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Vasectomías: respuesta radical a la escasez de condones

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08/11/2016
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COMPOSICIÓN FOTOGRÁFICA: ANDREA TOSTA

La esterilización masculina ha tenido un repunte en Venezuela, sobre todo este año. En la Asociación Civil Plafam, donde se hacían en promedio 50 vasectomías anuales, en lo que va de 2016 ya se han realizado 101. Los métodos anticonceptivos permanentes se convierten en opción ante la ausencia de pastillas y condones

Cerrar la fábrica. Dejar de depender de barreras físicas, cada vez más caras. Abandonar el temor a que el gorrito no sea suficiente. Quitar la presión a la mujer que tampoco consigue anticonceptivos. Evitar un embarazo no deseado es toda una proeza en un país donde el índice de escasez de métodos para ello es de 90%, según la Federación Venezolana de Farmacias de Venezuela. Y nadie va a optar por la abstinencia. Primero muerto que casto.

Pero la realidad es que el placer sin culpas se complica cuando hasta los farmaceutas prácticamente se ríen en la cara de los que todavía guardan la esperanza de encontrar pastillas anticonceptivas, y los condones, de marcas desconocidas en la mayoría de los casos, se ofertan a precios no tan asequibles. Por eso la crisis ha llevado a las parejas que ya han cumplido su plan reproductivo a optar por medidas más permanentes para evitar el embarazo. El camino es el radical. “Echarse cuchillo” deja de ser descabellado. Contra todos los pronósticos y superando las creencias machistas y los mitos alrededor de la intervención, las vasectomías están teniendo un repunte.

“La situación actual del país me llevó a pensar en la vasectomía. Uno ya no puede tener muchos muchachos y ya yo tengo dos hijos. Es un método de protección para mí y también para mi esposa, ella es mayor que yo y tiene una situación de salud por la que no debería volver a quedar embarazada”, cuenta Carlos García, de 29 años de edad, quien se realizó el procedimiento a mediados de octubre en unas jornadas de esterilización masculina organizadas por la Asociación Civil de Planificación Familiar, Plafam.

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La idea surgió en medio de una conversación sobre la vida reproductiva de la pareja, aún asociada al placer entre las sábanas. Él, como la primera opción de muchos hombres, le sugirió a su esposa que se ligara las trompas. Ella le contrapunteó la propuesta: “¿y por qué no te haces tú la vasectomía?”. Y él accedió. “Al final si nosotros llegáramos a separarnos yo no quiero tener más hijos regados por ahí, así que esta fue una buena decisión”, dice García.

En comparación con la esterilización de mujeres, la cantidad de vasectomías es pequeña. Sin embargo, frente a los números de años anteriores han crecido lenta, pero significativamente. Para la jornada de vasectomías que Plafam organizó entre el 11 y el 14 de octubre apenas esperaban 20 pacientes. Sin embargo, y para sorpresa de todos, en cuatro días, 48 hombres cerraron su fábrica de muchachos, a manos de médicos venezolanos formados por un experto de la Universidad de Laval en cirugía sin bisturí. Este año, Plafam ya ha realizado 101 esterilizaciones masculinas, muchas más que las 42 de 2013, 48 de 2014 y 53 de 2015.

“No hay un estudio que nos indique si los hombres se están haciendo la vasectomía porque no hay anticonceptivos. Puede ser que haya un repunte de esterilización quirúrgica por eso. También creemos que los hombres están tomando conciencia sobre su paternidad, que son mitos los problemas con la erección, y que se hace en consultorio y es menos costoso. La educación es fundamental. El promedio de edad en la jornada fue de unos 36 años, pero nos sorprendió que llegaron personas desde 25 años. Había hombres que ya tenían hijos, pero también tuvimos unos que no los tienen y que decidieron no tenerlos. Eso es mucho más responsable que andarlos dejando abandonados”, reveló Belmar Franceschi, directora ejecutiva de Plafam.

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Testículos sin dolor, también la cartera

No pocos mitos rodean a la esterilización masculina: que el hombre no va a tener erección, que no va a eyacular más, que va a tener impotencia, que duele mucho, que el reposo es largo, que es una intervención compleja… y un amplísimo etcétera que crece junto a miedos y prejuicios.

