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La defenestración de CAP hace 26 años, ¿campanazo a la democracia?

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24/05/2019
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PORTADA: ARCHIVO | FOTOS EN EL TEXTO: BETANIA IBARRA

La política venezolana está tatuada también por el 20 de mayo. Si bien el recuerdo fresco es la “reelección” de Nicolás Maduro en 2018, otro evento tuvo impacto en la deriva democrática del país. En 1993, ese día, se ordenó la destitución de Carlos Andrés Pérez de la Presidencia de la República, un acontecimiento que por más histórico que sea, no deja de ser polémico, incluso para sus protagonistas. Nelson Chitty La Roche presidió la subcomisión especial del Congreso que investigó el caso y concluyó la presunta culpabilidad del mandatario adeco en 1993. 26 años después, a aquel episodio se le endilga el principio de la muerte de la democracia que rigió a la nación por cuatro décadas. Pero uno de sus actores defiende su rol

El 20 de mayo de 1993, el Congreso de la República y la Corte Suprema de Justicia, en un acto de absoluto liberalismo político tal como lo calificó en su momento el historiador Manuel Caballero, se impusieron por primera vez al Poder Ejecutivo, un suceso inaudito en un país presidencialista y personalista, para destituir al primer magistrado: Carlos Andrés Pérez. ¿La razón? Malversación de fondos de la partida secreta; pero también se habló de peculado doloso, algo que estuvo y sigue estando en duda por algunos afectos al expresidente, empezando por su abogado, Alberto Arteaga Sánchez, quien aseguró que peculado y malversación no podían coexistir. “La sentencia deja sentado que no hubo apropiación, que no hubo enriquecimiento de fondo públicos, que no se pudo demostrar que Pérez se haya cogido ni un centavo. (…) La malversación supone el cambio de destino del dinero público a otro destino público, y en este caso no hubo cambio a otro destino público: ese dinero fue utilizado en una actividad de seguridad. El destino era defensa y seguridad de la Nación”, le respondió a la periodista Mirtha Rivero, para el libro La rebelión de los náufragos.

La historia que vino después, hoy la vive Venezuela: tras la destitución y la llegada de Ramón J. Velásquez a Miraflores, el sistema político venezolano instaurado en 1958 sucumbió de la mano de uno de sus hacedores, Rafael Caldera, quien le entregó el coroto al entonces outsider Hugo Chávez, el 2 de febrero de 1999, frente a la defenestración de los partidos, movida por la antipolítica de los medios de comunicación, actores que tuvieron un papel estelar en todo lo sucedido, tal vez persiguiendo la gloria del periodismo después de lo ocurrido con Richard Nixon en Estados Unidos. Pero a diferencia de los periodistas de The Washington Post, a José Vicente Rangel, el primero en denunciar, lo movieron sus pasiones políticas y no el compromiso con la verdad, pues a dos décadas y un lustro, se desconoce la fuente que le llevó el recado de los 250 millones, mientras él se ha paseado por numerosos cargos de la administración chavista: desde ministro de defensa hasta vicepresidente.

Aunque los otros protagonistas también hicieron historia, no pudieron escapar de los 20 años de chavismo que le siguieron y su labor ni siquiera fue recompensada, porque nunca ingresaron a las filas del partido. No estaban interesados, eran defensores de la democracia, no detractores. Mientras algunos olvidaron su hazaña, otros los recuerdan como los hombres que sacaron al presidente con la Constitución en la mano, proeza que los golpistas de febrero y noviembre de 1992 intentaron hacer por las armas.

CAPDestitución-cita4Ramón Escovar Salom, entonces Fiscal General, murió en 2008 dejando sus memorias a la posteridad; y Nelson Chitty La Roche, presidente de la Comisión de Contraloría que investigó el caso, no se arrepiente de lo ocurrido, su actuación fue acorde con lo estipulado en la Constitución de 1961. Copeyano de cepa, Chitty La Roche rememora lo sucedido hace 26 años en la política nacional.

