La destrucción de los servicios públicos

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En Venezuela los servicios públicos son víctimas de la desidia de un gobierno que descuidó el mantenimiento, la inversión y la transparencia en función de la propaganda. Veinte años de revolución acabaron con importantes compañías y han hecho que la población mendigue hasta por recibir agua.

Con motivo de su 13° aniversario, Clímax presenta la serie Deconstruyendo a Hugo Chávez

En el año 1998 Venezuela se posicionaba como “punta de lanza en innovación” de los servicios públicos del país. La excelencia y calidad que las compañías de distintos sectores brindaban a sus usuarios sirvió de incentivo y estímulo en la población para hacer de la nación petrolera un modelo a seguir en el mundo.

Para los venezolanos los servicios públicos no eran mayor problema, ya que las empresas que los proporcionaban mantenían “prácticas gerenciales y administrativas correctas, y en Venezuela los servicios siempre iban para mejor”, explica el ingeniero José María de Viana.

Declara que para que una compañía de servicios públicos pueda cumplir con sus funciones sin problemas, la misma debe poseer una junta directiva independiente. En el caso venezolano, las empresas contaban con un gobierno corporativo, es decir, un grupo de profesionales que “se dedican a su oficio, a su misión. Con órdenes de contraloría para el manejo del dinero y con prácticas gerenciales correctas. Formaban a su gente, los puestos se llenaban por concurso y los presidentes no militaban para partidos”, detalla el también expresidente de Hidrocapital. Mas una decisión electoral lo cambió todo.

En 1999, ya con Chávez en el poder, los proyectos de dominación del Gobierno rompieron con “una regla prácticamente universal y que era bien aceptada por las compañías: los servicios públicos eran empresas profesionales y los ámbitos de dominación política y partidista no entraban en ellas”. Las compañías de servicios públicos fueron víctimas, indica De Viana, de un Estado que tenía como objetivo “convertirlas en un instrumento de dominación”.

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El ingeniero expresa que el primer paso que Chávez dio fue cambiar a los directivos de las empresas y delegó como directivos a un grupo de funcionarios que aceptaron la sumisión a los intereses del Estado. Los cuadros. “Los planes del partido de gobierno son contrarios a los objetivos de la empresa”, puntualiza el especialista.

En un principio estos cambios no se notaron, pero con el pasar de los años las acciones evidenciaban la deficiencia con la que se comenzó a operar, y se acumularon los escándalos más grandes de la historia administrativa venezolana.

La devastación del sistema eléctrico

En 1998 el sistema eléctrico de Venezuela operaba con eficiencia. Los expertos aseguran que, para aquel año, el 94% del territorio nacional se encontraba electrificado y un 97% de la población estaba interconectada.

Pero, en el año 2001, el ingeniero y exdirector de la Oficina de Operación de Sistemas Interconectados (OPSIS) Miguel Lara Guarenas alertó al Ejecutivo que el país se dirigía hacia una “una situación de déficit del suministro eléctrico” debido a decisiones erradas tomadas por su gabinete. Y, aunque las advertencias fueron dadas a tiempo y se nombró una comisión encargada de planificar estrategias para combatir la emergencia, “nunca hubo la acción”, recuerda Lara.

El gobierno decidió en aquel entonces suspender “la política de mantenimiento metódico de las centrales, comenzaron a quitar gente de los cargos y a poner gente que no era apta, abultaron la nómina con ingresos de familiares o políticos que no estaban capacitados para trabajar en el área y congelaron la tarifa eléctrica”. El sistema comenzaba a avanzar hacia su ruina y se fortalecía con los escándalos de corrupción de la Compañía Anónima de Administración y Fomento Eléctrico (Cadafe).

En el año 2006, Chávez anunció que el sector eléctrico en Venezuela sería una potencia mundial, y de esta manera anunció la nacionalización del mismo. El Decreto-Ley N° 5.330, de 31 de julio de 2007, contentivo de Ley Orgánica de Reorganización del Sector Eléctrico unificó bajo el nombre Corporación Eléctrica Nacional S.A. (Corpoelec) a Edelca, Enelven, Enager, Cadafe, Enelco, Enelbar, Seneca, La EDC, Eleval, empresas que hasta entonces fungían como las encargadas de la producción, distribución y comercialización del servicio eléctrico en distintas zonas del país.

