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Cómo impacta la rivalidad EEUU vs China a América Latina

EEUUchina
12/08/2019
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FOTOGRAFÍA: AP

Las noticias sobre las diferencias entre el gobierno de los Estados Unidos y China no dejan de salir en los periódicos e influir en la opinión pública mundial. Desde que comenzó la guerra comercial entre ambas potencias, abundan las notas de prensa, muchas de las cuales son parte de campañas mediáticas que repercuten negativamente sobre el curso de la economía latinoamericana y global.

Un ejemplo de ello fue la información que diera el propio presidente Trump cuando escribió: “debido al freno que presenta el crecimiento de la economía china, el Gobierno de ese país espera alcanzar un acuerdo urgente con Estados Unidos”, noticia que fue desmentida por el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Geng Shuang, en una conferencia de prensa en Beijing. Otro ejemplo de la tergiversación de la información la encontramos en la acusación de Trump contra China de usar la “manipulación monetaria” para competir de manera desleal y manipular su tasa de cambio para lograr una competitividad espuria que perjudica a las exportaciones estadounidense y pide al Departamento del Tesoro que solicite al FMI intervenir para impedir esta supuesta práctica anticompetitiva.

Desde 1994, hace ya 25 años, es la primera vez que EEUU declara a China un país manipulador de divisas. Sin embargo, el instituto emisor chino, el pasado 06 de agosto, refutó estas acusaciones con los datos del Banco de Pagos Internacionales (BPI) que constatan que entre 2005 y 2019 el tipo de cambio nominal efectivo del yuan se apreció un 38%, mientras que el tipo de cambio real efectivo de la moneda china se incrementó un 47%, lo cual deja sin respaldo las acusaciones del gobierno de los EEUU sobre las supuestas manipulaciones cambiarias de China.

China ratifica su decisión de adherirse a un tipo de cambio flotante administrado, con referencia a una cesta de monedas, a fin de mantener la estabilidad básica del tipo de cambio del yuan en un nivel razonable y equilibrado. El Banco Popular de China (BPC) ha recomendado a las autoridades de EEUU “regresar a la senda de la racionalidad y la objetividad”, toda vez que su decisiones unilaterales “no solo socavarán gravemente el orden financiero internacional, sino que también obstaculizará el comercio internacional y la recuperación económica mundial”.

Repercusión en América Latina

Mientras EEUU mantiene una política comercial proteccionista, China ha explorado nuevos mercados, incluyendo los latinoamericanos, y ha puesto de relieve su interés por una convivencia pacífica, con pleno respeto a la soberanía y a los asuntos internos de cada país. Las inversiones hechas por China en esos países, así como la compra de sus productos, se hace bajo un principio comercial y no político, lo cual permite el ingreso de recursos sin condicionalidades para los países favorecidos.

La Administración Trump informó que impondría tasas del 10% a productos chinos valorados en 300.000 millones de dólares a partir del 1 de septiembre. La actitud de Washington contra Beijing podría ocasionar una crisis mayor entre los dos países, tener severas repercusiones en la economía global y sacudir con fuerza las economías y monedas latinoamericanas. Muchos sectores y consumidores en los Estados Unidos han reaccionado de forma negativa a la imposición de aranceles a China, por lo que un acuerdo que beneficie a ambas partes, no solo beneficiaría a la gente de los dos países, sino que también evitarían las consecuencias negativas que traería para la economía global una guerra comercial entre estas dos grandes potencias.

El bloqueo de EEUU contra Venezuela y las acusaciones contra China

Donald Trump decretó una nueva orden ejecutiva a través de la cual “Todos los bienes e intereses del Gobierno de Venezuela que se encuentran en EEUU están bloqueados y no pueden transferirse, pagarse, exportarse, retirarse ni negociarse de otra manera”.

Esta es una decisión unilateral y arbitraria de los EEUU que no cuenta con el respaldo de la ONU ni de la UE. Desde que la Administración Trump reconoció a Guaidó como presidente interino de Venezuela, la Casa Blanca ha impuesto sanciones a más de un centenar de altos funcionarios del gobierno venezolano, así como a Pdvsa, Bandes y el BCV, además de impedir la renegociación de la deuda, la adquisición de la criptomoneda Petro y el comercio de oro venezolano.

