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Políticos bien papis

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12/03/2017
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TEXTO: LUZ ELENA CARRASCOSA | COMPOSICIÓN DE PORTADA: PEDRO AGRANITIS

El limbo post diálogo, la desesperanza y el recogimiento de este nuevo venezolano de clausura conceden tiempo para advertir detalles más banales en los actores políticos. La guapura, porte y look de los líderes criollos son aún la ficha bajo sus mangas. Ellos lo saben. Y aunque la política canse, a nivel planetario, el sex appeal siempre puede ser el último cartucho

Así la emergencia a todo nivel haya alcanzado al paisano promedio y muchos hayan abandonado el ánimo de la resistencia, perdido kilos, ahorros y energías para bregar con esta tragedia épica que solo comienza, la firme libido a millón permanece, medio intermitente, en el extraño diseño cromosómico del híbrido hispano caribeño.

Ningún autóctono, macho o hembra, se intimida ante los atributos físicos de cualquier mujer o tipazo que despierte los pensamientos más animales o que exude más reciedumbre. Los políticos no se salvan. Siempre en vitrina, giran en tómbola para la opinión pública. Sus vidas y milagros, replicados en medios y redes sociales, amplifican en la misma medida el atractivo y rechazo visceral entre partidarios y detractores.

El fenómeno Trudeau ha demostrado que cualquier actor político con empatía, sensibilidad, sabiduría y, encima, guapura exagerada —su caso—, arrasa en contiendas electorales y hasta roba unos momentos para las fantasías más íntimas.

Un artículo publicado por el diario español El Mundo, en enero 2017, “Por qué los políticos de derechas son más guapos que los de izquierdas”, ofrece más allá del título, la intervención lapidaria de un asesor político y de comunicación español, Antoni Gutiérrez-Rubí: “la belleza es un portador de verdad. Lo bello nos parece cierto y verdadero. Es el llamado ‘efecto halo’ o cómo la apariencia nos puede confundir hasta el error.” En la política, además, se suma el factor comunicación. Y Gutiérrez- Rubí añade, “ganan los más efectivos comunicativamente, es decir, buscamos candidatos a los que podamos abrazar, admirar, dejarnos seducir, ser desbordados por sus capacidades… Y la belleza física juega ahí un papel muy importante.” Y a partir de allí e imposible de omitir, acosa la hermosura criolla de Delsa Solórzano, sus amplios labios y boca, su brío y estilo de “jueza” post Chávez. Delsa es la única hembra fija en las respuestas de hombres consultados. Uno de ellos hasta la sueña topless en Morrocoy.

Así pues, la fidelidad del electorado descansa tanto en la simpatía por la ideología, por el candidato y su plan, como en el magnetismo y sex appeal que ejercen sobre sus seguidores.

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Los más atractivos

Según Andreína Mujica, periodista y fotógrafa residenciada en París, “la política y belleza física no suelen caminar la misma vía, aunque Justin Trudeau sea la excepción”. El Primer Ministro canadiense, de 45 años, es número uno en al menos diez listas que recogen políticos atractivos en el mundo.

El estilo mesiánico hot de Trudeau va más allá de cualquier inspiración hollywoodense. Capaz de mostrar su tatuaje indígena en el hombro, practicar boxeo y yoga, asistir a refugiados sirios, como de llorar a moco suelto con sus historias y pronunciar “bienvenidos a Canadá” con emoción y naturalidad paralizantes. Gay friendly le queda chico. Aparte de promover las políticas más audaces en el país del Norte y ser erudito en computación cuántica, devolvió a su país —sin show ni drama— 38 mil dólares canadienses por gastos personales en niñeras para sus hijos. Ahora solo emplea a una que paga de su bolsillo. Ejemplar. También baila rico.

Venezuela no tiene una historia de actores políticos guapos. Son pocos: Diego Arria, Teodoro Petkoff, y Jorge Olavarría. Sorpresivamente, la camada actual despunta en guapura.

