emitieron dos de los ocho programas grabados. Un primer intento humorístico del canal estatal de paso fugaz, descafeinado en su humor político y con evidentes intenciones de poner la mira de la burla en la oposición y no en el gobierno. No funcionó, pero salió del aire no por su baja pegada, sino por conservadurismo: no gustó que dos hombres salieran vestidos de mujer. Así lo relató en 2010 su creadora Yajaira González, antigua libretista de la Rochela y la mente de donde habían surgido los sketchs de “Queridas amigas”, “Los wapero”, “Los jordan”, “Rafucho el maracucho”, “Los colombianos” y hasta “Chepina”. Ella también creó para TVes los micros Las crónicas del repollo, unos micros con Perucho Conde de los que se grabaron 586 pero solo se emitieron 10 porque tenían “contenido político”, según denunció también en su momento. “Tiré la toalla. No hay manera de luchar contra la ignorancia”, escribió en Aporrea. Le salió serrucho.

Hubo otros nombres que desaparecieron del radar público, hasta que surgieron rumores e informaciones vagas de su mal estado de salud, de su soledad o mala situación económica. Joaquín Ortega, quien luego de salir del programa regresó varias veces al canal a escribir para otros espacios, incluyendo el primer programa televisivo de Luis Chataing en RCTV, confirma que quienes no estuvieron visibles, “lamentablemente, tuvieron una vida un tanto difícil; la gente envejece y se les olvida. Ahí están la muerte de Kiko Mendive, que fue botado del canal antes del cierre de Conatel; la ausencia de Malula, la partida de Irma Palmieri, entre tanto talento desdeñado. Ser solamente actor cómico –o no- en este país, es un mal negocio, es también una cruz, si no te diversificas”. Aponte le secunda: “Me he salvado de pasar trabajo porque me he dedicado a muchas cosas que sé hacer, como la ópera, la zarzuela, el teatro musical; ahorita mismo estoy dedicado a Vivo, el musical, una obra en tributo a Guaco”.

Maritza agrega, con cierto desencanto, que la poca solidez de una carrera en el humor audiovisual también la impulsó a “dejarse de eso”. “Una vez recuerdo que me crucé con Eva Blanco, la gran actriz, en un pasillo y me sorprendió mucho saber que con todos los años de carrera que tenía en el canal ni siquiera le daban un camerino. Hay mucha ingratitud, todo es muy jodido en la televisión. Supongo que eso ayudó a hacerme ver que tenía que dedicarme a algo más serio, con futuro”.

Hace un año circuló el rumor de que el humorista Koke Corona, el famoso “Loco Hugo”, trabajaba en la arepera Budare’s de La Castellana. Al acudir al lugar, un mesonero confirmó la información, pero no quiso aclarar si el actor seguía o no trabajando allí. Lo que sí se sabe es que en 2003 Corona participó de un reality show de convivencia en República Dominicana y que luego hizo una pasantía en Venezolana de Televisión. Su hermano, Alejandro Corona, quien hizo humor junto a Joselo hace décadas y luego participó de varias telenovelas, se le vio más recientemente en el panel del segmento “El Precipio” de Sábado Sensacional. Emimar Minguet, la “Inocentona” de Cheverísimo, tiene un negocio de repostería y actúa de vez en cuando, como en el Show de Vivas que protagonizó en 2013 entre risas y escotes o abiertos bikinis. Nelly Pujols se residenció en Miami. Hace dos años estuvo una temporada en Venezuela para presentar un monólogo teatral. De Gladiuska Acosta, quien luego de ser “La Coconaza” en Radio Rochela actuó en telenovelas y películas, se sabe que conserva su belleza y lleva una vida familiar junto al ex-grandeliga Henry Blanco, además de haber incursionado en el diseño de calzado. De otros, poco rastro se puede hallar.

Lo que queda del humor

Los tres entrevistados coinciden en que el humor de hoy es diferente al que hicieron en su momento. “Hoy no ves a la gente metiéndose con el gobierno o burlándose del Presidente. Eso se ha perdido en televisión, supongo que por las leyes y Conatel; aunque francamente eso ya venía en declive. Hasta la Rochela, que fue el programa más políticos en los últimos años, estaba más pendiente de mostrar mamis en hilo dental que del contenido”, dice Maritza, sin rabia, aunque no lo parezca, sino en tono reflexivo. Cayito Aponte cree que hay una evolución natural. “Cada época tiene su humor Al cambiar el entorno, cambia el humor. Hay muchas maneras de meterse por las rendijas y colar contenidos por los espacios que dejan las restricciones. Creo que en la televisión se han reducido los espacios por las restricciones legales que todos sabemos, pero hay otras ventanas donde se utiliza la inteligencia, y así sea en esas otras ventanas el humor siempre estará presente”.

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Joaquín Ortega es enfático en este punto: “Sin duda, la televisión nacional se quedó en sus zonas de confort. La regional, está condenada a ser un intento de lograr el estándar de Caracas, pero, ¿si Caracas está en el dolor, qué ejemplo puede dar? La calidad, al fin y al cabo se valora tanto por sus contenidos como por su estética. El humor en el país tiene una segunda maldición, que se parece al mito arielista: nosotros inventamos todo, nadie hizo nada antes que nosotros. Las nuevas generaciones, con honrosas excepciones, beben del plagio, de la TV internacional y de Internet y se la lanzan al público como nuevo, siendo una colcha de retazos. Venezuela vive un momento en donde el nivel es tan bajo, en todo, la ausencia de novedad es tal que ser verdaderamente original, o al menos intentar serlo, te hace un incomprendido”.

El show del vacilón fue el único programa de humor que se mantuvo al aire hasta 2014 (Venevisión). Sin sketchs sino con monólogos, no cumplió un año en antena. Su llegada a esa pantalla significó la cancelación de A que te ríes, del que se siguieron programando episodios viejos durante un tiempo, como ocurrió con Misión Emilio cuando Televen decidió dejar de producirlo. Chataing TV también salió del aire, aunque en la web del canal se mantuvo durante mucho tiempo la ficha que rezaba: “Nuestra ‘realidad’ pide a gritos que la cuenten de un ‘modo distinto’”.

La pantalla local ya no tiene humor. Yajaira González, de las mejores guionistas de comicidad en el país, dejó de reir y en 2010 escribió que “una sociedad que reprime el humor está gravemente enferma. Una sociedad que no es capaz de reírse de si misma es porque vive aterrorizada por sus instituciones”.