-¿Por qué cae Carlos Andrés Pérez, qué es lo que hace posible su salida, si sólo faltaban meses para el final de su período presidencial?

-Se trató de un procedimiento pautado en la Constitución y en las leyes de la república, en el cual concurrieron el Ministerio Público, la Comisión de Contraloría de la Cámara de Diputados, el Senado y la Corte Suprema de Justicia. Esto no fue, digamos, ligero. No es como se ha dicho que fue una maniobra urgida entre factores enemistados con Pérez. Fue el resultado de una secuencia, donde el sistema constitucional, política y jurídicamente lo señaló, lo imputó y lo declaró sub júdice, por eso sale Pérez. La justicia no se mide porque sea más rápida o más corta, la justicia tiene un tiempo, una dinámica, un procedimiento. Se cumplieron y se llenaron los extremos y aconteció.

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-El expresidente Pérez no hizo una maniobra para evitar salir del poder, ¿lo considera un demócrata?

-Sin lugar a dudas, mis respetos para el presidente Pérez, era un demócrata.

-¿Eso lo sabía en 1993 o fue algo que con el tiempo terminó comprendiendo?

-Nosotros creíamos que lo era y de hecho esperábamos que, aquel 20 de mayo cuando la Corte Suprema decide su enjuiciamiento, se comportara como lo hizo. La frase aquella de su discurso “Hubiera preferido la otra muerte” turbó algunos espíritus, el mío; motivo por el cual una vez que lo escuché, me regresé inmediatamente a mi oficina. Yo era el presidente de la Comisión de Contraloría y el presidente de la comisión especial que investigó el asunto, ahí en el edificio José María Vargas, y déjame decirte una cosa, volví a revisar todos los papeles y salí a las 4:30 de la mañana con la convicción de que tal vez él estaba equivocado pero que habíamos hecho lo que en derecho procedía.

CAPDestitución-cita3-Por primera vez, un presidente sale no por un golpe de Estado, ni revoluciones, en un país de tradición personalista, ¿se podría entender la salida de Pérez como un refuerzo del sistema?

-No, habían salido varios: Betancourt, Leoni, Caldera, etc., todos esos fueron hombres que salieron del poder constitucionalmente, porque ganó otro, porque el sistema funcionó para que la democracia tuviera aquel que tenía la mayoría. Eso debe estar claro. Un año antes de la salida de Pérez, tuvieron lugar los eventos de febrero y noviembre en el que los militares insurgieron reclamando el botín del poder. Yo diría que eso resquebrajó muchísimo la convicción de factores democráticos, sobre todo en los medios de comunicación, que estuvieron intentando a su vez un golpe de Estado en la forma en la que sólo ellos lo realizan: la defenestración de la clase política para poder sustituirla.

-Fue un artículo de José Vicente Rangel lo que inició todo el proceso del juicio, ¿qué significado tuvieron los medios?

-Es complejo, la prensa es también la que denuncia. En la época la prensa denunciaba lo que era y también lo que no era, para ser honesto. Esa denuncia lleva a que se disparen los mecanismos institucionales y se estudie el asunto. Eso concluye como ya sabemos. Pero también fue la prensa que, surfeando en la ola de la antipolítica, va a llevar a Chávez a la Presidencia de la República. La novela Por estas calles no dejó ni un solo hueso sano, todos fuimos a dar en las mazmorras del descredito que produjo debilidad institucional y permitió algunos excesos, pero en general que se enjuicie a un Presidente no es lo que constituye una falla del sistema, sino que esa investigación se hiciera sin razón y sin fundamento, pero ahí está la investigación que es muy clara al respecto.

-Después de 26 años de aquello, ¿fue un incidente que reforzó el sistema democrático o una conjura contra un presidente impopular?