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Según encuestas realizadas en públicos mixtos, los más atractivos en el país son:

  1. Leopoldo López
  2. Carlos Vecchio
  3. Miguel Pizarro
  4. Juan Requesens
  5. David Smolansky
  6. Héctor Rodríguez
  7. Carlos Ocariz
  8. Stalin González
  9. Henrique Capriles Radonski.

Clímax incluye a un par adicional: Alfredo Jimeno y Luis Somaza, por incuestionables razones. ¡Son un par de bombones!

El prócer de Ramo Verde

Leopoldo López es, a pesar de innumerables peros, el más nombrado por los entrevistados. Su cárcel, su gloria, lo enarbola como el prócer de la épica nacional contemporánea. Entre los encuestados, las opiniones son variopintas. Porque es “el más culto, estudiado y audaz”, afirma la artista plástico Erika Ordós. Para Valentina, empresaria de 45 años, Leopoldo “tiene mirada de loco y ojos puyúos y no me levanta ni un mal pensamiento”. Ignacio, abogado exilado en Europa, apunta: “Es inteligentísimo, un súper carajo, pero un malcriado, peleó con todos en Primero Justicia y se largó para armar su propio toy, su partidito para él”. Según Jorge Sayegh, periodista: “está bueno y su carita de galán de telenovela ha ascendido a actor de carácter con la barba presidiaria. Cuando salga tendrá el temple de Sean Connery.”

Muchas doñas coinciden en que “fue el único que se sacrificó por el país”. Y aunque inmolarse le pase dura factura, inmersiones intensivas en escatologías de soldados rasos, golpizas con las que ni soñó Muhammad Alí, aislamientos sistemáticos, maltratos y torturas indirectas, López tiene clarísimo que la resistencia lo robustece, lo enaltece y le asegura la futura veneración del pueblo venezolano. Una vez libre, estará más consolidado y curtido que ninguno.

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“El Flaco”, querido por otros

Si bien es un flaco favor llamar a cualquiera “flaco” en Venezuela y ahora, ese ha sido su nom de guerre. Henrique Capriles es considerado atractivo, así haya perdido feligresía. El dichoso tiempo se le escurrió de las manos y se hizo su enemigo.

Mujica recuerda: “Capriles nunca fue hermoso, pero sí con porte. Lo acompañé a una visita en plena campaña para gobernador de Miranda. Caminaba con un ritmo de modelo de pasarela, con determinación política y una elegancia que lo hacía destacar. Ha recibido mucho maltrato. Ahora, debe ganar peso, político y físico”. Para Sayegh, “‘El Flaco’, en constancia, le lleva una morena al gremio. No hay día que el tipo no se dé un baño de muchedumbre en el barrio. Tiene a esas quinceañeras endógenas locas”.

También Ilona Staller, parlamentaria italiana y actriz porno, comparte la virtud de la constancia con Capriles. La rubísima Cicciolina, figurante política desde el 79 hasta el 2013, se ha apuntado a cuanto partido la avale con una frecuencia aproximada de cinco años. Y aunque siempre promoviendo las legalizaciones más avanzadas y razonables, no cala ni arrastra seguidores en la arena política.

¿Y ellos, cómo se ven?Clímax conversó con cinco de los seleccionados para indagar cómo se sienten respecto a su guapura, cómo incide en la acumulación de seguidores y otros detalles relacionados.

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Miguel Pizarro, el tatuado

Miguel Pizarro es una rara avis. Diputado tatuado de la cintura para arriba y hasta los puños. 28 años. No la belleza clásica, pero sí la justa para sentirse cómodo y nadar a gusto en las aguas más profundas y junto a los políticos más conservadores. Jóvenes emo, rockeras, normalitas y otras tendencias que el trópico impide definir lo perciben como sexy. No para de saludar, apenas cruza el umbral de la Asamblea Nacional (AN) . Conversador y amable.

