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El falso vandalismo al mosaico de Cruz-Diez en Maiquetía

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19/03/2018
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FOTOGRAFÍAS: FELIPE ROTJES

Una denuncia bastó para que la obra de arte que engalana Maiquetía acaparara la atención de todos. La Cromointerferencia de color aditivo volvió a ser noticia, y no porque soporte desgarradoras despedidas sino porque algunas de sus piezas son incluidas en el último recuerdo de Venezuela. El estado actual del Cruz-Diez del aeropuerto tiene más de descuido y postverdad que de “vandalismo”

-¿Qué hacen con los mosaicos del piso que se salen, los guardan?
-No, se botan.
-¿Se botan?
-Sí, sí. Se botan.

Los azulejos de la Cromointerferencia de color aditivo de Carlos Cruz-Diez se desmoronan. Pero una muchacha que integra el personal de mantenimiento del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía no da crédito a la especie que tanto ha circulado por redes sociales de que los emigrantes “se llevan pedazos de la obra para reconstruirla a su regreso”. Cuenta que las piezas se desprenden del piso y, cuando se barre el lugar, simplemente se desechan.

CruzDiezcita5El asunto, que tuvo auge por una nota publicada por El Nuevo Herald de Miami y terminó convertido en chiste por El Chiguire Bipolar, ha sido difundido por personalidades, periodistas, opinadores, portales y demás usuarios de las redes sociales que insisten en hablar de “saqueos“, “vandalismo“, “marginalidad” y “destrucción“. Pero solo la última palabra aplica, y no para los viajeros.

Laura Valderramo, empleada de la aerolínea Laser, pasa buena parte de sus jornadas de trabajo en el counter de la empresa, ubicada en el lobby del aéropuerto. Ella nunca ha visto a nadie arrancando alguna pieza del piso, pero se enteró de la especie “por internet” y no duda en decir que, si pasa, es “robar también”. “Critican y hacen lo mismo, el gobierno no hace nada ante las condiciones en las que se encuentra la obra. Me parece ilógico llevarse un pedacito de algo emblemático”, comenta.

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Otros trabajadores del recinto niegan haber sido testigos de tal “saqueo” o de alguna actividad por parte de los usuarios que ponga en riesgo la obra cromática. “Probablemente se llevan las piezas sueltas y uno piensa que se agachan a amarrarse los zapatos”, dice un agente de la aerolínea Turkish Airlines.

El arquitecto David Viloria desmiente que los transeúntes de la terminal puedan sacar fácilmente un azulejo, pues para despegarlo se requiere de un martillo y un cincel. “Es como despegar una cerámica del piso de su casa, y eso que la pega que se utiliza es muy sencilla y no es de alta resistencia en comparación a la que se usó en el aeropuerto”. El piso decorado mide 2608 metros de largo y está conformado por una serie de mosaicos originalmente importados desde París, Francia. “Los mosaiquitos se trancan entre ellos. Cuando se despega uno, quedan sometidos a esfuerzos axiales para los cuales no están diseñados, y como tiene tanto tráfico es posible que se vayan saliendo”.

CruzDiezcita4La falta de mantenimiento, la retrasada restauración y el tránsito constante sí lo van degradando, haciéndolo vulnerable, agrega el también profesor jubilado de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Central de Venezuela. A su juicio, tampoco los azulejos que son recopilados por quienes hacen la limpieza habitual pueden ser guardados para ser reinsertados. “Hay que traer mosaicos nuevos. Ellos no vienen individuales, sino en una pieza enorme adheridos a una malla. Eso no se puede colocar mosaiquito por mosaiquito. Eso de que la gente los está arrancando con una uñita para llevarse un recuerdo del piso es imposible, no sé de dónde sacaron esa locura”, explica.

Entonces, explica el especialista y concuerda el restaurador Francisco Camino, tomar alguno del piso y sumarlo al equipaje de despedidas no hace ni más ni menos. Pero en tiempo de postverdad, las redes sociales pueden más, al igual que el apego por una obra emblemática que ha identificado los viajes aéreos internacionales en el país y al éxodo de la última década.

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El psicólogo Héctor Vivas describe la acción como un acto simbólico que puede representar “la resignificación de ese espacio para el venezolano que se va”. El egresado de la Universidad Católica Andrés Bello cita a la autora Melanie Klein quien refiere que por medio de los recuerdos el hombre logra integrar a los otros en su psique. “En el caso de Venezuela, el que se va lleva consigo una imagen tan destruida que pareciera que es ese pedazo de cerámica está cargado de afectos, de dolores, de llantos, pero también de esperanza. Es una manera de mitigar el dolor que genera llevarte esa última imagen de tu país. Es un intento de reconstruir en la psique aquello que está ya destruido de forma simbólica a través de la fantasía, es decir, llevándote la cerámica para un día regresar y reconstruirla”, afirma Vivas.

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María González, parada en Maiquetía sobre la creación de Cruz-Diez edificada entre 1974 y 1978, llama a crear conciencia. “Si tanto quieres a Venezuela, déjale una buena imagen al que viene; qué mayor recuerdo que nuestros valores. Este piso es la imagen del talento que hay en el país, si la gente viene y lo ve deteriorado menos van a querer venir”. Y desde Caracas, el artista cinético Juvenal Ravelo pide a los viajeros respetar la obra pues “arreglarla no es fácil, cuesta mucho”.

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La obra se está muriendo

El piso del aeropuerto de Maiquetía está desgastado, dañado, feo. Hay lugares donde el suelo se ha inflado, como producto de filtraciones. Otras, donde los colores salieron volando y queda el tono crudo del concreto que el arte esconde. Ni hablar del pasillo lateral en el que se encuentran las aerolíneas Conviasa, Copa, Laser y Turkish Airlines, el piso en ese sector se encuentra devastado. Son las cicatrices de una obra lacerada por el olvido de quienes deben velar por el mantenimiento de la Cromointerferencia de color aditivo que cumple 40 años en 2018.

