Newsletter

Recibe nuestro Newsletter con lo mejor de El Estímulo en tu inbox a primera hora cada día.

SÍGUENOS

Mujeres en la Ciencia, hackeando el sueño de nuestras chamas

Portada-Nobelmujeres
23/10/2018
|
TEXTO: CLAUDIA LIZARDO @LILIPUTPARANOIA

2018 quedará en la historia como el año en que más mujeres recibieron el premio Nobel, rompiendo una extensa sequía de medio siglo y dejando en relieve una profunda inequidad

Hay un instante preciso y fascinante entre estar dormido y despierto. Es un espacio en el que la realidad pareciera fundirse con capas de sueño, como un brochazo impresionista. Todas las imágenes consumidas, palabras dichas y escuchadas, obsesiones repetidas y anhelos ocultos se solapan en un mismo lienzo en el que casi cualquier cosa es posible.

En ese estado inusual de la conciencia entre vigilia y sueño se encontraba Donna Strickland cuando a las 4:58 de la madrugada sonó el teléfono en su casa en Ontario, Canadá. Ella estaba en cama con su esposo, quien contestó. Al otro lado de la línea pedían hablar con la doctora Strickland.

-Esta es una llamada importante de Suecia, debe por favor mantenerse en la línea mientras es transferida.

MujeresNobel-cita5Donna se auto define como una “seguidora de reglas” así que cumplió la orden. Saliendo ya del estupor, se mantuvo a la espera por 15 minutos pero nadie contestaba así que trancó el teléfono pensando que le estaban gastando una broma. Ya despierta, abrió su correo electrónico y encontró un e-mail de la Academia Sueca en el que solicitaban que por favor los llamara de vuelta ya que no lograban comunicarse con ella vía telefónica. Donna, una vez más siguiendo las reglas, hizo exactamente eso. Fue entonces cuando se enteró que había ganado el premio Nobel de Física.

Strickland es la primera mujer en ganar este premio en 55 años. Antes de ella vino la física Maria Goeppert-Mayer en 1963 por sus investigaciones sobre la estructura del núcleo atómico. Investigaciones que desarrolló durante su carrera como científica y profesora en la Universidad de Chicago sin poder cobrar, puesto que estaba en calidad de esposa del profesor Joseph Edward Mayer.

Antes de Maria vino Marie Curie en 1903 por sus investigaciones sobre la radiación junto a su esposo Pierre Curiel y el científico Henri Becquerel. La Academia Francesa de las Ciencias sólo había nominado a los hombres para el premio y Curie fue incluida después de una comunicación enviada por su esposo en la que declaraba que “un premio Nobel por las investigaciones sobre radiactividad que no incluyera el rol esencial de Marie, sería una farsa”.

MujeresNobel-cita4A más de 2000 kilómetros de Donna Strickland, la ingeniera química Frances H. Arnold no estaba entre vigilia y sueño; dormía profundamente en un hotel de la ciudad de Dallas cuando recibió la misma llamada. Lo primero que pensó es que había ocurrido algo con sus hijos William y Joseph en su casa en California. Cuando entendió que la llamaban para informarle que había ganado el premio Nobel de Química, no lo pudo creer.

Arnold recibe el Nobel junto a Gregory P. Winter y George Smith por sus estudios en la “evolución dirigida de enzimas”, una estrategia en la que se emulan dentro del laboratorio los procesos evolutivos para la modificación de enzimas. Por su parte, Donna Strickland comparte el premio con Gerard Morou y Arhur Ashkin, por el desarrollo de “herramientas hechas con luz” refiriéndose a los avances en el uso del láser y sus aplicaciones en otras áreas de la ciencia.

Hasta la fecha, 48 mujeres han sido ganadoras de un Nobel en comparación con los 892 hombres que han sido galardonados desde la creación de los premios en 1901. Frances Arnold es la quinta mujer en ganar el de Química, y Donna Strickland la tercera en ganar uno de Física, uno de los campos más masculinizados en la historia de estos premios después del de Economía, donde hay sólo una mujer ganadora: Elinor Ostrom.

