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Game of Thrones y el poder de las faldas

GOT1
16/07/2017
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COMPOSICIÓN FOTOGRÁFICA: ANDREA TOSTA

El mundo fantástico de Game of Thrones está determinado por la acción o la presencia de sus mujeres. A lo largo de la serie de televisión de HBO, los personajes femeninos han demostrado cómo son elemento concluyente en las relaciones de poder, las decisiones políticas o militares y la evolución personal de cada uno de los involucrados en la épica narración

La séptima temporada que comienza el domingo 16 de julio, una de las más esperadas, vuelve a tener a féminas como ejes fundamentales de su avance narrativo. En el mundo creado por George R.R. Martin abundan las armas, la sangre, las muertes, los combates y las traiciones en manos de hombres, nobles o plebeyos, guerreros o estrategas, víctimas o victimarios. Pero son las mujeres las que, en la mayoría de las ocasiones, guían cada paso, como bien lo sabe Petyr Baelish como dueño de un cotizado burdel en King’s Landing.

Desde la primera temporada de la serie, las mujeres van empujando la trama. Catelyn Stark recibe una carta de su hermana Lysa donde asoma que los Lannister son los responsables del asesinato del padre de ambas, la Mano del Rey. También, se presenta a Cersei Lannister combinando el adulterio con el incesto en un encuentro con Jamie que, al verse descubiertos, atenta contra la vida de Bran Stark, desatando lo que se han desarrollado por cinco años y que promete ocupar bastante foco en el sexto ciclo de la serie. Mientras, Daenerys Targaryen es presentada como una princesa dominada por su hermano, al que enfrentará —guapa y apoyada por los Dothraki, eso sí, luego de ser violada por Khal Drogo— en su camino a convertirse en una decidida gobernante.

Pero en la primera temporada la historia femenina más intrigante, la que aún no ha sido resuelta años después y sigue siendo motivo de especulación y teorías, es la identidad de la madre de Jon Snow. ¿Es hijo de Rhaegar Targaryen y Lyanna Stark, y por tanto tiene sangre real? Aún nadie lo sabe.

En la segunda temporada hay más. Catelyn Stark asume cada vez más relevancia en la trama, mientras en otro punto del mapa de la tierra ficticia Westeros, se presenta Melisandre, la “bruja roja”, y a Ygritte, la salvaje que marcará para siempre la vida de Jon Snow. El tercer ciclo muestra las dinámicas del poder en el lado de los Stark y cómo decisiones basadas en el “amor” o en el erotismo pueden definir una guerra, entre tantos otros eventos.

La cuarta y quinta temporada muestran a una Daenerys Targaryen cada vez más poderosa y determinada, a Cersei Lannister acumulando poder y controlando políticas, a Melisandre como parte fundamental de planes conspirativos, a Sansa enfrentando horrores y construyendo una voluntad de hierro, a Arya convirtiéndose en una guerrera, a la temible Brienne con su único punto débil, y a Shae intercambiando cama de poderosos, hasta su último retozo.

La sexta temporada mostró el desarrollo de las tramas, ahora con aún más foco sobre las mujeres: el destino de Margaery Tyrell, la venganza de Cersei, el futuro de Sansa, el crecimiento de Arya, y la respuesta a si Melisandre es quien revive a Jon Snow. Esas y muchas otras historias determinan a una serie que la revista Fucsia de Colombia calificó como “feminista” al enumerar ocho aspectos de su progreso.

Por ejemplo, según la publicación colombiana, la serie creada por David Benioff y D. B. Weiss, resalta la imagen de la madre coraje, establece a la mujer como supervivientes y luchadoras; amén de con grandes capacidades para triunfar entre hombres, con personajes como Ollena Redwyne, la viuda y matrona de la familia Tyrell, a pesar de aspectos frágiles. Además, destaca Fucsia que la serie se permite mostrar a personajes femeninos en roles masculinos, como el caso de Brienne en armadura; y que las ansias de poder, la astucia y la capacidad de superación personal —todos ejemplificados con nombre y apellido— no son un asunto de testosterona.

Pero Game of Thrones siempre genera polémica. Sus posiciones en pantalla con respecto al juego de tronos de los géneros e identidades sexuales también salen al combate. Por ejemplo, Raquel Pereira recuerda en El País que la serie abunda en desnudos, mientras que el blog feminista The Mary Sue condenó las violaciones de Sansa y Cersei, creadas exclusivamente para la ficción televisiva y no soportadas en los libros de George R.R. Martin. De hecho, el blog norteamericano acusó a los productores del seriado de ensañarse gratuitamente con las mujeres.

Pero el autor de “Canción de Hielo y Fuego” ha defendido a los guionistas de HBO, porque su historia se basa en la Edad Media, una época violenta y machista, a su juicio. A The Mary Sue no le bastó: si hay zombis y dragones puede haber otras licencias con respecto a hechos fácticos en relación a las féminas.

En el caso de El País, el medio español afirma que “la serie muestra que sus mujeres, oprimidas por ser mujeres, quieren dejar de serlo”, lo cual puede generar dos destinos: la muerte y el castigo, o el triunfo pero protegidas por hombres. “Melissandre es una bruja manipuladora, Daenerys trae la desgracia a los dothrakis y la pequeña Shireen a Stannis, por lo que acaba en la hoguera, una de las escenas más crueles de la serie. Arya es salvada por Syrio, Jaqen, o ‘El Perro’. Gilly, víctima de incesto, es salvada por Sam, y Brienne es fiel a un rey y salvada por Jaime”. La autora del artículo, además, pone el acento en la maternidad, presentada “como atributo más importante cuando existe” —después de todo, cuánto no ha ocurrido por defender hijos o por perder nonatos.

En cualquier caso, la séptima temporada de Game of Thrones retomará la lucha de poder en los Siete Reinos y volverá a mostrar el peso que tienen sus personajes femeninos en el desarrollo o resolución de conflictos, tramas o intrigas, siendo ellas, además, cada vez más protagonistas del conflicto: Daenerys, Cersei, Sansa y hasta Arya.