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Los goles invisibles de Salomón Rondón

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31/08/2015
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FOTOGRAFÍA: EFE SERVICE

El delantero, una de las mayores promesas del fútbol venezolano, y que ha cumplido como artillero en Rusia y España, firmó con el humilde West Bromwich. ¿Por qué no pudo hacerlo con un equipo de mayor cartel? ¿Hay un prejuicio con los jugadores nacidos en estas tierras? ¿Fue una decisión acertada? ¿Por qué sus goles no han enamorado a los grandes clubes?

75 millones de euros pagó el Manchester United. Tras haber ganado el doblete con el Real Madrid, incluida la Liga de Campeones, comienza una nueva etapa en el fútbol francés con el PSG. Se trata de Ángel Di María, quien deja pocos recuerdos felices en el fútbol inglés. No es el único. La lista de decepciones que dejó la temporada 2014-2015 demuestra que la Premiere es un monstruo que engulle talento y lo escupe con la misma facilidad. Filipe Luis (40 millones), Eliaquin Mangala (40 millones), Wilfred Bony (32, 4 millones), Juan Cuadrado (35 millones), Luke Shaw (37,5 millones) y Mario Balotelli (20 millones) lideran el top ten de los peores resultados entre inversión y rendimiento. Salomón Rondón, el fichaje estrella del West Bromwich, tiene como principal misión evitar cualquier coqueteo con este ranking.

El venezolano llega con el peso de ser el fichaje récord para las humildes arcas del Bromwich, que canceló 17 millones de euros al Zenit ruso. Se trata de un equipo que cuenta sus éxitos conjugándolos en un pasado muy lejano: apenas un título de Liga (1919-1920) y 5 FA Cup —la última en 1968. “Fue la única oferta concreta que tuvimos”, cuenta Pablo Martínez, intermediario en la transacción del caraqueño. “Si te fijas en los nombres de esos jugadores que señalas que no rindieron, te das cuenta que casi todos llegaron a clubes de élite. Salomón tiene la oportunidad de estar en uno en el que no hay presión por conseguir resultados inmediatos. Esto facilitará su adaptación, necesaria para levantar el interés en otros de mayor cartel”, agrega.

Martínez coloca como ejemplos a Javier Mascherano y Carlos Tévez, quienes demostraron en el West Ham que podían rendir en la Premiere. La historia de lo que hicieron ambos argentinos después es conocida, convirtiéndose en referentes del Liverpool, Barcelona, Manchester y Juventus. No obstante, hay otros casos recientes: el Chelsea sumó a Falcao —que viene de una terrible temporada con el Man-U— y el Liverpool apostó por Firminho —41 millones de dólares. Es natural entonces cuestionarse si Rondón, de transitar exitoso por España y Rusia, no merecía un mejor presente.

“Para que un jugador, sea cual sea su nacionalidad, llegue a un club élite, tienen que conjuraese muchos factores. Aún no ha llegado el momento para que un venezolano tenga esa posibilidad. La pregunta es: ¿hay algún jugador venezolano que se haya destacado enormemente por encima de la medianía como para un equipo grande de verdad apueste por él?, creo que no”, analiza Octavio Sasso, periodista que ha trabajado para RCR, Unión Radio Deportes, Directv, El Nacional y Líder.

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Alexis Correia, columnista de Elestimulo.com, que cubrió la fuente deportiva para El Nacional y que formó parte del equipo fundador del diario Líder, mantiene la línea anterior: “No creo que haya discriminación contra el futbolista de Venezuela, es una visión etnocentrista y esquizofrénica que parte de la percepción (cuestionable) de que los venezolanos somos lo mejor y lo peor del universo, todo al mismo tiempo”.

Gabriel Chávez, que trabaja para la cadena de noticias internacional ESPN, sí cree en los prejuicios para explicar la ausencia de criollos en los llamados “equipos top”. “Lo de Salomón es una muestra de que con trabajo se puede aspirar a alto. Sin embargo, sigue pasando factura la nacionalidad venezolana que impide que clubes élites apuesten al talento local. Las dudas sobre las capacidades de nuestros futbolistas continúan y por eso se hace cuesta arriba que las directivas millonarias fichen a jugadores nacidos en esta tierra”.

“Queda claro que todavía el pasaporte venezolano afecta, los números de Rondón los hubiese tenido un uruguayo, argentino o brasileño y estoy convencido de que conseguían un mejor club que el West Brown. Pero esta situación es normal, salvo Salomón, Rincón y Arango, son pocos los criollos que han conseguido un nivel aceptable en Europa y esto pone a dudar a los grandes clubes en apostar por más venezolanos”, expresa Bruno Gómez, comentarista de Directv Sports Venezuela.

