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La deuda saldada de Guaidó en Petare

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12/04/2019
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FOTOGRAFÍA: DANIEL HERNÁNDEZ

Petareños esperaban la llegada del presidente interino el 5 de abril, pero ese día nunca apareció. Una protesta popular improvisada colmó las emociones de los vecinos, quienes llevan más de un mes sin agua y tres días sin electricidad. Andrés Schloeter lideró la manifestación. Una semana más tarde, la deuda se saldó

La señora Esperanza comprendió que la solución era irse del país cuando su nieto llegó con las manos vacías y le dijo: “Me robaron las pimpinas de agua, abuela, me descuidé y alguien se las llevó”. El adolescente había salido temprano a hacer la cola en el chorrito de la zona 6 donde los habitantes del barrio José Félix Ribas en Petare logran obtener litros del líquido escaseado. Llevaba dos garrafas que sumaban 40 litros y con eso prepararían el almuerzo. Pero aquello fue la gota que derramó el vaso, paradójicamente. Su familia había agotado todas las reservas de agua y contaba únicamente con esos envases para transportarla desde el pozo comunitario hasta la zona 9, un trayecto de 15 minutos, subiendo y bajando escaleras.Josefelixprotesta-cita5

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Pero todo eso pareció olvidarse de la noche a la mañana. La depresión y las ganas de emigrar se quedaron con las penumbras de aquel martes 2 de abril. Al día siguiente, la gente ya no estaba haciendo colas para el agua, todos estaban afuera de sus casas, aprovechaban la entrañable luz natural pues la eléctrica llevaba más de 20 horas ausente. “Viene Guaidó” fue la frase más popular del día 5 de abril. El alboroto de los presentes crecía con el ruido de los carros y lasmotos. Periodistas y fotógrafos también esperaban. Esperanza se levantó con el dolor en las rodillas de una artrosis diagnosticada, y fue a recibir al presidente interino de la República.

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“Guaidó, en tí tengo puesta toda mi fe y esperanzas, por mis hijos y mis nietos”, alcanzó a decir entre la multitud enloquecida. La llegada de Juan Guaidó estaba pautada para las 4 de la tarde, pero a las 4:30 no había ni señales de él. Para colmar las emociones, los bombillos volvieron a alumbrar los hogares, se había hecho la luz y la gente no tardó en asociar lo ocurrido con la llegada del presidente de la Asamblea Nacional; pero nadie se imaginaba que aquello no pasaría, ni siquiera el exconcejal de Petare Andrés Schloeter, quien fue el primero en llegar a la locación, acompañado de los líderes comunitarios que alentaban con vítores y aplausos a la multitud.

Josefelixprotesta-cita4El show debe continuar

Guaidó nunca se encontraría con ellos, tenía otros planes. “Estimados colegas, debido a la extensión de la agenda del Plan País, el Presidente (E) Juan Guaidó, no asistirá a la visita de Petare pautada para esta tarde”, fue el primer mensaje que circuló entre los periodistas. Su asistente confirmaría la noticia alegando que no existían condiciones mínimas de seguridad. Paramilitares armados y oficiales de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) trancaban los dos accesos al barrio: a través de Palo Verde y en el sector La Bombilla. La gente sin acceso a Internet y sin ningún teléfono inteligente con batería, no logró enterarse. La esperanza nació para no morir, decía el esperado. El exconcejal empezaba a barajear el asunto.

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Consignas, denuncias, reclamos y gritos fueron la estrategia. Vestidos de civiles, oficiales de las FAES y colectivos se mezclaban entre la gente. José Félix Ribas sólo tiene chavista los muros y paredes pintados por los consejos comunales. Tampoco faltaron los dolientes del oficialismo que, ante la arremetida de la mayoría, amenazaban con ponerle punto y final a los subsidios del Estado. “El único presidente constitucional se llama Nicolás Maduro Moros y fue electo por los venezolanos el 20 de mayo del año pasado, el usurpador es otro”, arguyó Betty Tovar, una chavista come candela.

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El tiempo no se detenía y los chorros de sudor frío de Schloeter tampoco. Una pelea dispersó la concentración y, antes de que el suceso pasara a mayores, el dirigente decidió actuar: con Guaidó o sin Guaidó, el show debía continuar. Avanzaron hacia Palo Verde gritando consignas que recordaban a la madre del sujeto de Miraflores. La gente salía a los balcones. La última algarabía del barrio fue el 16 de diciembre, cuando los mismos habitantes recibieron a la Miss Venezuela 2018, Isabella Rodríguez, vecina de la comunidad. En cuatro meses la realidad había cambiado considerablemente, el efecto Guaidó se produjo el 23 de enero.

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“No queremos bonos, no queremos CLAP, queremos es que se vaya Nicolás”. Ahora se trataba de una gran protesta popular por los servicios básicos: agua, luz, comida y transporte. “Si Guaidó tiene los cojones bien puestos, que le eche bolas a lo que ya agarró, él es quien nos puede liberar de toda esta vaina, él tiene que liberar todo esto”, opinó Javier Rodríguez, un motorizado que seguía la caravana tras conocerse la ausencia del también presidente de la Asamblea Nacional. La protesta de Rodríguez resaltaba entre las demás: un cráneo seco de ganado junto con una pancarta que rezaba: “Así vamos a quedar en socialismo, Venezuela”.

 

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Petare, marginado y sin un real

La pestilencia de las alcantarillas y la basura sin recoger también se convirtieron en los argumentos de la improvisada manifestación. Regidos por un gobernador y un alcalde del oficialismo, los petareños no recibían visitas de políticos desde las campañas electorales de 2017, en cuyos comicios la abstención osciló cerca de 60%. Petare es un bastión de la oposición desde que Diosdado Cabello dejó la gobernación en 2008, después de las promesas que hicieron Jesse Chacón y Elías Jaua, pero que Héctor Rodríguez pareció olvidar: el inconcluso Metrocable, que hoy obstruye el paso de los que salen de la estación Palo Verde.

Josefelixprotesta-cita1Frente a la fachada del colegio Rafael Napoleón Baute, pintada con la silueta de los ojos de Hugo Chávez, la protesta empezó a perder gente. Cabizbajos ante la falta del presidente interino, muchos decidieron enfrentar el funesto destino que cada vez más se volvía normal: vivir sin agua, luz, comida y transporte. Para completar, a las 5:00 pm, hubo otro apagón. ¿Un castigo por protestar? Algunos gritos se escucharon, pero no hubo mayor reacción. Unos que otros se apostaron a las calles a rumorear lo acontecido, pero casi nadie quería hablar. Pipotes y tobos volvían a ser los protagonistas de la calle, sobre los hombros de la comunidad.

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Dos pimpinas por personas era la orden del principal azote del sector, also known as juez de paz nombrado por el mismísimo alcalde, José Vicente Rangel Ávalos. El malandro viene haciendo justicia por sus propias manos, así eso implique enfrentarse a los cuerpos de seguridad, tal como ocurrió durante la oleada de protestas populares a comienzos de este año. La esperanza de Guaidó se esfumó en menos de una hora. Emigrar fue la palabra que regresó a la cabeza de la señora Esperanza. No había vuelta atrás, esto se lo llevó quien lo trajo.

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El 12 de abril, pasadas las 7 de la mañana, Juan Guaidó apareció en José Félix Ribas, en Petare. Caminó sus veredas, saludó a sus gentes, se tomó una malta y desayunó una bala fría, además de visitar un comedor popular. Sin anuncio ni mayor convocatoria previa, la visita ocurrió sin novedad y con alegrías.