Las palabras de Chávez se las llevó el viento. A solo un año de la nacionalización la crisis no tenía marcha atrás. Llegaron los apagones. Hasta 2008, “1.248 proyectos de electrificación le han sido financiados a las Mesas de Energía”, reseña el portal digital Konzapata, y ninguno de esos opera con eficiencia.

Dos años más tarde, específicamente el 9 de julio de 2010, el entonces ministro de Energía Eléctrica Alí Rodríguez Araque aseguró que Venezuela había superado “la crisis eléctrica con la instalación de más de 1.200 MW”. Pero la realidad fue otra, pues la crisis nunca desapareció, empeoró.

Transparencia Venezuela denuncia que el país “de contar con una producción de 14.000 megavatios que excedía la demanda del país para 1998, en 2008 comenzó a presentar un déficit de energía eléctrica y un incremento acelerado de interrupciones superiores a 100 MW”.

Los especialistas Winston Cabas, Miguel Lara Guarenas y Víctor Poleo afirman que hay una capacidad instalada entre centrales térmicas e hidroeléctricas de 32 a 34 mil MW aproximadamente, ya que el Parque Eólico Paraguaná no está operativo. La oferta del SEN -según Cabas y Lara Guarenas- es de entre 10 mil y 12 mil MW, con una demanda de la población de 14 mil MW. Poleo discrepa de estos números. Para el también exviceministro de Energía, 14 mil MW es la oferta del SEN actualmente, mientras que la demanda nacional se sitúa en 25 mil MW. “Se compraron máquinas termoeléctricas presuntamente usadas y se vendieron a Venezuela como nuevas”, recuerda Winston Cabas.

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La Comisión Mixta para el Estudio de la Crisis Eléctrica en el país de la Asamblea Nacional, se encargó de evaluar las condiciones del SEN. El informe arroja que durante la construcción de la planta termoeléctrica Picure, que forma parte del complejo generador Josefa Joaquina Sánchez Bastidas, Derwick Associates -contratista encargada del proyecto- adquirió “turbinas a gas aeroderivativas (ciclo abierto) General Electric 2 LM 6000 + 2 LM2500 con 140 MW en total. Las unidades LM2500 eran usadas puestas a 0 horas”.

La Asamblea Nacional considera como rasgo principal de la crisis el deterioro de “gran parte de la capacidad de generación de electricidad y de transporte de energía del sistema eléctrico para atender la demanda eléctrica de la población”. La Comisión también destaca que el Estado a pesar de haber gastado “más de 39 millardos de dólares en la adquisición y compra de 14.000 MW en plantas térmicas de generación de electricidad, dinero equivalente a cuatro veces las reservas internacionales de Venezuela en 2016, sólo se encuentran operativamente disponibles unos 4.000 MW, que perfectamente se pudieron haber instalado con una fracción de la inmensa cantidad de recursos destinados al sector eléctrico en la última década”.

Llegó la sed

El servicio de suministro de agua potable en Venezuela y su saneamiento es dependiente del Estado. Por 20 años, los trabajos de estas empresas públicas han sido deficientes y llenos de graves carencias.

De Viana conoce bien las razones. El expresidente de Hidrocapital expone que el Gobierno sustituyó a los directivos por personas que no tenían la capacidad ni los conocimientos prácticos para desarrollar las funciones que la compañía requería.

En 2004, con el ingreso millonario de la renta petrolera, la retórica del gobierno citaba que buena parte de esos ingresos serían invertidos en la infraestructura y mantenimiento del sector. Sin embargo, las acciones fueron otras. “No dejaron ni los cimientos. La gente competente se fue, no manejan ni controlan la práctica de proveer agua, ni el proceso. No resuelven ningún problema”.

El expresidente de Hidrocapital recuerda que “se gastaron 1.500 millones de dólares en el proyecto del Tuy IV y no hay nada construido. No agregaron ni un litro de agua a la ciudad”. Asimismo, hace mención a un acueducto construido en el estado Falcón de 150 kilómetros de largo, considerado el más largo del país, cuya inversión fue de “400 millones de dólares y eso nunca ha llevado agua porque está en un embalse seco”.

Un informe realizado por la ONG Transparencia Venezuela denuncia que “la mayoría de los sistemas en Venezuela solo alcanzan a cubrir adecuadamente 60% de las necesidades del servicio de agua potable, y a tratar apenas 27% de las aguas servidas”, según cifras publicadas por el Instituto Nacional de Estadística en 2011.