Las minúsculas piezas que se desprenden ruedan libres por el suelo, mientras los espacios en los que deberían permanecer se hacen más y más grandes. “Los mosaicos, cuando se despega uno de ellos, quedan sometidos a unos esfuerzos axiales que facilitan que se despeguen otros. Cuando se sale uno, hay que reponerlo de inmediato para evitar que esto ocurra”, recomienda Viloria. El consejo llega demasiado tarde.

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CruzDiezcita3El arquitecto indica que el mural está en un piso de alto tráfico y sus mosaicos fueron elaborados con materiales que resisten las exigencias del aeropuerto.  “Se pegan con un mortero, que es un pego epóxico de alta resistencia, y tiene que ser de esa manera porque ese piso vibra muchísimo por los aviones y el tráfico de personas. Además de las vibraciones, hay un efecto de retracción y expansión, es decir, el piso se contrae y se expande. Eso pasa normalmente por los cambios de temperatura. Por eso se usa una pega que pueda absorber esa retracción, expansión y vibraciones”.

Rivero, un hombre que labora en el aeropuerto y solo suelta su apellido, está convencido de que el deterioro es causado por un uso indebido, que ignora las instrucciones para que el patrimonio se mantenga. “Lo afectan quienes trabajan con cargas. Anteriormente los traslados de materiales de mantenimiento y de la feria los hacían en el sótano, pero ahora ves que pasan las carretas a cada rato y casi todos los días”. El permiso para usar esta ruta, sostiene, vino de la propia institución pues sirve para ahorrar tiempo. Su compañero Claujer Longa coincide: “Eso lo han reventado los carros de carga que se dirigen hacia el duty free. Son hasta 500 kilos de peso lo que transportan, cuando una maleta solo pesa 23 o 25 kilogramos”.

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Silencio oficial

En las oficinas del Instituto Autónomo Aeropuerto Internacional de Maiquetía (IAAIM) nadie se pronuncia sobre las denuncias y rumores del “saqueo” ni sobre su estado de abandono. Tampoco ha habido nota de prensa ni anuncio oficial al respecto. Informalmente, trabajadores de la sede administrativa admiten no tener pruebas que validen lo que se afirma en Twitter, pero la preocupación la comparten. Por eso se han activado medidas “más fuertes” para el resguardo del piso. “Estamos tan sorprendidos como ustedes. Este es el año aniversario y es una obra que no solo le pertenece al aeropuerto, sino también a Venezuela. Desconocemos las razones de por qué lo hacen”, desliza una trabajadora del lugar.

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Tampoco es conocido por qué la restauración anunciada casi un lustro atrás ha quedado pendiente. Luego de dos años de trámites, en 2014 el IAAIM concedió a la compañía SatoriArt el permiso para comenzar la restauración de la obra, según reseñas periodísticas de la época. La empresa fue “creada en 2009 por el escultor y restaurador Francisco Camino y su colega Ignacio Monque. Ambos trabajan desde hace más de una década con el maestro de arte cinético, radicado en París”, reseñó Analitica.com en aquel año. La web de la firma la describe como “especializada en la conservación y restauración de obras de arte moderno y contemporáneo”.

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CruzDiezcita2Los trabajos iniciaron el 11 de agosto de 2014, cuando Francisco Camino explicaba que la restauración tendría dos primeras etapas: “dedicadas al desmontaje de los dos laterales”. Se refería al área de “40 metros cuadrados aproximadamente” que completa con láminas coloridas el sendero que conecta ambos extremos del aeropuerto. Una tercera fase comtemplaba el piso.

Así, el aeropuerto se despidió de los colores que trapaban sus muros interiores al este y al oeste del lobby, para no verlos por unos cuantos meses. El 14 de diciembre del mismo año, el entonces director del instituto, Luis Graterol, dio a conocer que el extremo oeste de la terminal ya se encontraba reparado y la zona este comenzaría a trabajarse “inmediatamente”. El 11 de marzo de 2015 ambas láminas fueron repuestas cumplido el contrato por 7 millones de bolívares. Otro monto sería asignado para la restauración de los mosaicos, en una cotización distinta. Pero la institución nunca aprobó el dinero.

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Francisco Camino, el encargado de la restauración completada hace tres años, espera sentado que los trabajos continúen. Admite que los costos son considerables pues los materiales, principalmente los azulejos, son traídos de Francia. Afirma que la deuda es una cuestión de “querer y poder”. Insiste en que la crisis económica tiene trancado el proyecto pues, sin entrar en riña política, “los ingresos del aeropuerto no son los mismos de antes”. Entretanto, David Viloria hace una recomendación factible y económica. “Lo menos que podrían hacer es preparar un mortero de alta resistencia, atóxico, con algún tipo de óxido para generar un color rojo, amarillo, negro, y rellenarlo. Una vez que quede relleno queda protegido hasta que llegue el material de restitución”. Pero ello debe ser aprobado por los encargados de velar por el Cruz-Diez de Maiquetía.

CruzDiezcita1No es casual que Juvenal Ravelo haga un llamado a nombre de sus colegas: “Aspiramos que exista un organismo, un orden cultural que se ocupe de las obras, que las cuiden porque si no la tendencia es que se desaparezcan”. Y completa: “Hay que tomar en cuenta que Caracas es una de las ciudades con más obras de arte en la calle y eso es un privilegio, indica que sí ha habido una identificación y un querer tener las obras de sus propios artistas en la ciudad y en el país en el que nosotros hemos nacido”.

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