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Estrategia de Maduro: elegir al enemigo inofensivo

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03/02/2018
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FOTOGRAFÍA: CORTESÍA ELYXANDRO CEGARRA

Las elecciones presidenciales de 2018 lucen inminentes, y a ellas se llegará con un Nicolás Maduro enfrentando a contrincantes casi escogidos por su propio gobierno.  Una estrategia se cuece dentro de las palanganas chavistas: anular con inhabilitaciones no sólo los fuertes candidatos de la oposición sino también afectar a los posibles abanderados del chavismo disidente y, al mismo tiempo, reacomodar el mapa de liderazgos opositores para intentar favorecer al chavismo

En 2018 habrá elecciones y “les vamos a dar una pela”, decía Nicolás Maduro en abrl de 2017. El chavismo tiene un solo objetivo: llegar a las urnas con ventajas, su escenario ideal. En esa línea de pensamiento estarían todas las acciones que se adelantan desde las instituciones en contra de los partidos de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), buscando la disyunción, el enfrentamiento interno y potenciar las diferencias.

Por una parte, el Consejo Nacional Electoral redujo el espectro partidista opositor a cinco toldas: Acción Democrática, Avanzada Progresista, Copei, MAS y Un Nuevo Tiempo. Primero Justicia espera los resultados del “reparo” en las validaciones impuestas este año, y que serán el 3 y 4 de febrero.

Por la otra, hay que recordar que según la encuesta Venebarómetro de diciembre de 2017, los líderes con más apoyo, en caso de unas primarias para definir el abanderado opositor, son Leopoldo López (20,6%) y Henrique Capriles (11,7%). Más abajo están Henri Falcón (10,8%) y Lorenzo Mendoza (7,1%),  seguidos de Henry Ramos Allup (5,7%).  Son respuestas espontáneas a una pregunta abierta.

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Las proporciones se ajustan cuando se presentan los nombres de los aspirantes.

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Pero al escenrio presidencial se llega con menos nombres, y sin los dos principales líderes que están fuera del juego electoral. Uno, Leopoldo López, ya inhabilitado hasta 2019, fue condenado con sentencia definitivamente firme y perdió sus derechos políticos. Y el otro, Henrique Capriles, por una inhabilitación impuesta por la Contraloría General de la República de 15 años.

Así, el escenario se reconfigura. Al eliminar ambos nombres de las opciones, los números se mueven. Una encuesta de la empresa Datanálisis de diciembre 2017 indica que Henri Falcón pasaría a la posición más privilegiada. No es casual que el exgobernador de Lara pida un consenso unitario utilizando estudios de opinión como método de acuerdo.

Vistos esos resultados, no deja de ser importante esta otra lámina del estudio de Venebarómetro al cierre de 2017.

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Félix Seijas Jr, director de la encuestadora Delphos, afirma: “Son elecciones que necesitan poder ganarlas o, al menos, ser competitivos. Es decir, estar lo suficientemente cerca para aplicar todo el ventajismo e influir en un resultado. Por lo tanto, necesitan crear la sensación de que la situación económica se ha estabilizado y tener el terreno bien copado con prebendas y chantajes, como el carnet de la patria; además de enfrentar a una oposición débil sin sus líderes”.

La picota que le cayó a Capriles ya había sacado del terreno a López hace una década, a María Corina Machado en 2015 —en su caso por la declaración de unos tickets de alimentación— y a Pablo Pérez al culminar su gestión como gobernador en Zulia. “Las inhabilitaciones administrativas son artificiosas, como lo ha dicho la Comisión Interamericana de Derechos Humanos con la interpretación que hizo del artículo 24 de la Convención Interamericana de Derechos Humanos. Asimismo, en Venezuela debería ser una sanción accesoria a una condena penal firme que decida un juez. En el caso de un gobernador, este debería pasar por un antejuicio de mérito y un debido proceso”, explica Jesús Ollarves, abogado penalista.

El jurista detalla que el artículo 105 de la Ley Orgánica de la Contraloría General de la República y del Sistema Nacional de Control Fiscal, en el que se basa Galindo para el castigo, “entra en contradicción con el artículo 49 de la Constitución y el 24 de la Convención Interamericana de DDHH. Que eso esté escrito en una ley no quiere decir que sea correcto”. Por eso, Ollarves es preciso: “Se trata de la utilización fraudulenta del derecho para inhabilitar a la disidencia”.

La medida no solo golpea a los opositores. En Miraflores no quieren que nadie del “chavismo disidente” opte a capitalizar el legado de Hugo Chávez. Primero fue Luisa Ortega Díaz, convertida en frontal adversaria de Maduro sin dejar de defender a quien fue su líder durante una década. La fiscal ahora en el exilio fue perseguida hasta que abandonó el país. Luego fue el turno de Rafael Ramírez, quien criticó al actual gobierno y hasta retó a Maduro a medirse en primarias dentro del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). La respuesta fue una acusación penal por corrupción por parte del Ministerio Público controlado por Tarek William Saab.

También, Miguel Rodríguez Torres cayó en desgracia. Mientras Iris Varela pide investigarlo por sus presuntos nexos con el policía rebelde Óscar Pérez, abatido en la “masacre de El Junquito”, como la califica la Asamblea Nacional, la Contraloría General de la República anunció su inhabilitación para cualquier cargo público durante 12 meses, justo en año electoral presidencial. Y aún el gobierno está a tiempo de actuar contra más liderazgos. No es casual que en el caso de Lorenzo Mendoza los deseos de quienes lo ven corriendo por la silla de Miraflores incluyen la siguiente advertencia: “capaz sale y le expropian la Polar”. Competir contra Maduro, y dar la impresión de poder ganarle, pone una diana.