La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó en julio de 2010 una resolución que establece que el agua es un derecho “humano especial para el pleno disfrute de la vida”. Sin embargo, un análisis elaborado por el portal web Prodavinci informó que entre los años 2016 y 2017 al menos 30% de la población venezolana vivió bajo racionamiento de agua.

De Viana asevera que estos racionamientos se deben a que los mantenimientos que realizan las compañías no han sido constantes, por ende, la infraestructura se encuentra debilitada. “El mantenimiento de los equipos debe ser diario, pero la falta de personal capacitado no permite que se hagan los trabajos pertinentes. Están esperando que las cosas se dañen para comprar nuevas. Llegó un momento en el que entró mucha plata, pero todo lo que era reparar no les interesaba. Se daño y tampoco se compró nada nuevo”.

La falta de cuidados pertinentes ha conducido a que “el agua que se consume en Venezuela no es potable. El porcentaje de tratamiento según datos extraoficiales no alcanza 10%”, según Transparencia Venezuela.

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La errada gerencia del Estado en estas empresas ha destruido el sector y llevado a que la calidad del servicio se encuentre fuera de las normas de la Organización Mundial de la Salud, la Organización Panamericana de la Salud, la Ley Penal del Ambiente y Ley Orgánica para la Prestación de los Servicios de Agua Potable y de Saneamiento.

“No es un problema de plata”, indica De Viana. “La gente piensa que se robaron la plata, pero es más grave. Si tú compras una cosa y no sirve, es peor. A lo mejor pagaron fortunas por cosas que no sirven. El sistema corrupto llegó a los que tomaban decisiones ignorantes e incompetentes. Toda la plata la gastaron mal, lo que hicieron no sirve”.

Durante el año 2018, en Venezuela se han registrado más de 5.000 protestas en todo el territorio nacional, el 80% de ellas han sido para exigir comida y agua, según reporta el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social.

La señal que desune

El declive de las telecomunicaciones en Venezuela tuvo un proceso más tardío, pues la Compañía Nacional Teléfonos de Venezuela (Cantv) fue hasta inicios del 2007 una empresa de carácter privado. La empresa, por ser la principal compañía de servicios de Tecnología de Información y Comunicaciones (TIC) en el país, es la responsable de pasar el tráfico del resto de las empresas que prestan estos servicios en el país a través de su red.

“Cantv estaba muy bien manejada, tenían abundantes recursos, se invertía casi mil millones de dólares al año entre Movilnet y Cantv, teníamos accionistas internacionales”, manifiesta José María de Viana, también exgerente de Cantv y expresidente de Movilnet.

El 9 de enero de 2007, durante un acto de juramentación de nuevos ministros, Hugo Chávez anunció la nacionalización de la Cantv y Movilnet. Bajo el argumento de “democratizar” las telecomunicaciones de la nación y recuperar los ingresos correspondientes del país, el mandatario prometió “poner esta nueva Cantv, esta nueva empresa socialista, con todos los motores encendidos al servicio del desarrollo integral de la nación y de la construcción de la nueva Venezuela socialista”.

Instalación de nuevas líneas, impulso de los servicios de internet e incorporación de comunicaciones a poblaciones desasistidas del país eran parte de los avances que ofrecía el expresidente con la nacionalización. Sin embargo, desde aquel anuncio, no se invirtió nada en la compañía. “Los recursos fueron usados para tapar desvíos fiscales en otras áreas y atender problemas sociales”, agrega el experto.

De Viana ratifica que, aunque Chávez prometió que se construirían estaciones de telecomunicaciones en el sur del país y se conectaría a todo el territorio nacional, el plan nunca avanzó. “Todas las estaciones que hay en el sur las construimos nosotros. Después de eso no se construyó nada. Las instalaciones que están funcionando son estaciones que tienen tecnología de hace 11 años, si las hubiesen renovado tendríamos tecnología de cuarta en toda la frontera”.

Cantv presenta fallas no solo en el retraso tecnológico ocasionado por la falta de inversión. “La politización del sector, la escasa capacidad técnica, el rezago del esquema tarifario, la alta dependencia del órgano regulador al Poder Ejecutivo, la falta de acceso a divisas, los bloqueos por censura en internet, la fuga de talentos y la desprofesionalización”, son parte de los factores que contribuyen al declive.