-En las democracias es muy difícil la unanimidad, todo el mundo tiene derecho a tener su opinión. Yo puedo, con mucha responsabilidad, decir que se hizo lo que había que hacer, y si me tocara nuevamente estar en el plano en el que estuve, lo volvería a hacer exactamente como lo hice. No pienso que hacer valer la ley para todos, le hace daño al sistema; entonces había que dejar a Nixon, para no dañar al sistema. Hay un intelectual que considero radical, Aníbal Pérez Liñán, que sostiene que los juicios a los presidentes son dañinos para la democracia. Yo no estoy de acuerdo con eso. La democracia tiene que ser tan fuerte como para poder sortear su honestidad y su transparencia.

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-Pero años después, la democracia igual hizo aguas. ¿No comprendieron que sacando al Presidente les daban la razón a los golpistas de 1992?

-Yo no lo entendía así, y no diría que hizo aguas. La democracia es también la elección que hace la mayoría. Lo que terminó haciendo aguas fue la idea que permite que unas manos elijan a otras sin derramamiento de sangre. Yo creo que el sistema funcionó perfecto con Pérez, pero tuvo un momento en la emoción de un pueblo como el nuestro, que trajo a un cuestionador de los partidos y del sistema, Hugo Chávez. El pueblo fascinado le dio una oportunidad. La democracia hizo lo que tenía que hacer, Chávez fue electo y unas horas después, sus adversarios políticos le entregaron el poder, dos horas después él tenía números sobre ese asunto, nadie lo impidió, nadie hizo trampa, nadie trasgredió las cosas, habíamos además separado los partidos de los comicios electorales que habían traído las máquinas, ¿cómo vamos a llamar ‘fracasado’ a un sistema que hizo todo eso? El pueblo se enamoró.

CAPDestitución-cita2-Ante esta situación que, para bien o para mal, es resultado de ese momento, ¿se arrepiente?

-No, yo creo que hicimos lo que teníamos que hacer. No hubieran cambiado demasiado las cosas si no pasaba lo de Pérez, porque ya venía con plomo en el ala tras las dos intentonas golpistas. Pero además ya los medios de comunicación venían con su campaña, había un bajón del puntofijismo, los candidatos que fueron presentados eran poco creíbles y la antipolítica traía a un militar, un populista, un demagogo y un hombre despótico, todo lo cual fascinaba a los demócratas molestos. Yo había descubierto eso aquella madrugada del 4 febrero, cuando la gente de la noche a la mañana apoyaba al golpe de Estado yo me preguntaba cómo podían pensar eso, pero sí, los venezolanos somos así.

-Entonces en la opinión pública y entre los medios, ¿sí había un sesgo político?

-Juan Carlos Rey es de esa opinión, sin embargo, yo pienso que, así como la democracia da para que cada quién piense lo que le da la gana, la gente tiene opiniones. Yo leí un panfleto llamado La rebelión de los náufragos, escrito por una persona que vive en México, que quiere torcer lo que fue una orientación que nosotros responsablemente le dimos al caso. Siempre pasará así. Yo moral y espiritualmente me siento tranquilo ante ese asunto. Hicimos lo que teníamos que hacer y pasó lo que tenía que pasar.

-¿Qué significó eso para la historia?

Un paso en la dirección correcta. Nadie está exento de ser llamado a rendir cuentas, nadie, ni el mismo Presidente de la República.

CAPDestitución-cita1-¿Hay posibilidad de una salida similar en las actuales circunstancias?

-No, aquí hemos perdido todas las confianzas en las instituciones. Aquí hay una camarilla que no puede legitimar su origen ni su desempeño. Camina sostenida por una fuerza armada sesgada, y entre ambos vienen haciendo una guerra civil de baja intensidad hacia los venezolanos. Les guste o no a los detractores de ese proceso, intervinieron todos los poderes públicos, en el mismo sentido y orientación. Aquí no hay manera de que separemos a los poderes, aquí no hay poder que no esté comprendido entre los acólitos, lisonjeros, adulantes y alabarderos del chavismo madurismo.

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