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Youtube: el tigrito de esta generación

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La fauna que arropa el Internet es tan variopinta como las páginas e informaciones que flotan en el ciberespacio. YouTube, entre muchas plataformas, además de procurar diversión puede ser un trabajo y modelo de negocio. Los “Youtubers” no solo son generadores de contenido sino también empresarios que conquistan sueldos y fanáticos

El usuario de YouTube sabe que esta plataforma se postula como la fuente de entretenimiento por excelencia, para quienes se dejan embelesar por la oferta de Internet. Pero, ¿qué hay detrás de todo este material audiovisual, al alcance de un solo clic? Un posible modelo de negocio abre sus puertas para jóvenes emprendedores que encontraron sustento delante de las cámaras.

Para empezar a sumergirse en este mundo audiovisual y entenderlo es importante tener en cuenta ciertos tecnicismos. Ángel Méndez, profesor de diplomado del Centro Internacional de Actualización Profesional de la Universidad Católica Andrés Bello y Cendeco, experto en Online Marketing, Web Analytics y Social Media y con años de fogueo en el mundo de los clics, explica: “Google además de ser un buscador es una red de publicidad. De hecho alrededor del 80% de sus ingresos son por advertising”. Google compra YouTube en 2006 por aproximadamente 1.600 millones de dólares. Es entonces como esta plataforma de videos se convierte en otra ventana para el posicionamiento publicitario.

¿Cómo funciona YouTube?

YouTube es un sitio web en el que se pueden subir y compartir videos o simplemente disfrutar de ellos. Al registrarse, cada usuario genera un canal que puede o no alimentar con contenido.

Este concepto simple se convirtió en un fenómeno por el boom de las redes sociales. El carácter viral de ciertos mensajes se logró gracias a toneladas de visitantes que compartieron, en sus diferentes perfiles, el material que consideraron gracioso, novedoso y hasta útil. El resto es historia, YouTube creció como fuente de entretenimiento, certificado por sus consumidores que pasan interminables minutos navegando la variada oferta del site.

Pero también es un modelo de negocio. Hoy en día la opción de monetizar un canal de YouTube no es ciencia oculta. La condición es que el contenido sea original o al menos respete los derechos de autor. La opción de generar ganancias aparece cuando el usuario se registra en la plataforma.

Ángel Méndez explica que es primordial que el usuario cree en paralelo una cuenta en Google AdSense, un producto de la red de publicidad en línea de Google que permite a los editores obtener ingresos mediante la colocación de anuncios en sus sitios web, o en este caso en su canal.

Cada vez que un espectador hace clic en alguna publicidad, un porcentaje de dinero se direcciona a la cuenta AdSense del usuario anfitrión —el que cuelga el video. La condición es que este solo podrá retirar sus ganancias cuando estas superen los $100. La cifra se puede transferir a una cuenta de banco particular para disponer del cash.

Las posibilidades de publicidad que ofrece YouTube son dos:

Pre-Roll: un pequeño video que corre antes de poder ver el clip seleccionado por el espectador. La opción “saltar video” aparece en pantalla a los pocos segundos, pero es necesario que el material audiovisual sea reproducido en su totalidad para que AdSense lo identifique como ganancia.

Marca de agua: es la segunda y más común entre las opciones. Todos han visto la barra horizontal que aparece en parte inferior del player. Las ofertas que allí se exhiben son infinitas y si logran que el usuario se identifique y haga clic, entonces el host del canal habrá anotado algunos puntos y sumado una fracción de dólar a su bolsillo.

Como estrategia de mercadeo, el “Youtuber” debe identificar el target al que van dirigidos sus videos. En base a esta segmentación de mercado se debe elegir el tipo de publicidad que se mostrará en el canal. Es decir, si el canal ofrece tutoriales de maquillaje, la opción de publicidad de “belleza y salud” es una elección sensata.

Qué pasa con YouTube en Venezuela

Venezuela está limitada a un control cambiario que restringe las posibilidades de monetización para sus habitantes. Es por eso que es una condición sine qua non que el usuario tenga una cuenta en el extranjero en dólares. Pero los venezolanos tienen en tierras latinas un mercado cautivo. Según ComScore.com, Latinoamérica es la región que más tiempo consume en redes sociales a nivel global. “El análisis reveló que 5 de los 10 mercados más afines a RRSS en el mundo están ubicados en Latinoamérica y que los latinos consumen 56% más de su tiempo online en estos sitios (8,1 horas por visitante) que el promedio global (5,2 horas por visitante)”. Hoy en día los youtubers venezolanos  que “se fueron demasiado” y matan tigritos a través de videos que cuelgan a esta plataforma. En calles extranjeras son desconocidos, pero en las redes sociales venezolanas son estrellas.

Elena Sánchez, una caraqueña que trabaja como gerente de producto de aplicaciones móviles en Londres y que, junto a Gabriel Núñez, creó una “webserie” que mentaron Stand Vid Comedy, explica que gracias al fenómeno de los “Youtubers” se crearon networks o cadenas de videos, cuya misión es acumular a generadores de contenido que estén en la popular plataforma.

