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Reincidentes y reelectos quieren mandar en occidente

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13/10/2017

Zulia, Lara y Yaracuy van a elecciones con candidatos que buscan aferrarse a las sillas. En Falcón, los Montilla cerrarán su ciclo familiar de casi dos décadas, como en Zulia los Rosales quedaron en la banca. Entre los contendores hay reincidentes y novatos en occidente, aunque todos tienen historia

¿El final de las hegemonías en Zulia?

“Desastre” fue la palabra con la que testigos y votantes catalogaron el proceso de primarias de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en el estado Zulia. Intentos de robo de cajas con resultados y agresiones de militantes de Un Nuevo Tiempo (UNT) a miembros de Primero Justicia (PJ) fueron las irregularidades que mancharon la elección entre Juan Pablo Guanipa y Eveling Trejo de Rosales.

A pesar de que ambos se autodenominaron ganadores del proceso, Guanipa sobrepasó a Trejo con apenas dos puntos porcentuales. La esposa del ex candidato presidencial Manuel Rosales era abanderada por UNT, partido que Rosales fundó en 1999. El llamado “tequeño crudo” rompió la hegemonía que se instauró en la región desde el año 2000 luego de agrupar las fuerzas de Primero Justicia –con impulso de su hermano Tomás y de Henrique Capriles Radonski– y Voluntad Popular.

Confirmado como candidato de la Unidad, reconocido como tal por sus adversarios, ahora es respaldado también por Un Nuevo Tiempo. Afiches azules lo anuncian: Juan Pablo, gobernador. Manuel Rosales, líder del Zulia. El abogado y comunicador social, además coordinador regional de PJ, busca cambiar la curul en la Asamblea Nacional que obtuvo en 2015 por el circuito 7 de su estado por la oficina más importante del Palacio de los Cóndores.

Sería su primera experiencia ejecutiva, luego de una larga carrera legislativa de dos décadas que comenzó en 1994 como diputado del Consejo Legislativo regional, luego como parlamentario suplente en la Asamblea Nacional entre los años 2000 y 2005, y ahora como principal. Sus intentos por hacerse de la alcaldía de Maracaibo nunca dieron frutos.

En octubre de 2017, Francisco Arias Cárdenas buscará aferrarse a la silla que ocupó entre 1995 y 2000, apoyado por Copei y La Causa R, y a la que volvió en 2012 con el respaldo del PSUV, cuando le ganó al delfín de Rosales, Pablo Pérez. De nuevo es el abanderado del partido de Nicolás Maduro, con el que contentó luego de adversar al chavismo en 2000 y llamar “asesino” a Hugo Chávez en 2002, que no había podido ganar elecciones zulianas hasta que lanzaron a quien ya había sido mandatario.

Antes, integró el Movimiento Bolivariano Revolucionario-200 (MBR 200) y fue pieza clave en el intento de golpe de Estado de Hugo Chávez en 1992. Ese 4 de febrero, dirigió el batallón de Maracaibo que detuvo momentáneamente al entonces primer gobernador electo por voto directo de Zulia, Oswaldo Álvarez Paz, y logró los objetivos planteados en el estado. Pero la rebelión fracasó, Hugo Chávez depuso las armas y Arias Cárdenas fue aprisionado junto al resto de sus compañeros. Con el sobreseimiento del expresidente Rafael Caldera a todos los golpistas, salió en libertad en 1994 y asumió vida política activa, primero como presidente del Programa de Alimentación Materno Infantil (PAMI) del gobierno nacional entonces, luego como gobernador, después como candidato presidencial frente a Chávez en 2000 y de regreso luego de “atravesar un desierto” como dijo el fallecido exmandatario.

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Henri va por la tripleta en Lara

Ver la cara de Henri Falcón en los tarjetones de las elecciones ya es casi costumbre en Lara. Es la tercera vez que busca la gobernación de ese estado, un despacho que ocupa desde 2008 cuando se hizo del cargo con apoyo del chavismo y repitió como abanderado de la oposición, en 2012.

Este año compite con el apoyo de propio su partido, Avanzada Progresista (AP), y alianzas con Copei, Acción Democrática y Un Nuevo Tiempo. Son las tarjetas que le sumarán votos luego de apoyarlo a las primarias que ganó de calle frente a Luis Florido, apoyado por Voluntad Popular y Primero Justicia.

Serían apoyos impensables hace una década. Sus inclinaciones políticas mutaron con el tiempo, dejando sus aspiraciones políticas intactas. La balanza política de Falcón se inclinó desde que Hugo Chávez ganó las elecciones presidenciales a finales del siglo XX. Incluso meses antes, cuando se incorporó al Movimiento V República (MVR). Fue constituyentista entre 1999 y 2000, y coordinador general del MVR-Lara entre 1999 y 2002.