Luego de la pregunta: “¿sientes que ejerces una atracción?”, se agrupan varias personas a saludarlo, tocarlo, abrazarlo, hablar. No hay postura ni pretensión, ahí está su belleza: “es todo empatía. La empatía es la clave”, dice.

Confía más en su inteligencia, pero sabe que su piel dibujada con viñetas yakuza, y cualquier motivo rockabilly lo distingue como un diputado único, “soy uno contra todas las referencias estéticas del político tradicional”. No cae en la banalidad. No habla de guapura como su arma política, le parece bastante lograr “que los que son como yo, tengan una voz”. Su retórica y sabiduría pasman y encauza la entrevista hacia la empatía como la ficha para conquistar y mantener incondicionales. No cree en el político “reina de carnaval, porque nos ha hecho simplificar muchos problemas”, afirma. Dolis, empleada de la AN, lo considera un “bomboncito”.

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Juan Requesens, el oso polinesio

Una entrada triunfal y cinematográfica a la Asamblea Nacional estrenó a Requesens con la Venezuela a la espera de un parlamento prometedor. Con la fuerza extraordinaria de un oso ciclópeo hizo a un lado, como quien se quita un sucio del rostro, a varios guardias que impedían su ingreso y el de otros colegas al recinto. Nada ni nadie detuvo su marcha. Para ese entonces sus dimensiones y su cuerpo intimidaban tanto como el más macizo equipo de rugby maorí en el clímax de una haka. El licenciado en Ciencias Políticas tiene solo 28 años.

En el parlamento todos lo conocen, desde el guardia de turno en cualquier puerta hasta el camarógrafo. “Príncipe, jefe, rey, hermanito” lo llaman y él responde igual. Conocidos o no le estrechan la mano, lo abrazan, lo invitan a un selfie. Juan Requesens emociona, seduce, embelesa. Con las mujeres, “amor y cariño”.

Ha adelgazado un Miguel Pizarro, 80 kilos. “Casi un Miguel, creo que él pesa menos”, dice. Ya no es un oso polinesio. Ahora luce mucho más alto que su metro 86 de estatura. Bravura intacta. La determinación de Terminator continúa robándole el cuerpo. Mientras escucha preguntas y piensa, se estruja la barba. Al mover su mano descubre un remolino en su mejilla. Mira hacia otro lado y revela otro remolino en la otra. Cuenta que se levanta todos los días a las 4: 30 am para leer. “Si no lees, embruteces”, dice.

¿Te sientes más guapo desde que te operaste?

—Sí, supongo. Necesitaba hacerlo. Duermo mejor, ronco menos. Todo me queda mejor.

¿Te sentías guapo antes?

—No pienso tanto en eso. Pero me veía muy mal. Presencia e imagen son importantísimas.

¿Tienes asesor de imagen?

—Sí, bueno, nadie en especial. Pregunto y pido opiniones.

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Luis Somaza, la sonrisota

El más risueño de Voluntad Popular es Luis Somaza. Economista. Altísimo. 32 años. El concejal de Baruta sabe que es guapo, y que verse bien es parte del paquete del político con carisma. Su estilo cercano lo hace irresistible y tierno. Vaticinamos que en lo que pise los 40 será un maduro plateado de comérselo. Por los momentos, su cuerpo es de titanio.

¿Haces ejercicio?

—Sí, nado, entreno, subo el Ávila. Dreno con el ejercicio y me mantengo saludable.

¿Te sientes guapo?

—Jajaj. Claro. Me siento bien. Tenemos que vernos bien.

¿Cuándo buscaste a tu primer asesor de imagen?

—Eso te llega. En mi caso, tengo a una persona que maneja comunicaciones y casi todo se filtra a través de ella.

¿La belleza queda cerquita del poder?

—Hay que tener cuidado con eso. El poder es una tentación y puede ser inmanejable. Mientras más poder más humilde tienes que ser.

¿Planes futuros?

—No te los puedo contar, pero quizás los imaginas.