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Ascenso vertiginoso

En 2006, Rondón debutó en la Primera División del fútbol venezolano con el Aragua. Tenía 16 años. Su físico, sin embargo, nunca fue el de un adolescente. Fue lo que llamó la atención de los ojeadores. A pesar de que mide 1.89 metros, posee una gran calidad técnica para definir en el uno contra uno. Es de carácter tímido fuera de las canchas y un león adentro de ellas. No se trata de un jugador de extrema pobreza que encuentra una salida en el deporte. Es, al contrario, un joven que fue impulsado por su familia para que respondiera en el fútbol de élite.

Dos años como profesional, y el premio al juvenil de la temporada 2007-2008, le valieron para sumarse a Las Palmas (2008-2010), en España. “Ese fue el paso más difícil, no el de ahora. Afortunadamente en Las Palmas creyeron  en mi palabra cuando les hablé de Rondón”, dice Martínez. Y razón no le falta. Si obviamos al Aragua, el curriculum de “Salo” no hablaba de escuelas de fútbol famosas, solo el nombre de dos instituciones provincianas: el San José de Calazans y el Deportivo Gulima, de San Antonio de Los Altos.

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Daría un salto de calidad al sumarse al Málaga (2010-2012). Rubin Kazán (2012-2014) y Zenit (2014-2015), ambos de Rusia, incrementaron su costo. El último desembolsilló 18 millones de euros, la mayor cifra cancelada por un jugador criollo. Sin embargo, independientemente del dinero, aún no hay respuestas concretas a la pregunta: ¿Por qué no se estableció en un equipo que además de dominar el torneo local, es regular en las copas internacionales? Andre Villas-Boas, estratega del Zenit, lo explicó así: “la situación con los jugadores extranjeros era tal que tenemos que darle la oportunidad de salir a causa de esta situación. Fue el segundo máximo goleador de la temporada pasada en Rusia. Por supuesto que afectará a nuestro nivel, un gran jugador, una gran persona, pero tenemos que dejarlo ir”.

La “situación” a la que se refiere es la normativa que impide contar con más de seis extranjeros en la alineación. Es, por lo mínimo, curioso que un delantero que anotó más de 20 goles con este club, sea el sacrificado de la regla, más si se toma en cuenta su juventud en relación a otros que inician la curva del descenso, como Danny Alves, —31 años y renovado por dos temporadas más. Pero lo que terminó de sentenciar la salida del venezolano es la contratación del brasileño Hulk —60 millones y 5 años— y del belga Witsell —40 millones—, en 2015. Ambos considerados “jugadores franquicia”.

Carlos Domingues, narrador de Directv que sigue muy de cerca las copas sudamericanas, de donde salen los talentos que luego llegan a Europa, mantiene la duda: “Es evidente que la salida del Zenit era una necesidad urgente, aunque me queda la preocupación sobre por qué no fue considerado uno de los extranjeros titulares para Vilas-Boas. Sin embargo, llegar a un club de la Premier League siempre será un buen salto, independientemente del nivel del equipo en el que aterrice. Es una liga mediática, en la que cualquier jugador que pueda destacar se valora muy fuerte en el mercado”.

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“Villas-Boas fue sincero. Salomón no podía ser un jugador-franquicia, teniendo al lado a Hulk. Además el Zenit contaban con otros extranjeros como Ezequiel Garay —defensa— o Javier García —volante defensivo— que no tenían recambios. En cambio, sí había exceso en la posición donde se desempeña el nuestro. La medida de restringir a los extranjeros me parece lógica porque Rusia busca ser protagonista en el Mundial de 2018 —que se jugará en su casa y necesita promover a su talento. En ese contexto tuvimos que tomar una solución casi que de la noche a la mañana”, especifica el agente de “El emperador”.

El director del diario Meridiano, Carlos Daniel Avilán, también valora de manera positiva que el inicio de Rondón sea en el Bronwich: “Es bueno que llegue a un club en el que sí pueda jugar y demostrar sus condiciones de inmediato, en lugar de ser suplente en un equipo más encumbrado de la Premier. A partir de ahí, todo depende de él, pero ahora sus actuaciones volverán a tener la resonancia e impacto que tenían cuando estaba en el Málaga en España, otra liga mediática. Le tocará subir escalones, pues si lo hace bien será mucho más sencillo que un mejor equipo en Inglaterra lo fiche en el futuro y quizás así se pueda dar el escenario ideal: verlo finalmente en un grande de Europa”.

Sin escenarios europeos

Es difícil que el Bronwich consiga algo más importante que asegurar su presencia para la siguiente temporada, lo que significa que Rondón no estará en Liga de Campeones o Europa League. En el inicio de la 2015-2016, el Bronwich perdió 3-0 con el Manchester City y luego firmó un empate a cero, de visitante, ante el recién ascendido Watford. En la pasada campaña, hasta tres hombres ocuparon el banquillo. Fueron eliminados de La Liga Cup en la cuarta ronda —son cinco antes de llegar a las semifinales— por el Bournemouth —debutante este año en la Premiere— y de la FA Cup por su archirrival: Aston Villa.

