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Los golpistas del 4F: “Hoy hay más razones para la insurgencia”

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08/02/2018
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TEXTO: REYES THEIS | @REYESTHEIS | FOTOGRAFÍA: AP

Tres insurgentes del 4 de Febrero de 1992, que formaron parte del gobierno chavista y que hicieron vida política después de la asonada militar, sufren la crisis humanitaria que asola al país. Juran que, por muchísimo menos de lo que está pasando hoy, ellos se alzaron. Lamentan ese golpe de Estado que encumbró a Hugo Chávez y a la destrucción de Venezuela

“En Venezuela no existe separación alguna entre las ramas del Poder Público, pues los partidos políticos, violando deliberadamente su función de intermediarios entre la sociedad y el Estado, conspiraron entre sí para usurpar la soberanía popular y lograr que el Ejecutivo se arrogase la totalidad de los poderes…”. La frase no es reciente, se trata de un extracto del manifiesto llamado Las razones que nos obligaron a insurgir y que firmaron en junio de 1992, en la cárcel de Yare, algunos oficiales que, cinco meses antes, habían intentado derrocar a Carlos Andrés Pérez de la presidencia.

A 17 años de la llegada de Hugo Chávez al poder, el cuestionamiento a la falta de independencia de los poderes bien podría aplicarse a la actual situación —pese a que fue una de las motivaciones de los militares insurgentes de entonces.

El tema de la delincuencia era otro de los argumentos que blandían aquellos jóvenes oficiales. “¿Cómo podrían calificarse al gobernante que, por dejación y a veces por decisión deliberadamente, permite y propicia que los habitantes del país sean habitualmente ejecutados por el hampa todos los fines de semana? ¿Cómo justificar las cuarenta víctimas de asesinato que solamente en la capital nos brinda semanalmente esta falsa democracia?”, se preguntaban  en el manifiesto.

Cuarenta asesinatos semanales en Caracas argumentaban, pero la cifra de 2017 habla por sí sola. Según el Observatorio Venezolano de Violencia, el año pasado murieron violentamente 26.616 personas.

El tema de la libertad de expresión también fue cuestionado por los militares golpistas. Señalaban que esta era “el pivote de la democracia y el Estado de Derecho, pues una de las formas más importantes que tiene el pueblo soberano para expresar su voluntad es, precisamente, opinando sobre todo lo que le interesa y concierne”. Añadían que si no se atendía “a las opiniones que sobre el sistema político y el gobierno emanan de la sociedad, a través de sus múltiples voceros (…) se produce de hecho la negación de la libertad de expresión”.

Los oficiales del 4 de Febrero (4F) también cuestionaban las supuestas violaciones al derecho a la protección a la familia, a la salud, a la educación, al trabajo y el “saqueo al Tesoro Público y al peso de una deuda contraída para enriquecer a gobernantes corruptos y sus cómplices, a costa de empobrecer a la nación”.

Hablan los firmantes

En el grupo de 30 oficiales que firmaron aquel manifiesto figuraban el capitán Carlos Guyón Celis, el capitán Ismael Pérez Sira y el teniente Florencio Porras, quienes accedieron a comentar su punto de vista sobre las razones esgrimidas en 1992 y lo que se vive hoy en el país.

“Hoy me siento avergonzado de haber insurgido, porque nuestra insurgencia la usó Hugo Chávez, junto a un grupo de delincuentes que hoy dirigen el país, para enriquecerse, oprimir el pueblo e instaurar este régimen comunista”, asevera Guyón Celis, quien llegó a ser senador del Movimiento V República (MVR), luego convertido en Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Y remata: “Dentro de las malas praxis de los partidos del estatus en ese momento, lo que se vivía era muchísimo mejor de lo que hoy padece el pueblo venezolano”. Para Ismael Pérez Sira, “Las razones por las que nosotros insurgimos en 1992 están potenciadas por un millón en este momento”. Añade que en el transcurrir del tiempo “se cayeron las caretas, se vieron las agendas ocultas, las personalidades y las miserias humanas de mucha gente”.

Por su parte, cuando se interroga a Florencio Porras, exgobernador del estado Mérida, entre los años 2000 y 2008, recuerda que en febrero del año pasado dijo en una entrevista: “Por muchísimo menos de lo que estaba pasando, nosotros nos alzamos”. Comentó que en ese momento algunas personas salieron a decir que él estaba incitando a una rebelión. “Pero si eso lo dije en ese momento, en junio de 2016 la situación está muchísimo más grave”, asevera. Hace la acotación que no cree que la salida a la actual crisis sea por la fuerza. Porras opina que lo que se está haciendo en el Gobierno actualmente nada tiene que ver con las ideas bolivarianas. “Este proceso resultó ser el mejor ejemplo de que el remedio es peor que la enfermedad”, declaró.

De cómo “se desvirtuó” el “proyecto bolivariano”

Carlos Guyón Celis recuerda que en el año 1992 había; corrupción en el alto gobierno; bipolaridad partidista, que no permitía otras oportunidades para la población; viejos liderazgos, que no le daban cabida a los nuevos y violaciones a los derechos humanos, entre otras aspectos.

“El planteamiento que le hicimos al país a través de una agenda alternativa bolivariana, de los esfuerzos económicos, políticos, sociales y religiosos que íbamos  a hacer, no tienen nada que ver con lo que viene haciendo este régimen”, hace pausa y continúa: “hoy las condiciones del país son muy precarias: destruyeron el aparato productivo, tienen un pueblo aguantando hambre en nombre de una revolución, han promovido un nivel de violencia para mantener oprimidos a los venezolanos y los mantienen en indigencia, preocupados por buscar comida, en lugar de estarlo por el bienestar colectivo o familiar”.