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Alfredo Jimeno, portento de dulzura

Abogado de 39 años. Sangre vascuence corre por este metro 92 de cuerpo. Comenzó su incursión en política en 1999. Desde los dos años de edad un evento marcó su vida: vivió en primera fila un atentado de ETA mientras veraneaba con su familia en Pamplona.

Es el número dos en la Alcaldía de Chacao. Concejal y el responsable de Voluntad Popular en el Estado Miranda desde el 2013. Es despampanante. Dulcísimo. Su enorme smartphone se ve minúsculo en sus manos, tan hermosas que distraen del resto.

¿Sabes que eres guapo?

—No es una pregunta fácil de responder. (Ríe, se compone rápidamente y vuelve) Me ayuda la altura.

¿En qué medida la belleza juega un papel dentro de la actuación de un político?

—Lo más importante es la sabiduría. Yo le daría un 40%. Eso comprende: formación, retórica, valores e imagen. Tienes que verte bien y transmitirlo. Confianza, sentirla y generarla, un 25%. Coherencia, entre lo que dices y lo que haces, un 20%. Y constancia, un 15%.

¿Te sientes atractivo, entonces?

—Me siento agradable. Tengo mis días…

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Smolansky, tanque de pensamiento

Decidió ser Comunicador Social, aunque quiso estudiar Derecho. Tiene 31 años. Sus abuelos escaparon dos veces de gobiernos autoritarios, en Ucrania y luego de Cuba. Eso inspiró su lucha política. Le parece que más allá de magnetismos y belleza, las propuestas y activismo político son mucho más importantes. Para David la palabra pesa más que el aspecto físico. La última película que vio fue Manos de piedra.

Se levanta temprano, los viernes a las 4: 30 am para terminar una colaboración semanal con el diario 2001. Es guapísimo, aunque dice no sentirlo. Otro oso.

¿Te sientes guapo?

—Nunca lo he pensado, en serio.

Se confiesa poco disciplinado para el ejercicio. “Dos veces por semana, me voy a caminar y a trotar en las noches por 45 minutos”, dice.

¿Te parece que Trudeau usó su atractivo como arma política?

—No tanto. Su propuesta es vanguardista. Más que su aspecto físico, su juventud fue importante en su contienda electoral. También la juventud funcionó para Tony Blair y para Bill Clinton.

No tiene asesor de imagen, pero cuenta hacia el final de la entrevista que la barba que le gusta llevar ha sido criticada. La barba resiste. Podría intuirse que es su arma.

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*Stalin González. Jamás contestó a las llamadas. Una pena. El único político local con un lejano y curioso parecido “Affleck”.

*Digno de mencionar: Héctor Rodríguez. El diputado del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), considerado por una fuente anónima radicada en Finlandia, como “el morenazo más bello y de labios más apetecibles, y el más sexy de todos los políticos en Venezuela”, declinó cualquier acercamiento. Una asistente de prensa fue contactada, al menos siete veces. Respondió atentamente a un par. La primera vez fue clara y apuntó que Rodríguez “no solía dar declaraciones”, pero dejó abierta la posibilidad de una ventana para unos minutos y una entrevista breve “en caso de que vayas a la Asamblea, porque él en eventos y actividades no declara”. A partir de allí, cinco llamadas sin respuesta. El 1 de marzo contestó la llamada, rechazó abiertamente la entrevista y arguyó: “Ese no es el tipo de medio para el que Héctor declara y a ese tipo de medios no lo vamos a lanzar. Ese tipo de entrevistas no nos interesan”. Cuando se le recordó que fue llamada tres veces, una vez en la AN e inmediaciones, como fue acordado, contestó: “es que hace mucho no acudimos a la Asamblea”. Y cordialmente despidió la solicitud: “Héctor está muy ocupado con el trabajo de grado de su maestría y no va a atender entrevistas de ese tipo. De verdad, si fuera para otro medio… pero para ese tipo de medios no”. La ráfaga de la negativa solo refresca las palabras del periodista Sayegh sobre Rodríguez: “El futuro del chavismo lo pintan calvo”.