En época de campaña electoral, la plataforma de Cantv fue usada para distribuir propaganda a favor de chavismo vía SMS y llamadas con grabaciones -Hugo Chávez “llamaba” a la gente en 2012 para invitarlos a votar por él-. Luego se ha usado esa red para difundir mensajes publicitarios de todas las ramas del gobierno.

Un informe realizado por la ONG Transparencia Venezuela reseña que “entre los años 2006 y 2011, el número de suscriptores móviles y de Internet prácticamente se triplicó. Esto ocurre por las importantes inversiones que se hicieron en materia tecnológica y que permitieron mantener este nivel de servicios operativos. Sin embargo, este elevado crecimiento no se mantiene en los siguientes años. El aporte al PIB del sector de las telecomunicaciones, en el caso de Venezuela, asciende a 3,4% para el año 2012 según un estudio de McKinsey, siendo el sector en Colombia el que más contribuye con 6,1%. No obstante, según datos del Banco Central de Venezuela, la contribución ha llegado a valores de 7% para el año 2013”.

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Con la llegada de Nicolás Maduro al poder, el declive se aceleró y profundizó. José María de Viana denuncia que gran parte de la población venezolana se encuentra desconectada tanto en materia telefónica como en red. “Ninguna escuela tiene conectividad, a pesar de la promesa. Ningún hospital tiene banda ancha, ninguna universidad tiene servicio de Cantv adecuado. Entonces se repitió la historia, la nacionalización solo sirvió para los fines de la revolución”.

Venezuela tiene el internet más lento de todo el continente. Jacqueline Faría, presidenta de Movilnet y antes de Hidrocapital, dijo en 2016 que “en otros países es más rápido porque lo usan pocas personas y es carísimo. Aquí más del 60% de la población tiene internet y hay wifi en todas partes”.

Javier Val, ingeniero en Telecomunicaciones de la UCAB, respondió en la página Venezuela sostenible argumentando que, según los datos recogidos en el reporte Estado de internet del primer trimestre del 2016 de la empresa Akamai y según el portal de internet www.internetlivestats.com, Venezuela tiene la velocidad de conexión promedio más lenta de los 75 países señalados en el reporte; de los 32 países que tienen más usuarios de internet que Venezuela, 32 tienen velocidades de conexión promedio más altas que la nuestra; de los 51 países que tienen mayor porcentaje de penetración de internet que Venezuela, 51 tienen velocidades de conexión promedio más alta.

Aunque las denuncias del deficiente funcionamiento de la operadora son infinitas, el servicio de atención al cliente también es negligente y predomina “un grave desconocimiento de los procesos internos, por lo que son recurrentes las quejas”, añade el informe Empresas Propiedad del Estado de Transparencia Venezuela.

La devastadora gerencia de la Compañía Nacional Teléfonos de Venezuela arrastró también a la decadencia a su filial Movilnet, encargada del servicio móvil del país. José María de Viana manifiesta que la operadora se ha visto aún más afectada pues conforme pasan los años “ha habido cambios significativos” en materia de tecnología pero la red que Movilnet posee todavía es la que recibió en el año 2007, sin adecuaciones. Eso quiere decir que el único operador que no tiene cuarta generación operando es Movilnet, la del Estado”. El gobierno la prometió para diciembre de 2016. No se cumplió.

La conclusión es que las empresas estatales quedaron “congeladas en el tiempo”. Los recursos que recibieron no cumplieron con la misión de “darles cobertura a los venezolanos, específicamente a los más débiles”.

Cantv y Movilnet, antes de la nacionalización, “fueron las empresas que introducían innovación más temprana en América Latina. Fuimos el primer país en agregar la tecnología de ABA (acceso de banda ancha) en el servicio, y fuimos el primer país que introdujo las redes de tercera generación, en 2004”.

Licenciada en Comunicación Social, mención Periodismo. De pequeña quería estudiar teatro, pero redireccionó su vocación luego del cierre de RCTV y por los constantes problemas que ha atravesado el país. Ama leer y escribir. Considera que, aunque muchos le han perdido la fe al oficio en Venezuela, “el periodismo es la profesión que más se parece al boxeo, con la ventaja de que siempre gana la máquina, y la desventaja que no se permite tirar la toalla”, como dijo Gabriel García Márquez.