“Mediante un contrato, ambas partes acuerdan una tarifa o rate a cancelar (55%Youtuber – 45% YouTube) por una cantidad específica de vistas generadas con cada video subido. El network recibe dinero de YouTube y son ellos los encargados de realizar el pago a quienes estén afiliados a su modelo de negocio. Formar parte de esta red es más rentable, pues al tener a varios “Youtubers” en su catálogo ganan por volumen y por ende los pagos para estos son más sustanciosos”, detalla Sánchez.

Una fiesta para niñas

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Marialejandra Marrero es criollita y tiene 23 años. Su título universitario afirma sus conocimientos en biología. Sin embargo, ella se siente a sus anchas en el mundo de las brochas, los correctores y la máscara para pestañas. Empezó haciendo tutoriales de maquillaje en un canal que bautizó como Makeuplocalypse y que, hasta la fecha, cuenta con más de 475.000 suscriptores. Además abrió recientemente un canal en inglés con casi 130.000 suscriptores y un canal “personal” llamado Mariale SinPatuque, en donde publica video blogs diarios en los que comparte la cotidianidad de su vida. Recientemente se mudó a Pittsburgh con su esposo, El Gordo, quien suma una importante cantidad de fanáticas.

“Siempre seguí videos de maquillaje en inglés, pero me costaba encontrar los productos que utilizaban para recrear esos looks. Pensé que muchas venezolanas se podían encontrar en la misma situación y por eso creé mi sitio para publicar e intercambiar tips. Nunca pensé que esos videos serían vistos por tantas personas en todas partes del mundo”, comenta Marrero.

“Trabajando” en YouTube

Mariale, como la conocen sus fanáticas, considera que trabajar —verbo que encierra entre comillas— en YouTube es sin duda divertido. Es una herramienta a la que cada persona le puede dar el uso que quiera. “Me encanta que no tengo una rutina. ‘Trabajo’ desde donde sea y hablo de lo que quiera. Me permite ser yo todos los días. Mis metas son simples: postear contenido que me guste y cumplir con la fechas prometidas a mi audiencia.”

Este espacio de videos ha convertido en “celebridades del internet” a personajes anónimos dentro de sus comunidades de seguidores —que no son precisamente pocos. A Marialejandra le parece un proceso normal. “El Internet es un nuevo medio de comunicación. Es lógico que tenga sus protagonistas. Hay muchas personas talentosas, haciendo cosas que no serían posibles sin Internet. Son nuevos tiempos y creo que pronto los llamaremos celebridades sin usar las comillas”, culmina.

El curioso mundo de Dross

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“Cuando empecé a hacer videos no tenía ni idea de que algún día representaría un modelo de negocios. No existían los networks, no existía nada”, desliza Ángel David Revilla. Es un venezolano residenciado en Argentina desde el 2007. Una partida que engrosó la lista del éxodo temprano de compatriotas. Sus metas, entre ellas la búsqueda de mejores oportunidades de trabajo, cambiaron por un zarpazo del destino. Hoy en día su canal cuenta con más de 4.900.000 de suscriptores y su video Las 7 cosas más asquerosas encontradas en comidas de McDonalds tiene 13.439.107 visualizaciones hasta la fecha.

Ángel es conocido en línea como Dross Rotzank, el mismo nombre que bautiza su canal. “Que gracia me hace recordar hoy, a mis 32 años, el momento en el que nació Dross. Yo tendría unos 15 años cuando se me ocurrió ese nombre para identificarme dentro de los foros de videojuegos que visitaba. Empecé como troll, luego pasé a ser “bloggero” humorístico y ahora soy “Youtuber””, recuerda.

“Me encanta mi trabajo, pero no caben dudas de que exige tiempo y esmero. Hay que cumplir responsablemente con ciertas tareas, como por ejemplo, andar a la cacería de temas, empaparte averiguando qué le gusta a tu audiencia y cumplir con el cronograma propuesto”, se organiza y continúa: “este ‘fenómeno’ se da porque le damos a la gente más entretenimiento que ninguna otra fuente conocida. Porque los hacemos reír, reflexionar o incluso, asustarse. No me siento como una celebridad. Pero eso no quiere decir que no estime y aprecie inmensamente el afecto y el cariño de la gente. En especial los que me reconocen por la calle, me saludan y se toman una foto conmigo”.

Las primeras reproducciones

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Daniela Ruiz se residenció en Miami. Durante sus tiempos como alumna de comunicación social de la Universidad Monte Ávila utilizaba YouTube para menear el cuerpo al son de la música del momento. Entonces un día descubrió la inmensa oferta de esta plataforma virtual. “Comencé buscando tutoriales de maquillaje en español y fue así como conocí el canal de Yuya —una mejicana que casi llega a los 9 millones de suscriptores— viendo sus videos empezaron mis ganas de comenzar a grabarme”. La soledad que irónicamente acompañaba su proceso de emigración y el tiempo libre fueron los motivos que impulsaron la creación de su propio canal en donde comparte técnicas básicas de maquillaje, peinado y otros consejos que las mujeres disfrutan aprender.

La opción de monetizar su canal en ciernes está siempre presente. “El tiempo vale oro. La cuestión es que en la actualidad, mi canal no es monetariamente sustentable. Aun soy un bebé, en un futuro si lo haría”. Comenta con miras a un mañana que espera sea prometedor como todo el que se calza de novedades y tecnologías.