Newsletter

Recibe nuestro Newsletter con lo mejor de El Estímulo en tu inbox a primera hora cada día.

SÍGUENOS

En la política, la sangre se renueva

Montaje-asamblea
21/07/2016
|
COMPOSICIÓN FOTOGRÁFICA: AINHOA SALAS

En la Asamblea Nacional y otras instituciones, los talentos emergentes ganan espacios burocráticos y electorales. Ser veinteañero, o estar comenzando la tercera década, ya no es sinónimo de pantalón corto. La juventud como impulso, la frescura de ideas como valía. En Venezuela, hay quien saca pecho por el país y su futuro

Al menos 1 millón 600 mil jóvenes habían hecho trámites para irse del país para finales de 2015. La cifra la arrojan las universidades con base en la cantidad de documentos certificados que, según exponen los estudiantes, son para ese fin. Pero hay también un porcentaje de chamos que no solo asegura pretender quedarse sino que también ha decidido trabajar por el futuro de una nación que parece estar en ruinas. La nueva generación de políticos difiere en puntos, posturas y caminos, pero coincide en que su futuro es Venezuela.

En el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) hay quienes levantan las banderas de la juventud en apoyo a la revolución. Es el caso del diputado más joven de la Asamblea Nacional (AN). Jorge Pérez, de 22 años de edad. Él resultó electo por Cojedes el 6 de diciembre de 2015. Supone que entre el Viernes Negro de 1983; El Caracazo de 1989; las intentonas golpistas del 4 de febrero y el 27 de noviembre de 1992 o el 11 de abril del 2002, la fecha que más ha marcado su destino es el ahora llamado “Día de la Dignidad”, el del “por ahora” en boca del teniente coronel Hugo Chávez.

Cuando aquel ruido de sables, Pérez apenas tenía los dos años. Por eso su recuerdo no es testimonial, sino derivado: lo que le han contado del evento dirigido por quien ahora considera su líder, el fallecido expresidente. “Fue una rebelión cívico militar en la cual el pueblo estaba indignado por las situaciones que se vivían de vulnerabilidad en el país, y el gobierno, de una forma represora e indolente, no se preocupaba por lo que acontecía en el pueblo. No buscaba cómo solventar la situación sino hacer sus negocios. El pueblo tomó las calles. Fue la iniciativa de rebelión militar encabezada por el comandante Hugo Chávez quien por primera vez en el mundo político asumiera la responsabilidad, cosa que no sucedía en el mundo político”, dice.

El parlamentario sostiene que la crisis actual se debe al “asedio por el ataque económico, que es un ataque de inflación forzosa”, pero marca supuestas diferencias con el año 1992 y, más atrás, con 1989: “El gobierno del presidente Nicolás Maduro está buscando solución al tema económico”.

Jorge Pérez comparte sus labores como diputado con su condición de estudiante de Comunicación Social en la Universidad Bolivariana de Venezuela en Cojedes. “Estoy graduándome, voy a plantear (como tesis) un estudio universitario en cuanto al estudio del periodismo en el marco político y económico”, se repite para convencerse de la lectura y el análisis crítico tan mentado en Venezolana de Televisión ( VTV).

Jorge-Pérez

Aunque el chavismo experimenta sus peores números de popularidad, y la última encuesta de Venebarómetro revela que Maduro no superaría un revocatorio, Pérez le da vitalidad a la revolución por, al menos, una década más. Por eso, dice que en 10 años se ve “defendiendo a la Revolución Bolivariana en los espacios donde ella me designe”, se planta firme.

Los referentes políticos del joven diputado son estrechos. De la Cuarta República poco hay para rescatar. Por eso, cuando se le consulta a quién admira, que no haya sido Presidente de la República, menciona a su jefe de bancada, el diputado Héctor Rodríguez, a quien califica como “compañero”.

Alabanzas al 4 de Febrero

Luis-Soteldo

Luis Soteldo tiene 29 años y milita también en el PSUV, en cuyas huestes es fundamental que el 4 de Febrero sea alabado. A sus cinco años de edad, poco registró en su memoria. Pero recuerda que un primo de su madre, el actual ministro de Agricultura Productiva y Tierras, Wilmar Castro Soteldo, participó en la rebelión y eso significaba para él que “uno nuestro” había luchado allí. “También recuerdo que mi abuelo decía que había un ‘cuatriboleado’ que iba a tumbar a Carlos Andrés Pérez”, en referencia a Hugo Chávez.

Diputado por Portuguesa, Soteldo estudió Ingeniería agronómica en la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA), en Barquisimeto. Por eso el discurso de la economía productiva se cuela en sus palabras, especialmente cuando habla de una Venezuela con mayor fuerza industrial en la próxima década. “Creo que es importante que esta generación se vea en diez años gobernado, pero no simplemente desde Miraflores, sino todo el devenir histórico de nuestra patria. Creo que debemos enfocar todo a gobernar lo productivo”, ambiciona gobernar sí “el devenir histórico”. Una proeza.