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Dice que el proceso para desvirtuar el proyecto bolivariano tuvo un hito importante: cuando Hugo Chávez logra hablar unos minutos en televisión para rendirse tras la asonada militar. Dice que luego hicieron un esfuerzo para proyectar su imagen y fundar el MVR. Pero tras la llegada de Chávez al poder comienza el giro, según Guyón Celis. “El gran responsable de esto que están viviendo los venezolanos es Hugo Chávez Frías, quien de la mano de Fidel Castro fue llevando a lo que le prometió en el desfile del 5 de julio del 1999: el mar de la felicidad cubana”, señala.

Para Florencio Porras, el proyecto se desvirtuó por múltiples intenciones de diversos sectores. Explica que se creó una historia del 4 de febrero muy distinto a lo que sucedió. “Para muchas personas la admiración, que raya en idolatría, a Hugo Chávez, las llevaron  a creer esa fábula según la cual Chávez iba montado en un caballo y con un machete y nosotros estábamos corriendo detrás de él. Hay que reconocer la importancia de la participación de Hugo Chávez en la rebelión, pero con Chávez o sin él, íbamos a rebelarnos”, explica. “Lo más cercano a nuestras ideas, con todo y sus errores, fue la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y ya uno se puede dar cuenta lo que ha significado la ‘aplicación’ en este Gobierno arbitrario e inescrupuloso y corrupto, que usa la Constitución para patearla a diario”.

Dice que la habilidad política de Chávez y la manera irresponsable como se manejó el dinero, sin ningún control, crearon las bases para “este desastre que estamos viviendo ahora”. “La guinda del pastel fue colocar a Maduro al frente del Gobierno: más incapacidad imposible”.

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Los tres entrevistados coinciden que quienes intentaban alertar oportunamente de las desviaciones en que se estaba incurriendo eran señalados de traidores. Pérez Sira arguye que esa es la razón por la que, de los 3.000 oficiales que se sublevaron, casi ninguno queda en el Gobierno. “Lo que pasó es que los operadores políticos, Luis Miquilena, Didalco Bolívar, Isaías Rodríguez, Carlos Tablante y José Vicente Rangel, que los denominamos el Grupo Aragua, estaban convencidos que, al resaltar las virtudes de Chávez, iban a permanecer en el poder. Cuando dijimos la desviación que se estaba cometiendo, Chávez Frías ordenó pasarnos por las armas desde el punto de vista político. El último que quedó fue Rodríguez Torres. El poder lo tomaron una serie  trepadores: Maduro y compañía. Y el caso del señor Diosdado Cabello ya es un asunto de psiquiatría”, sostiene.

La separación

Guyón Celis ubica el día del quiebre con el Gobierno de Hugo Chávez en aquel acto del 5 de julio de 1999, con la promesa del mandatario de llevar a Venezuela hacia el mar de la felicidad cubana, pero resalta un hecho inédito. “En noviembre yo era presidente de la Comisión de Defensa del Senado y me llegó tanto a mi como al jefe de la Disip, el comandante Jesús Urdaneta Hernández, una denuncia que Hugo Chávez le había enviado 300 mil dólares a la guerrilla colombiana  y eso marcó la distancia. Él dijo que eso iba a ser de esa manera y que si nos gustaba nos quedáramos y que si no, nos fuéramos”. Guyón dice que tanto él como Urdaneta Hernández tienen las pruebas del pago a la guerrilla a buen resguardo. “Cuando haya un Gobierno en el que se pueda hacer justicia, podemos sacar las pruebas y presentarlas ante el país”, resalta.

Por su parte, Porras dice que después del referendo revocatorio los niveles de soberbia del alto mando de la revolución fueron creciendo. “Comencé a tener una voz crítica permanente. Se evidenciaron en el año 2003 con las elecciones de la Dirección Estratégica Nacional del MVR. Yo fui el tercero más votado después de Hugo Chavez y Francisco Ameliach, quien solo me sacó cinco votos”, relata. “Al haberle ganado a Nicolás Maduro a Cilia Flores y a Diosdado Cabello, se planteó que había que ‘parar a este tipo como sea’, pero a pesar de haber sido miembro del Comando Táctico Nacional del MVR fui relegado a director político. Un eufemismo que inventaron para denominar a un cargo sin importancia, porque era la voz crítica”.

La situación de la FAN

Sobre la situación actual de la Fuerza Armada Nacional, el capitán Pérez Sira lamenta que, a pesar del “remoquete” bolivariano que se le colocó a la institución, que no está establecido en la Constitución, se promueve “una invasión silenciosa” de cubanos a Venezuela. Además, la única idolatría en la FAN que se permitía era Bolívar, pero ahora otros son los íconos de veneración. “Padrino López y ese alto mando militar saben quién era Chávez Frías, pero usan la idolatría hacia él para tratar de dominar a un pueblo, pero creo que ya la gente se está percatando de quién era”, comenta. Guyón Celis asevera que los miembros de la FAN dentro de sus cuarteles cumplen con sus funciones, “pero hay un alto mando plegado y sumiso a las violaciones constitucionales del Gobierno”.

Las diferencias de estos oficiales insurgentes, ya en fase de retiro, con el Gobierno actual son evidentes. Ven cómo las ideas que marcaron para bien o para mal a sus vidas, se diluyeron con los hechos en el tiempo y no deja de ser emblemático que en aquel manifiesto de junio de 1992 los 30 oficiales golpistas exigieron “la convocatoria a un referéndum nacional para revocar el mandato al Presidente de la República”. Precisamente lo que niega hoy en día el Gobierno “bolivariano” y sus instituciones.