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“Lo que me ha hecho venir hasta aquí (al Bronwich) es que han mostrado mucho interés en mí. Y eso es lo que le importa a un jugador, que sea tomado en cuenta. Jugar en Europa era uno de los objetivos principales en mi carrera y gracias al equipo”, respondió el venezolano en la primera entrevista realizada en Inglaterra.

“No podíamos tener lo mejor de los dos mundos”, reflexiona su representante. “O se quedaba en un equipo en el que no vería minutos o pasaba a otro en el que tendría la regularidad que buscaba. Hasta ahora, los pasos que hemos dado con Rondón demuestran que hemos escogido bien”, completa Martínez.

“Because i’m happy… Agradecido a cada una de las personas que hicieron posible este momento. @soccersportnews #WBAFC #WBA #futbol #happy #gracias #venezuela”. Escribió el delantero en Instagram apenas se oficializó su llegada a la liga inglesa, haciendo referencia a la canción de Pharrel Williams. Detalles como ese y su gusto por usar el 23 de Michael Jordan, a quien considera el mejor deportista de todos los tiempos, lo separan del jugador promedio, que solo cumple con moverse en la cancha. Esa inteligencia natural le ha permitido ser exitoso en otros mercados. Está por verse si puede serlo en Inglaterra.

“Rondón debe adaptarse ahora a un fútbol con una mayor carga de partidos y una diferencia notable en cuanto a la intensidad, lo que en teoría supone la salida de una zona de confort para entrar en un territorio desconocido. Pero es él justamente un ejemplo muy importante en cuanto a la capacidad de adaptación y de superación; son pocos los jugadores que salen del fútbol ruso con una valoración igual o superior a la que tenían cuando llegaron, y no me refiero al costo de la transferencia sino exclusivamente a lo futbolístico”, opina Ignacio Benedetti, columnista de Elestimulo.com.

Sin resultados no hay paraíso

En un punto coinciden los entrevistados para este trabajo: si el fútbol venezolano consiguiera resultados, la historia sería diferente. Que Venezuela no haya clasificado a un Mundial o que nunca haya disputado una final de Copa Libertadores, ni siquiera una semifinal, es un hándicap que los inversores toman en cuenta para depositar su confianza. “En los torneos continentales de clubes, o internacionales de selección, pues Venezuela tampoco destaca. Los ojeadores no tienen razón para detenerse en los venezolanos y vuelven a mirar entonces a otras nacionalidades de donde ya tienen varios potenciales candidatos en sus listas”, advierte Daniel Martínez.

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“Pongamos un ejemplo y sin entrar en valoraciones subjetivas sobre en qué lugar del mundo es mejor nacer: James. El actual jugador del Madrid salió del Envigado en Colombia a un club pequeño como Banfield en Argentina. Ahí, formó parte del único equipo de la historia de ese plantel que consiguió salir campeón de ese país, situación realmente sobresaliente en una nación donde los títulos casi siempre se reparten entre los mismos. De ahí enamoró al Porto, donde jugó, gustó y convenció. El salto económico y productivo lo dio en un equipo más pequeño que el portugués pero con mayor cartera: el Mónaco. Pero no fue hasta que marcó un par de goles excepcionales y deslumbró al mundo en una Copa Mundial, que la élite lo miró de cerca. ¿Jugaría ahí sino hubiese tenido el Mundial que tuvo? ¿Algún venezolano logró algo similar? Ahí los detalles, pequeños o grandes pero detalles”, valora Sasso.

“Para mí, que no haya más venezolanos en Europa se debe a un tema de cantidad. Mientras más cantidad de jugadores tengas en formación, más probabilidad de calidad, y de calidad excepcional/genial. ¿De cuántos “genios” o excepcionales podemos hablar en la historia reciente del fútbol venezolano? Muy pocos. Arango es un jugador con una gran pierna zurda y alguna visión de juego, pero hasta allí. Le fue bien y resultó útil en Europa, hasta lo que daba su techo. ¿Stalin Rivas? Quizás fue un talento excepcional, pero nació en la época equivocada y sin la ética de trabajo adecuada. ¿Gaby Urdaneta? ¿El hijo de Richard Páez? ¿Tomás Rincón? Buenos jugadores, pero no fenómenos. Venezuela no tiene un volumen de producción de futbolistas demasiado contundente, ni un sistema demasiado organizado o metódico, tipo las universidades gringas, por citar un caso. Mientras más jugadores produzcas, más probabilidades de frotar la lámpara y que salga un gran fenómeno”, valora Correia.

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La discusión la cierra el propio representante de Rondón: “No creo que exista menosprecio por el futbolista venezolano. No usaría esa palabra. Pero sí que es más difícil convencer al interesado. Colombia, Argentina, Brasil y Chile tienen esa ventaja de ser competidores, con historias recurrentes de éxitos. Cuando Venezuela vaya a un Mundial, se gane una Copa Libertadores, la historia será otra, mientras tanto, este es la realidad que nos toca”.