Que se peleen

Félix Seijas Jr. cree que el Gobierno apuesta al debilitamiento de la oposición a través de la desunión. Busca dejar camino libre a candidatos nacionales “más incómodos en la Unidad”, como lo serían Henri Falcón o Manuel Rosales. De hecho, dentro del antichavismo pululan la desconfianza y los reconcomios hacia el exgobernador de Lara —se percibe que él y su partido Avanzada Progresista tejen relaciones cordiales con el Gobierno por no fijar posturas frontales como lo hicieran Voluntad Popular (VP) y Primero Justicia (PJ).

Ahora, el partido naranja de Leopoldo López está ilegalizado por la autoridad electoral; y la tolda amarilla enfrenta de nuevo al CNE para poder validarsey seguir en la contienda, aunque pudieran también desaparecer del tarjetón.

Con Un Nuevo Tiempo también hay suspicacias. Por ejemplo, una fuente extraoficial de la MUD asegura que los partidos Avanzada Progresista y Un Nuevo Tiempo contaron con ciertos beneficios durante las validaciones de 2017: más máquinas, horarios más cómodos, menos trabas y escollos que VP, PJ y AD. Pero Enrique Márquez, presidente del partido de origen zuliano, asegura que “es información tendenciosa, allí donde hubo máquinas que se mantuvieron activas no fue por decisiones graciosas del Consejo Nacional Electoral (CNE) sino por presión de quienes validaron. Fueron casos muy aislados. No tuvimos trato diferenciado sino los mismos problemas que nuestros compañeros de la Unidad”.

En las redes abundan los comentarios negativos sobre el líder del partido azul Manuel Rosales, quien compitió por la gobernación de Zulia (y perdió) luego de que Juan Pablo Guanipa triunfara en elecciones de octubre 2017 y decidiera no juramentarse ante una ilegítima asamblea constituyente. Pero el expreso político, que escribió a propósito de la inhabilitación a Capriles “A los intrigantes que juegan a la división, les recuerdo que he sido inhabilitado 3 veces”, participa junto a los demás negociadores en las mesas de discusión entre el gobierno y la oposición, y sigue recibiendo el respaldo de dirigentes del antichavismo que le valoran su compromiso unitario.

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Seijas dice que el Gobierno puede preparar todo para priorizar a un liderazgo que no esté en primera línea. O sea, “cambiar el mapa de negociación dentro de la MUD”, especialmente si la escabechina partidista solo deja en pie a pocas toldas mediante las validacions, un mecanismo discrecional “para construir la oposición que ellos quisieran”, como confirma Juan Carlos Caldera, representante electoral del partido amarillo ante el Poder Electoral.

Por si fuera poco, la propia tarjeta de la MUD quedó en el olvido luego de que el Tribunal Suprfemo de Justicia impidiera su validación y la excluyera de futuros procesos electorales, luego de ser el instrumento más exitoso de la política nacional. Incluso le ganó al PSUV en 2013 y 2015.

Seijas también apunta que “en encuestas sale que un opositor, sea quien sea, le gana al oficialista, sea quien sea”. Donde cambia, dice, es en la pregunta “¿quién quieres que sea el candidato? Allí Falcón agarra más fuerza. No le llega a los primeros, pero acorta la distancia, y en un escenario de primarias se convierte en competitivo”.

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Henri Falcón dijo sobre la inhabilitación a su homólogo que rechazaba la “persecución y el ensañamiento del gobierno contra Henrique Capriles Radonski, un líder fundamental de la Unidad. Es inaceptable y antidemocrático que se confisquen derechos constitucionales para intentar prolongar la agonía de un modelo fracasado. Esta decisión no es sólo contra él, es contra la mayoría del pueblo que exige elecciones para cambiar el gobierno, por la vía constitucional. Cada jugada inconstitucional debe tener una respuesta unitaria del pueblo venezolano”. El secretario general de su organización, Avanzada Progresista, Luis Romero, escribió en Twitter: “Rechazamos y condenamos la pretendida inhabilitación de Capriles, totalmente inaceptable”. Y agregó: “El gobierno pretende dividir a la oposición democrática con las inhabilitaciones, y unos tontos le engordan el caldo”.

El profe Daniel Ortega

“Venezuela no es Cuba”, decían. Pero Nicaragua quizá sí. En ese país centroamericano, el presidente Daniel Ortega acudió a unas elecciones presidenciales para reelegirse “sin una oposición real”, según elsalvador.com. La escogencia se redujo al partido gobernante y a toldas pequeñas con candidatos apenas conocidos por la población, luego que la Corte Suprema de Justicia de ese país quitó la representación del influyente Partido Liberal Independiente (PLI) al excanciller Eduardo Montealegre, hasta entonces máximo líder opositor, que encabezaba una coalición fuerte que terminó desmembrada.

Ya en febrero de 2017 Freddy Guevara dijo a Clímax que “no habrá gobernaciones competitivas. Al paso que vamos inhabilitan a Henrique Capriles —como ya otros abanderados lo están—, la mitad de nuestros candidatos están presos o en el exilio, ilegalizan a los partidos y terminaremos eligiendo entre candidatos de una oposición tolerada y los del gobierno”.

Henrique Capriles lo dijo al responder formalmente a su inhabilitación. “El gobierno prepara el terreno para cuando decida tener elecciones tener al candidato que ellos quieren, y eso no lo podemos permitir pues sería enterrar la democracia” pues “el gobierno sabe que la Presidencia de Venezuela está entre dos personas, Leopoldo (López) que está preso y Capriles que hoy está siendo notificado de una inhabilitación”.

Queda por ver el caso de Lorenzo Mendoza, el outsider que comienza a configurarse como una esperanza para no pocos en el país, aunque él mismo haya guardado silencio, por ahora, sobre si da un paso al frente en el terreno político o no.