En 2000 asumió la alcaldía del municipio Iribarren (Barquisimeto), apoyado por los partidos MVR, Movimiento Al Socialismo (MAS), Movimiento Electoral del Pueblo (MEP), Patria Para Todos (PPT) y el Partido Comunista de Venezuela (PCV). Compitió por la reelección cuatro años más tarde y logró reelegirse.

En 2008 fue designado como el sucesor de Luis Reyes Reyes. El PSUV y el Gran Polo Patriótico lo anunciaron como candidato regional frente al opositor Pedro Pablo Alcántara, a quien le ganó con el mayor porcentaje de votos de todo el país en esos comicios. Así, un militar golpista le entregó el despacho a otro militar.

Pero el matrimonio político duró hasta 2010. Falcón pasó de crítico a adversario, primero en el PPT y luego fundando su propia tolda. Avanzada Progresista incluye esa segunda palabra en cuanta publicidad hay. La gobernación de Lara se hace llamar como tal, también. Y a Falcón le ha funcionado, pues consiguió ser reelecto en 2012 con todo el apoyo de la MUD.

En 2013 fue el coordinador del comando de campaña presidencial de Henrique Capriles Radonski, cuando la votación quedó un mísero 1,52% por debajo de Nicolás Maduro. Y aunque las relaciones entre ambos líderes se han visto dinamitadas desde entonces, el de Lara ha crecido en percepción de agrado en las encuestas y se le considera “presidenciable”… Pero también hay quien lo califica de guabinoso y hasta como “sospechoso”.

El chavismo ha estado huérfano de liderazgo en Lara. En 2012 los rojos pusieron a competir a Reyes Reyes, pero no pudo con el entonces bigotudo nacido en Nirgua, estado Yaracuy. Ahora, al abogado y Maestro técnico de tercera retirado lo intentan destronar con otra figura salida de los cuarteles: la almiranta Carmen Meléndez.

Nacida en Barinas, subió hasta el alto mando militar bajo la sombra de Hugo Chávez que la tuvo como ministra de Despacho de la Presidencia entre 2012 y 2013. Antes, fue tesorera del Ministerio de la Defensa, directora de administración de la Secretaría y también de la Armada nacional. Entre 2003 y 2007 fue Tesorera Nacional, dejándole el cargo al célebre Alejandro Andrade. “Como Tesorera Nacional con Merentes, en 2006, Meléndez vendió a banqueros más de nueve mil millones de dólares en bonos y notas estructuradas, a tasa oficial”, explicó en 2015 el economista Orlando Ochoa. “Un vicepresidente de uno de los tres bancos más grandes de Venezuela reconoció que la venta de bonos/notas por más de nueve mil millones de dólares fue la mayor repartición de ganancias en la historia”, añadió.

Con Nicolás Maduro al frente de Miraflores, la mujer pasó a ocupar el Ministerio de la Defensa, la primera fémina en hacerlo, por un año, y en 2014 asumió el de Relaciones Interiores y Justicia. En 2015 la reciclaron en el Despacho presidencial hasta que fue candidata a la Asamblea Nacional en Lara, por la lista del Polo Patriótico.

La curul apenas la ocupó por pocas semanas. Primero, porque el Tribunal Supremo de Justicia declaró al Parlamento en “desacato” y el chavismo dejó de asistir a las sesiones, y después porque se candidateó a la Asamblea nacional Constituyente, de la cual forma parte.

Esposa de otro exministro de la Defensa, Orlando Maniglia, quien actualmente ocupa un cargo diplomático en Alemania; es madre de Sofía Teresita Maniglia Meléndez, la joven de 27 años que desde que ingresó a Cancillería en 2014 forma parte de la delegación nacional de Venezuela ante la Unesco, en París.

Dentro de las fronteras, Carmen Meléndez fue sancionada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos en agosto de este año, y luego por el gobierno de Canadá, acusada de provocar el “deterioro de la democracia en Venezuela”.

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Falcón y el dilema generacional

2017 podría ser el glorioso retorno de Eliézer Sirit a la administración pública de Falcón, al igual que el de Acción Democrática. Es el candidato de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) abanderado por dicho partido, en el que ha militado desde aproximadamente treinta años. Quedó seleccionado como la cara unitaria del estado entre el diputado Luis Stefanelli, de Voluntad Popular; y Gregorio Graterol, de Primero Justicia, quien antes fue dos veces candidato a la gobernación pero perdió frente a Stella Lugo de Montilla, quien heredó el cargo que ostentó su esposo por dos períodos de cuatro años, siempre con el PSUV.