Por Maiquetía ha visto partir a jóvenes de su propio entorno. “Chamos que se están yendo, unos que no favorecen ni a un bando ni a otro. Se están yendo porque tuvimos 10 millones de jóvenes estudiando en las universidades y hoy están bien preparados, pero nuestro país no está completamente industrializado para darles respuestas”. La retórica de lo estructural.

Industrializar la nación, el objetivo pendiente de la revolución, toca hacerlo ahora porque, dice el diputado, “en 17 años hemos tenido una inversión social. La Quinta se ha dedicado a darle un valor agregado al tema social. Hemos sacado un poco de gente de la pobreza extrema”.

Los indicadores económicos no acompañan su discurso. Los problemas de abastecimiento, la inflación de tres dígitos que empobrece a la sociedad, la precariedad salarial y las dificultades económicas nublan su futuro y de otros muchachos. “Es verdad, tenemos una distorsión económica muy, muy fuerte. Eso no es culpa de la izquierda ni la derecha, es culpa de una cultura política de rentismo. En estos 18 años la diferencia con los adecos, es que nosotros invertimos la renta petrolera en nuestro pueblo como inversión social, y ellos en sus negocios particulares. Ahora, cuando ya tenemos un pueblo que aprendió a comer y a leer, que estudió, nuestra renta debe ir direccionada al desarrollo del país”.

Seducido, él lee

Victor-Clark

Conocedor como pocos de las dinámicas parlamentarias por haber sido Secretario de la AN, Víctor Clark no tiene problema en saludar amablemente a los diputados de la oposición. Convencido de su compromiso revolucionario, adquirido en familia, cimentado en la escuela de Ciencias Políticas de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y confirmado en las aulas de la Universidad Nacional Experimental Politécnica de la Fuerza Armada Bolivariana (Unefa), donde cursó su maestría, dice que “las izquierdas siempre van a tener esa capacidad de acobijar incluso a distintas líneas de pensamiento. Ahora, los que somos chavistas-socialistas, venimos nutridos de una izquierda que no viene solo del comandante Hugo Chávez sino de una tradición de lucha venezolana y latinoamericana”, imparte la lección solidaria que Diosdado Cabello deprecia. Para él nada de abrazar lo que no sea sumisión a la revolución.

Legislador por Falcón y exministro de Juventud, dice que su futuro es “luchando”. En 10 años aspira ser profesor universitario, padre y dirigente político, siempre bajo la revolución bolivariana, que no la ve caducar. “La veo siendo el principal vehículo social, popular, que le va a seguir dando viabilidad política al chavismo como principal fuerza política del país”.

Aunque la política es su oficio y afición, sus libros de cabecera revelan otros intereses. A Víctor Clark le seducen los grandes de la literatura hispana: Ramón Palomares, Víctor (el Chino) Valera Mora, Eugenio Montejo, Salvador Garmendia, Nicolás Guillén, Mario Benedetti, César Vallejo, Gabriel García Márquez, Octavio Paz, Pablo Neruda, Eduardo Galeano y Rafael Cadenas, un confirmado opositor. A la literatura no le marca la exclusión.

Las letras le llegaron desde temprano a su vida gracias a su hermano. “Es graduado de letras, poeta y escritor”, describe. Luego, tímidamente, confiesa que también, a veces, se sienta a escribir algunos versos. No los muestra. “En el país hay un importante deterioro social, ético y moral, donde se han venido sustituyendo los valores, de lo que creo es la venezolanidad, que más allá del debate político de lo que pudieran asociar a que es culpa del chavismo, es un trabajo por hacer de todos”, justifica. Por eso, el reto para Clark “es elevar el nivel cultural, moral y ético que una sociedad requiere para desarrollarse y para crecer”.

Ideología con principios

Miguel-Pizarro

La cortesía de Víctor Clark con sus adversarios se transforma en camaradería con Miguel Pizarro. La izquierda los acerca, aunque la vean y la vivan desde distintas aceras, pero la identificación es clara “a pesar del prurito y la dificultad que implique decirlo en estas circunstancias en las que estamos”. Pero Pizarro no se define por su militancia. Tiene 28 años, es soltero, aficionado a la lectura y a la pizza, en ese orden según propia indicación.

El diputado opositor, electo en Petare y con Primero Justicia, siente que las ideologías tienen sentido en la medida en que representan principios. “Yo soy de la izquierda que es capaz de hacer autocrítica, que es capaz de entender que existe un espectro mucho más amplio que ellos mismos en la vida. Al final, creo que las izquierdas y las derechas hoy en día coinciden mucho más de lo que ellas mismas creen”.

Por eso, el también presidente de la Comisión Permanente de Desarrollo Social de la Asamblea Nacional argumenta “que las ideologías nunca pierden vigencia. Ahora, no estamos en los ‘ismos’ de principios del maquinismo, ni en los de mediados de los años 50. Seguir analizando la vida desde el materialismo histórico de Marx o desde la visión liberal de Adam Smith, es no entender dónde estás parado en un mundo globalizado”.

