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Salarios alcanzan para vísceras y menudencias en Táchira

CARNES
08/05/2018
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FOTOGRAFÍA: CORTESÍA | ROSALINDA HERNÁNDEZ

Comerciantes de la entidad aseguran que los cortes de cuarta categoría son los primeros que están desapareciendo de los refrigeradores. Mientras el consumo de carne de primera y segunda, que sobrepasa en precio al salario mínimo integral, ha disminuido. Los tachirenses hicieron un llamado al gobierno nacional apara que ajuste las políticas económicas a la realidad de un país que “muere de hambre”

El deterioro de la calidad de vida del venezolano se ha visto reflejado en los últimos años en varios aspectos de la vida cotidiana. Las constantes fallas en los servicios públicos, inseguridad, escasez de medicamentos y alimentos son parte de los señalamientos más recurrentes hechos por la población tachirense consultada por El Estímulo.

El tema de la alimentación alcanza, sin embargo la mayor queja y se posiciona a niveles de “calamidad pública”.

Cada día el ciudadano ve con impotencia cómo la inflación, aunada a la escasez, reduce las posibilidades de comprar a un solo kilogramo de carne de res al mes, tomando como referencia al salario mínimo integral de 2.555.000 bolívares.

“Ya uno no sabe qué hacer. Tenemos que decidir entre comprar las verduras o la carne pero ambas cosas no se pueden. Los precios están subiendo a diario lo que hace imposible que uno coma la proteína animal como antes, que un día se comía pollo, otro día carne y después pescado. Ahora si un día como carne ya sé que al siguiente no voy a darme ese lujo y tengo que sustituirlo por verduras o granos porque lo que gano no me alcanza”, precisó Marlene García en medio de una extensa fila para comprar “al menos” un kilogramo de carne.

En el país petrolero, con la inflación más alta del mundo (1.800%) sus habitantes argumentan que no solo los alimentos son difíciles de adquirir.

“Aquí todo es muy caro, es imposible comprar comida, medicinas y nadie revisa nada…aquí no hay gobierno. Todos hemos tenido que reducir la ingesta de alimentos porque no se puede de otra”, dijo Francisco Fernández, profesor jubilado.

Algunos de las personas consultadas por este medio, aseguran que el consumo de alimentos se ha vuelto selectivo.

“La carne en casa solo la compramos para los niños y para mi mamá que es una anciana. Nosotros tenemos que conformarnos con solo sopa, buscamos alternativas usando el hueso rojo porque no alcanza para la carne. Mi quincena de trabajo es 1.800.000 bolívares y con eso si acaso alcanzo a comprar un kilo de alas de pollo”, aseveró Ana María Chacón habitante de San Cristóbal.

Aumentó el consumo de vísceras

Jean Manuel Perozo, propietario de un frigorífico, ubicado en la parte alta de San Cristóbal, señaló que el consumidor busca precios bajos ya que el acceso a los alimentos derivados de la proteína animal les resulta más costoso.

“La carne en canal está en 1.500.000 bolívares y al sacarla se ubica en un millón y medio, o más dependiendo el corte, al venderla la gente ya no compra como antes. Si acostumbraban a llevarse un kilo ahora compran medio. La gente se inclina ahora por la compra de menudencias que son cortes menos que de tercera. De tercera compran hueso rojo o costilla”.

Las menudencias (hígado, callo, tripa) tienen precios que oscilan entre 1.000.000 y 1.200.000 por kilogramos, mientras los cortes de tercera se ubican en 1.500.000 a 1.700.000 mientras la carne de segunda se consigue entre 1.800.000 y 2.000.000 de bolívares. Mientras los cortes de primera se venden entre 2.200.000 a 2.600.000 bolívares.

“Antes las menudencias se perdían, era muy difícil salir de ellas porque la gente no compraba ese producto porque la carne era accesible. Ahora no, lo que se vende primero es la menudencia, más que la carne”, explicó.

Los comerciantes aseguran que las ventas han caído al menos en un 60%. Si antes se vendían a la semana cinco reses ahora apenas y alcanzan a vender tres.

El pollo se ha convertido en uno de los principales lujos a consumir por los tachirenses que pagan por un kilogramo de alas un poco más de la mitad (Bs.1.600.000) del salario integral devengado en un mes (Bs.2.555.000).

¿Qué comen?

Pablo Moros, un tachirense que se encontraba a las puertas de una carnicería en el sector barrio obrero de la localidad, comentó que el sueldo que devenga mensualmente no le alcanza ni para comprar un kilogramo de carne.

“Para tener una dieta balanceada unos días complementamos con carne, otros días con huevos o granos…así vamos. Vamos va a llegar el momento que no se va a poder consumir carne”.

“La carne no la han aumentado”, vociferaba en medio de una larga cola para comprar la proteína Miguel Ángel Cárdenas, de profesión educador.

“Lo que pasa es que los venezolanos no ganamos lo que merecemos. La inflación en el país por culpa de este gobierno está por el orden de 1.800%. Los precios están dolarizados mientras nosotros lo que ganamos son bolívares”.

El docente jubilado, irrumpió en llanto al señalar que ha estado acostumbrado a comer bien y que de la misma manera habituó a sus hijos que han tenido que irse de Venezuela a buscar una mejor vida.

“Mientras ellos estén bien no me importa lo que yo tenga que enfrentar los últimos días de mi vida…si antes comía un bistec completo ahora comeré la mitad y así vamos sustituyendo las proteínas por las mentiras de este gobierno hambreador del pueblo”.

La especulación fue una de las denuncias más reiteradas de los entrevistados que aseguran que ni granos se pueden comprar, “un kilo de caraotas se compra en 900.000 y 1.000.000 de bolívares”, aseveró Nancy Sayago quien acudió a la carnicería a adquirir un kilogramo de pellejos de res.

Durante el recorrido realizado por este medio los ciudadanos abordados, exigían al gobierno nacional la implemente de políticas en económicas que realmente favorezcan a la población que asegura estar pasando “la peor crisis alimentaria” de la historia nacional.

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