Piter Padrino, de 39 años, se apoyó en la red para alejar a esos demonios. “Yo tenía un plan de vida con mi esposa, que era tener dos hijos y luego ella se ligaba. Pero me pidió que fuera yo el que se realizara la intervención porque ya ella tenía varias operaciones, una en la cara, otra en las manos, y otra para retirarle unos quistes. Por protegerla a ella yo accedí. Utilicé mucho Internet para averiguar. Todas las dudas que tenía las aclaré por ahí y luego tomé la decisión”.

En tiempo y dinero, la esterilización masculina es menos costosa que la femenina. La facilidad de no necesitar un quirófano lo hace mucho más barato. En Plafam, la vasectomía vale 21.000 bolívares, mientras una ligadura de trompas 45.000. En centros privados, el precio puede duplicarse o triplicarse. En Venezuela, con una inflación de tres dígitos, el bolsillo grita a favor de las ofertas.

La vasectomía se hace de manera ambulatoria en unos 20 minutos, en promedio. “El procedimiento quirúrgico puede realizarse en el consultorio con anestesia local y una mínima preparación. Se hace una incisión a cada lado del escroto o en la línea media escrotal y se ligan los conductos deferentes de ambos lados, que son los que llevan los espermatozoides desde los testículos hacia el conducto eyaculador”, explica el urólogo Elías Mora, especialista en cirugía mínimamente invasiva. Esta intervención es un método seguro y efectivo. Estadísticamente: solo 15 de cada 10.000 parejas conciben durante el primer año después de la operación.

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“Al principio con la anestesia no duele nada, luego sí tienes un poco de molestia pero no es nada del otro mundo. Al tercer día ya pude salir tranquilamente a hacer labores sencillas, sin levantar peso, montar moto o correr”, cuenta García. Cuando se cumplan tres meses de su intervención, debe hacerse un espermatograma para comprobar que los conductos fueron ligados con éxitos. Mientras tanto, debe seguir utilizando métodos anticonceptivos tradicionales para tener sexo sin que se produzca un embarazo.

Sobre la vasectomía hay poca claridad en el público general. Más allá de sus efectos, los hombres tampoco suelen dominar detalles sobre los procedimientos ni cuánta exposición al dolor habrá en una zona tan sensible. El urólogo Franzo Marruffo también cree que la educación es un factor fundamental, pues el hombre debe entender que no va a haber daños. Explica que solo 2% de los pacientes puede desarrollar dolor crónico, y que, aunque en la década de 1990 hubo trabajos que trataron de demostrar estadísticamente que hay una relación entre la vasectomía y el cáncer de próstata, esa relación fue descartada.

“El aumento de vasectomías lo he visto en mi consulta. Cuando hice mi posgrado si vi dos o tres vasectomías fue mucho. Ahora al menos tengo una al mes. Es muchísimo”.

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“Ese muchacho no es mío”

Hace 13 años, Simón Urdaneta decidió que tomaría una medida permanente para no tener más hijos. Con tres niñas y un divorcio en puertas decidió cerrar la fábrica. “Ahora esa es mi carta de presentación cuando conozco a alguien: tengo una vasectomía”.

A pesar de que fue uno de los pocos que tuvo algún tipo de complicación, tras una década dice con seguridad que su intervención no dejó ninguna secuela. “Tuve una acumulación de sangre en uno de los testículos y me pusieron un drenaje. Me dieron dos semanas de reposo. Luego de eso, no quedó ni siquiera una marquita. No hay forma de que nadie lo sepa. Si yo no lo digo, la mujer no se da cuenta porque no hay ningún cambio, ni en la cantidad de semen que eyaculo. Lo único es que estoy seguro de que, pase lo que pase, ese muchacho no va a ser mío”, cuenta en tono de broma.

Además de la acumulación de sangre, hay otras complicaciones que podrían presentarse tras una esterilización masculina. Ninguna de ellas afecta a un porcentaje mínimo de los operados: 3% puede tener hematoma en la herida; entre 1% y 3% infección en la herida; menos de 3% puede presentar síndrome postvasectomía o dolor testicular crónico que aumenta con la eyaculación; menos de 0,5% tiene recanalización temprana, que implica que los espermatozoides siguieron apareciendo en el semen (evaluado con espermatograma); y menos de 0,5% tiene recanalización tardía o aparición de espermatozoides en el semen tras dos espermatogramas exitosos.

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Urdaneta cree que es responsabilidad del hombre asumir que no quiere tener más hijos. “¿Por qué tiene que ser ella y no uno? Claro, cada vez que yo digo esto en una reunión quedo como bicho raro”.