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Ayuda venezolana crea casta de nuevos ricos en Nicaragua

Foto: Prensa presidencial
15/04/2016
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FOTO: PRENSA PRESIDENCIAL / ARCHIVO

Pdvsa da para todo. No solo exporta petróleo, también incentivos para la corrupción. A través de Albanisa, la empresa conjunta entre Venezuela y Nicaragua, creada por los presidentes Hugo Chávez y Daniel Ortega en 2007, se desviaron recursos de proyectos que enriquecieron a quienes la gestionaban, así como a sus hijos y testaferros.

Una serie de reportajes publicados en el diario nicaragüense Confidencial da cuenta de los negocios turbios que se tejieron en nueve años alrededor de la ayuda prestada por Petróleos de Venezuela a Nicaragua y que derivó en proyectos para gastar a manos llenas los petrodólares venezolanos, como una línea aérea, la siembra de gusanos de seda, la reactivación de los cultivos de algodón, un autódromo y hasta un hotel para el ex jefe guerrillero del Frente Sandinista de Liberación Nacional Edén Pastora, que en 1978 comandó el exitoso asalto al Palacio Nacional de Managua.

Alba Petróleos de Nicaragua, S.A. (Albanisa) es una compañía creada en 2007 para administrar los fondos de inversión que Nicaragua recibe a través de su membresía en la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba).  La conformación de Albanisa es 49% de la estatal Petróleos de Nicaragua (Petronic) y 51% de PDV Caribe, filial distribuidora de Pdvsa.

Políticos y economistas exponen la forma opaca e ineficiente con que se manejaron los recursos provenientes de la privatización de la cooperación venezolana –un poco más de 3.500 millones de dólares en 9 años, o más de un millón de dólares por día– tal como lo muestran los reportajes especiales de Confidencial a partir de la evaluación de 1.207 documentos filtrados desde Albanisa.

Para el consultor privado Rodrigo Obregón Robles, ex vicegerente general de Albanisa, la opacidad en las negociaciones es producto de una planificación precisa.

Se critica la falta de transparencia, pero también la incapacidad para gestionar una fortuna que pudo ser empleada para desarrollar al país y que al final solo sirvió para enriquecer a quienes la gestionaban, así como a sus hijos y testaferros.

El diputado del PLI, Carlos Langrand, muestra cómo esos recursos -550 millones de dólares anuales entre 2011 y 2014- no solo no se usaron para mejorar Nicaragua, sino que sirvieron para retroceder en materia de institucionalidad.

Señala que pudieron construirse carreteras de primer nivel para conectar el triángulo minero con Bilwi, o Nueva Guinea con Bluefields, o el puerto de aguas profundas en Monkey Point. “Adicionalmente, podíamos reforestar toda Nicaragua, en vez de convertir a Alba Forestal en depredadora del ecosistema. Esa cartera de proyectos debió verse como parte de un proyecto de nación, no como proyectos de la familia Ortega Murillo”, sentenció.

En vez de eso, Ortega usó esa deuda “de manera privada, para su clientelismo político, para demoler la institucionalidad del Estado, y para trastornar la vida del nicaragüense, que ya había llegado a acariciar lo que es el sistema democrático, y convertirlo en una dictadura autocrática”, concluyó Langrand.

El parlamentario dice que si esos 3,500 millones de dólares hubieran sido gestionados de manera eficaz y con un sentido empresarial, el país podría tener ahora “un buen puerto en el Caribe”, si los administradores de Albanisa hubieran decidido construirlo. “Aunque lo retuvieran privadamente, pero ya le quedaba a Nicaragua un puerto en el Caribe”, sostuvo.

En vez de tener riego, crédito y un puerto en el Caribe, propusieron un proyecto para criar gusanos de seda, instalar un hostal, desarrollar un proyecto de vigilancia y hasta uno de jardinería.

Ahora cuando los precios del petróleo (en caída continuada) no dan para financiar planes de países amigos y la pregunta es quién paga la deuda de Albanisa.

El trabajo completo puede leerlo en Confidencial.