John Bolton, uno de los principales asesores de Donald Trump en el conflicto venezolano, participó en la Conferencia Internacional por la Democracia en Venezuela realizada en Lima, un evento concebido para crear una matriz de opinión internacional favorable a una intervención extranjera en Venezuela. Allí dijo: “Quiero dejar claro que esta orden ejecutiva autoriza al Gobierno de EEUU a identificar, apuntar e imponer sanciones a cualquier individuo que continúe dando apoyo al régimen ilegítimo de Nicolás Maduro”. Las sanciones se extienden “a todos los que cooperen, asistan o ayuden a cualquier elemento del gobierno de Venezuela. Y eso incluye a cualquier entidad extranjera, corporación o persona que contribuya a mantener a Maduro en el poder”.

Bolton dirigió un amenazante mensaje a China al afirmar que su apoyo a Maduro “es intolerable, particularmente para el régimen que lo reemplazará”. Si China quiere cobrar sus préstamos a Venezuela “la ruta más fácil para cobrar su deuda es apoyar el nuevo gobierno legítimo”. Un nuevo gobierno puede ver a China como un país hostil por mantener operaciones en Venezuela y podría optar por no devolverles miles de millones de dólares en préstamos: “Las empresas deben saber que el efecto de las sanciones secundarias, es real. Si cualquier actividad ayuda a Maduro, será sancionada”, dijo Bolton a periodistas en Perú.

La inversión china en Venezuela no es ideológica

China se ha propuesto ser una gran potencia económica, comercial y financiera global que tiene a Estados Unidos como uno de sus principales mercados y socios, razón por la cual no le interesa retar ni confrontar a la Casa Blanca en el ámbito geopolítico y militar, cazando una pelea por el control geopolítico de Venezuela. Antes que fuerza militar, a China le interesa demostrar que a través de su poder económico puede ejercer una influencia diplomática positiva para la concertación de una solución política a la crisis venezolana.

La inversión china en Venezuela no es ideológica, es pragmática y económica. China es el mayor importador de petróleo del mundo y uno de los mayores compradores en Asia del combustible venezolano. Por supuesto que quiere recuperar sus préstamos, pero está consciente del deterioro de la capacidad de pago de Venezuela, sobre todo a raíz de las sanciones. Por eso, el financiamiento de China a Venezuela en gran medida se dirige a recuperar la producción de Pdvsa para fortalecer su capacidad de pago y así poder recuperar los préstamos que hizo, los cuales se pagan con despachos de petróleo.

Debido a sus reservas de petróleo en la Faja Petrolífera del Orinoco y de minerales en el Arco Minero del Orinoco, con cuantiosas reservas de oro, coltán, diamantes, hierro, bauxita y otros minerales, Venezuela siempre será para China un país de mucha importancia para impulsar proyectos económicos basados en los principios de esfuerzo compartido y mutuos beneficios que promueve el gigante asiático.

Endurecimiento de las sanciones causan mayor empobrecimiento

Al referirse al bloqueo de los activos de Venezuela en EEUU, Bolton indicó que es la primera vez en 30 años que se aplica en América una medida similar a esta, la cual comparó con “la congelación integral de bienes y el embargo comercial impuesto a Cuba en 1962”.

Bolton agregó que “Estados Unidos ha usado herramientas similares o incluso más agresivas en Cuba, Irán, Corea del Norte y Siria. Ahora Venezuela es parte de este muy exclusivo club”. Pero lo cierto es que a pesar de las duras sanciones, en ninguno de esos países el gobierno de los EEUU ha logrado el cambio de régimen buscado, aunque lo que sí ha logrado es un mayor deterioro de la economía y un empobrecimiento generalizado de toda la población.

Desde la reunión del Consejo de Seguridad realizada el 27 de febrero, el embajador de China ante la ONU, Ma Zhaoxu, expresó el rechazo de su gobierno a las injerencias en los asuntos internos de Venezuela e instó a los estados miembros a no violentar los principios consagrados en la Carta de la ONU: “Nos oponemos a cualquier injerencia exterior, a cualquier intervención militar, y al uso de la ayuda humanitaria con fines políticos para provocar turbulencias (…) Los asuntos de Venezuela son una cuestión de la que se debe ocupar el gobierno venezolano”.

China reclama su lugar adecuado en la gobernanza del nuevo sistema multipolar, pero afirma que su pretensión no es volverse hegemónico. Si una confrontación violenta estalla, no será por afanes de expansión y dominación de China. De allí su moderación en el conflicto venezolano.

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