Periodista de profesión, graduado en la Universidad Central de Venezuela (UCV), no se ve necesariamente en una oficina pública en la próxima década. “Los políticos que amarran su planificación a los cargos son personas que están destinadas a frustrarse en el camino o a servirse a sí mismas y no a la causa colectiva”. Por eso prefiere dar una perspectiva más amplia. “Puedo responder algo más lejos, cómo quiero yo que termine mi vida. Quiero que se me recuerde como alguien útil, solidario, que siempre fue honesto y como una persona que, más allá de su propia visión, fue capaz de entender al otro”.

Luego de encabezar una exitosa campaña electoral, asegura que le gustaría seguir en el Parlamento un buen rato más. No piensa en saltar a otra campaña inmediata, para algún cargo, como varios de sus colegas. La política, defiende, no es una carrera de 100 metros sino “un maratón muy, muy largo”, reflexiona.

Pizarro acaba de terminar de leerse el estudio Por qué fracasan los países, de Daron Acemoglu y de James A. Robinson. Y, aunque dice leer bastante, fija su reflexión en Rebelión en la granja, de George Orwell. “Es un libro que siempre me ha gustado mucho. Cuando en la política no logras diferenciar al hombre de los cerdos, te das cuenta de que todo se desvirtuó”.

La diputada más joven

Marialbert-Barrios

Mientras Miguel Pizarro asegura que en la política la generación de relevo “se volvió presente”, su compañera de bancada y de partido Marialbert Barrios lo ve con admiración, y lo confiesa. “Me identifico ideológicamente con él. Somos personas que venimos de la izquierda, uno formado y otro por crianza. Pero abogamos por un centro donde la diversidad de las ideas puedan unirse para aportar soluciones”.

La diputada más joven de la Mesa de la Unidad (MUD) -25 años- y la parlamentaria mujer de menor edad en llegar al Poder Legislativo, además al ganarle a Freddy Bernal en Catia, no tiene problema en admitir que la marcó el 11 de abril de 2002. “Recuerdo que mi familia estaba muy nerviosa, que había un ambiente de incertidumbre muy fuerte en las calles. Mi papá estaba en Puente Llaguno y tenía su vida bajo riesgo. Él era chavista y salió ese día a defender su ideal, a defender un líder político que para muchos significaba la salvación, y me decía que veía tiros de ambos lados”. Pero ahora las acciones se priorizan ante las ideas. “No tiene sentido hablar de derechas y de izquierdas cuando el país clama por una necesidad. La gente necesita hechos”.

Barrios es internacionalista de la UCV graduada en 2007 y está terminando una maestría de estudios políticos y gobierno en la Universidad Metropolitana (UNIMET). “En 10 años me veo trabajando por una Venezuela libre, donde exista democracia e instituciones que se respeten”, sueña. Ella no quiere irse del país. “Prepárense para volver”, les dice a los emigrados.

Fuera del Poder Legislativo también hay jóvenes que se han dedicado a trabajar por el desarrollo social y político de Venezuela. Entre ellos destacan Andrés Schloeter, quien a sus 31 años es Concejal del Municipio Sucre; y Brian Fincheltub, de 28 años y presidente del Instituto Autónomo Municipal de Deporte de la misma localidad.

El primero proviene de una familia adinerada. No lo oculta. No lo niega. “Soy concejal por Petare y ahí me he formado como político y eso nadie me lo puede quitar. Al mismo tiempo, estoy muy consciente de que he tenido oportunidades que otros no han tenido y, efectivamente, eso me compromete aún más a dedicarme a servir a otros a través de la política. Crecí en una familia de padres maracuchos que se levantaban muy temprano para ir a trabajar y que nos exigían estudiar y esforzarnos para conseguir las metas que nos proponíamos”.

Mejor conocido como “Chola” recuerda que “desde bachillerato estoy metido en política. Esta es mi vocación y mi convicción personal de vida. En cinco, diez o veinte años espero seguir contando con el apoyo de la gente para estar en posiciones que me permitan servir a mi país”, acota.

Fincheltub también proviene de una familia “afortunada”, a la que no le faltó nada, “pero eso en modo alguno significa que no entiendo y no siento las necesidades del otro como mías”. Representando a la alcaldía que encabeza Carlos Ocariz, se le ve a menudo recorriendo Petare llevando adelante un programa para arreglar y desarrollar espacios deportivos comunitarios. Asegura que, hasta ahora, su aplicación ha logrado reducir los índices de homicidios en 40%.

Venezuela es un país joven, dicen las estadísticas y la retórica. Aunque el bono demográfico que vive la nación amenaza con pasar desaprovechado, hay quienes desde la política buscan aportar, en su respectiva acera, a construir futuro. A esta generación de relevo le tocó ser visible muy rápido, para combatir la crisis del presente y procurar un mejor futuro.