Entre 1989 y 1995, Sirit fue alcalde del municipio Píritu, en Falcón. Estrenó el cargo siendo el primer mandatario local escogido con elecciones directas, y repitió en 1992. Sin embargo, su nombre no volvería a resonar sino hasta 2010, cuando optó por el cargo de diputado del circuito 2 del estado y ganó una curul en la Asamblea Nacional. En diciembre de 2015 fue revalidado por sus electores, como abanderado de la MUD, para el período de 2016-2021. Pero se salió del Palacio Federal Legislativo para medirse por la silla ejecutiva regional frente a otro diputado, y luego constituyente: Víctor Clark.

El también exministro de Juventud es la ficha del PSUV en la entidad. El partido rojo quiere mantener la primacía que ha disfrutado en 17 años y lanzó a una figura de las nuevas generaciones, que comenzó a tener vida pública en 2009 cuando asumió la Subsecretaría de la Asamblea Nacional, hasta 2012. Entre 2013 y 2014, subió un escalafón hasta la Secretaría. Y finalmente obtuvo una curul en diciembre de 2015, electo por lista en Falcón. Su carrera legislativa ha sido siempre de la mano de Cilia Flores, con quien comenzó a trabajar en 2007.

Politólogo egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV), integró la Comisión Permanente de Energía y Petróleo de la AN, y luego saltó al Ejecutivo cuando Nicolás Maduro lo encargó del de Juventud, y su posterior transformación a Ministerio de Juventud y Deporte. Antes, fue integrante de la Juventud del Psuv (JPsuv) y renegó del movimiento estudiantil de su generación –2007–, quienes abogaban por la renovación de la concesión de Radio Caracas Televisión (RCTV).

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Yaracuy, de controversia en controversia

La selección de Luis Eduardo Parra, abanderado por Primero Justicia (PJ) y también apoyado por Un Nuevo Tiempo (UNT), en el proceso de primarias de la Mesa de la Unidad fue controversial y discutida. Resultó ser la cara unitaria de la oposición para el estado Yaracuy, aunque con irregularidades documentadas y denunciadas por los otros dos participantes: Biaggio Pilieri, quien se postuló por el partido Convergencia como lo hizo en 2012, y Gabriel Gallo, coordinador regional de Voluntad Popular (VP). Entre los reclamos estaba el cierre de centros de votación antes de lo estipulado.

Parra es coordinador regional de PJ en la entidad y diputado electo por el circuito 2 de Yaracuy en las elecciones de diciembre de 2015. Fue uno de los parlamentarios de la MUD que se separó de su curul para optar por un cargo público en las elecciones regionales de 2017. Su elección como gobernador representaría un quiebre del chavismo en el estado, dominado por partidos afectos al gobierno desde 2004: Podemos, Movimiento V República (MVR) y Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). También de la tradición que acumula Copei y su partido derivado Convergencia, fundado por el hijo más ilustre de ese estado: Rafael Caldera.

Apoyado por el PSUV se postuló nuevamente Julio León Heredia, en el cargo desde hace ocho años. El militar quiere un tercer período al frente de la tierra que no lo vio nacer, pues es oriundo de Maracay, Aragua. Allí fue que se alzó contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez en 1992, tomando el control de la guarnición militar de la ciudad jardín, el 4 de febrero de 1992.

Fue el primer gobernador en decretar la prohibición de hacer colas para comprar comida durante las noches, ejemplo que siguieron los mandatarios de Bolívar, Carabobo y Zulia, todos del PSUV. Ese partido lo convirtió en diputado suplente a la Asamblea Nacional hasta 2008 cuando heredó el palacio de gobierno regional de manos de Carlos Giménez, de Podemos, hoy evadido de la justicia.

Fue electo por primera vez con 57,83% de los votos. Su principal contendor sería Eduardo Lapi, quien buscaba volver al cargo que ocupó entre 1995 y 2004, luego de cuatro años fuera de él, con apoyo de Convergencia, pero fue inhabilitado. La oposición al gobierno de Hugo Chávez interpretó la medida como un plan estatal para evitar perder representación regional en circunscripciones donde no se veían favorecidos. Así, Hereda se midió con Filipo Lapi, hermano del opositor, quien solo pudo levantar 28,91% de los sufragios. En 2012 ganó la reelección de la gobernación frente al candidato de la oposición, Biaggio Pilieri, también de Convergencia.

En 2016, Heredia fue designado presidente de la Planta de Autobuses Yutong Venezuela, S. A., inaugurada a cuatro días de las elecciones parlamentarias de 2015. En la industria se invirtieron 2.500 millones de bolívares y 278 millones de dólares para su edificación y equipamiento industrial. Fue considerada la fábrica “más grande” de este tipo en América Latina, pero se mantiene inoperativa, según denuncias del diputado Jony Rahal.

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