MujeresNobel-cita3No era de extrañarse por lo tanto que el anuncio de estas ganadoras el pasado martes 2 de octubre causara revuelo en Internet. Centenares de usuarios buscaron información sobre las dos científicas topándose con una inesperada sorpresa: Donna Strickland no contaba con un perfil propio en Wikipedia, la enciclopedia más grande de Internet. La tercera mujer en ganar el premio Nobel de Física sólo aparecía mencionada en un artículo sobre su colega ganador Gérard Mourou… ¿cómo podía ser?

Según un artículo publicado en The Atlantic, en mayo de este año la plataforma habría negado el intento de creación de la página de Donna alegando que las referencias ingresadas “no mostraban que Strickland calificara para un artículo de Wikipedia”. Afortunadamente y gracias a la cualidad colaborativa de Wikipedia, el perfil comenzó a ser creado por varios usuarios ese mismo día. Todo estaba bien en el Internet…

Bueno, no realmente.

El motivo que adjudicó Wikipedia para no autorizar la creación del perfil de Strickland tiene que ver con el hecho de que no existía cobertura suficiente en Internet sobre su trabajo como para que el artículo estuviera “respaldado”. Según Marina Koren de The Atlantic, este hecho es una metáfora sobre las dificultades que encuentran las mujeres al momento de ser tomadas en cuenta en el mundo de la ciencia: desde los pasillos de las universidades, pasando por los laboratorios hasta la publicación de papers.

MujeresNobel-cita2Pero… ¿qué hay de la representación de mujeres científicas en los medios? Tampoco existía, previo al anuncio del Nobel, ningún artículo que mencionara el importantísimo trabajo que desde los años 80 venía realizando Strickland y su equipo en el desarrollo de la tecnología laser. Tradicionalmente, en los medios de comunicación masivos la ciencia tiene un abordaje de carácter amplio, en el que se procura establecer un puente entre la comunidad científica y los lectores, teniendo como norte la divulgación de la ciencia como parte de la cultura y el desarrollo humano. Valdría la pena preguntarse qué tanta visibilidad están teniendo mujeres de la ciencia en el contexto mediático, en el que niñas y adolescentes consumen cantidades abrumadoras de historias, de posibilidades.

Según un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, publicado en 2012, incluso cuando niños y niñas son igualmente capaces en el estudio de matemáticas y ciencia, su actitud hacia estas materias es sumamente diferente; las niñas experimentan más presión y ansiedad por su desempeño en estas áreas que los niños. Esta predisposición impacta significativamente las decisiones que tomarán en el futuro.

La visibilización y popularización de las incontables historias inspiradoras de mujeres en la ciencia puede cambiar esto.

MujeresNobel-cita1Pensemos en esta ribera del Arauca Vibrador ¿Cuáles son las historias de mujeres que consumen las niñas y adolescentes de nuestro país? ¿Qué imágenes guardan en su inconsciente? ¿Qué sueños anulan de manera automática, antes de poderlos siquiera formular?

Por suerte cada vez es más difícil estereotipar a la mujer venezolana. A pesar de la crisis abismal y el retraso que ha traído, nuevos arquetipos femeninos van penetrando poco a poco las narrativa de telenovelas y misses, finalmente dejando de simplificarnos. Pero falta bastante y no hay tiempo que perder.

Las historias de nuestras mujeres en la ciencia están esperando ser narradas, difundidas, traídas al terreno de lo “fino” porque en verdad lo son. Toca entonces modificar las historias repetitivas que nos echamos entre nosotras para hablar de Cecilia Dagert, pionera en la investigación sobre el mal de Chagas; de la física Anamaría Font y sus descubrimientos sobre de la teoría de cuerdas celebrados mundialmente; de la profesora Mayly Sánchez y sus neutrinos; de la químico Gioconda Cunto de San Blas, presidenta de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales de Venezuela; o de Nuria Calvet, la primera astrónoma profesional de Venezuela.

Es muy probable que popularizando estas historias hackeemos los sueños de nuestras chamas en medio de los gastados estereotipos. Y así, mientras una niña en su cama se pasea entre la vigilia y el sueño, quizá pueda atreverse a imaginar que recibe una llamada nocturna para notificarle que ha ganado el premio Nobel.