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El Dicom se ha convertido en un festín en la frontera

Cola banco Táchira
07/07/2017
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FOTO: ROSALINDA HERNÁNDEZ

Desde que inició operaciones a finales de mayo el Sistema de Divisas de Tipo de Cambio Complementario Flotante de Mercado (Dicom), los pobladores de San Antonio del Táchira y Pedro María Ureña, municipios fronterizos con Norte de Santander (Colombia) viven una fiesta que los mantiene un tanto alejados de la realidad económica y social venezolana.

Es el negocio de moda en la zona. Las colas en el Banco de Venezuela se han hecho más comunes ahora gracias al Dicom. La gente se organiza para hacer posturas. Los adjudicados venden sus divisas en el mercado negro.

Familias enteras se organizan para participar y adquirir al menos 300 dólares a un tipo de cambio (2.640 Bs/$, la tasa de la última subasta) muy por debajo del precio ofrecido en el mercado paralelo alrededor de los Bs 7.700

Las adjudicaciones han sido tan efectivas que el pasado 18 junio, fecha en la se celebró el Día del Padre en Venezuela, ni la recesión ni la escasez se dejaron sentir en las pequeñas poblaciones limítrofes con Colombia.

“Tenía tiempo que no veía este pueblo tan alegre (…) esto no ocurría desde antes del cierre de la frontera en agosto de 2015. La gente armó su rumba en las casas, otros salieron a comer y si usted viera, en todas partes la comida y el licor abundan”, precisó Carlos Amesquita, comerciante de San Antonio.

Al preguntarle el motivo la respuesta fue: “El festín del Dicom. Aquí todo el mundo está pendiente de abrir una cuenta en dólares en el Banco Venezuela para comprar 300 dólares que con la tarjeta raspan en Cúcuta”.

El comerciante dijo a El Estímulo que al cruzar la frontera no sólo se compran medicinas y alimentos que escasean en Venezuela, si no que los dólares son vendidos a precio de dólar paralelo.

“¿Ya entiende por qué hay tanta rumba en el pueblo y la gente acá está feliz? Porque gracias a que subastaron pueden tener platica para hacer sus compras sin tantos límites”, dijo Amesquita.

- Más allá de la subasta -

No solo subastar es el negocio, hay complicidad desde las entidades bancarias para incentivar la corrupción. Se paga por la apertura de las cuentas bancarias, pero también para poder sacar el dinero en el exterior, a través de una tarjeta internacional.

“Aquí ganan todos, desde quien hace la cola el día anterior y vende el puesto hasta los trabajadores del banco”, aseguró una habitante de San Antonio que realizó todo el procedimiento para la compra de dólares a través de Dicom, pero tuvo que pagar.

Una mujer que pidió la reserva de su identidad, dijo a El Estímulo que obtuvo 300 dólares en la segunda subasta de Dicom efectuada en junio. Aseguró que parte de las divisas asignadas tuvieron como destino el pago de algunas deudas que contrajo para poder hacerse de los dólares.

“Fui a Cúcuta a pasar la tarjeta para comprar unos medicamento anticonvulsivos que aquí no se encuentran. Pedí avances en efectivo que los recibí en pesos, una parte de esa plata la cambié para pagar los 300.000 bolívares para abrir la cuenta internacional y me dieran la tarjeta de una vez”.

La venezolana adjudicataria de las divisas Dicom, precisó que en la entidad bancaria a donde acudió le cobraron 100.000 bolívares para abrir la cuenta internacional y otros 200.000 bolívares para entregarle la tarjeta interncional.

Dijo que los trabajadores del banco le aseguraron que había escasez de plástico y que había que “buscar contactos” en otras agencias donde sí haya material y pagar para la entrega.

La habitante fronteriza precisó que en su casa, tanto el esposo como las dos hijas y el yerno habían aplicado al mismo procedimiento para la subasta de divisas. “Todos nos fuimos a Colón (población al norte del estado Táchira) a buscar las tarjetas en el banco de allá”.

- Sin dinero también se participa -

No contar con el suficiente dinero en la cuenta para subastar, ni tener acceso a una cuenta bancaria en el país por ser extranjero y sin residencia en Venezuela, no parece ser obstáculo para hacerse de los dólares de Dicom.

María es ama de casa. Dejó los estudios en el pedagógico de Rubio para dedicarse a su hijo y a una venta de comida rápida que atiende de jueves a domingo con su esposo, que es docente. Ni ella ni su marido tienen el dinero suficiente en cuentas bancarias para poder acceder a la subasta de dólares, pero fueron tentados por un vecino que sabía cómo ponerlos a ganar “un dinero extra”.

En cola frente a una entidad bancaria, la venezolana, que también optó porque su nombre se mantuviera en reserva, comentó que “un amigo de Colombia interesado en la subasta nos ayudó a sacar las cuentas a mi esposo y a mí. Él nos sacó las citas, nos ayudó a abrir las cuentas, y luego cuando nos dan dólares él los va a cobrar y nos dará 500.000 a mi esposo y a mí”.

Así como María, son varias las personas las que prestan su nombre y sus cuentas personales para que terceros se beneficien con la subasta. Todo esto a cambio de algo de dinero que representa gran ayuda para cualquier familia que solo gane un sueldo mínimo.

- Pan y circo -

Para el economista Juan Guerra, docente de la Universidad Católica del Táchira (UCAT), la asignación de divisas al pueblo a través de la subasta Dicom está asociado a lo político.

“Es un excelente distractor. Ya estamos viendo unas colas en los bancos y fuera de ellos superiores a las de la gente que se ve en algunas las marchas en contra del gobierno”.

La oferta de dólares, según el economista, está relacionada a las personas que quieren apegarse a “las vacas gordas”.

El Dicom es una muestra más que el Estado está generando nuevos mecanismos de distracción, en base a “al circo y al pan donde se están quemando las últimas reservas que quedan”, dijo Guerra.

“La gente sabe que las tasas de inflación en Venezuela se están acercando a la tasa de depreciación de la moneda nacional, cosa que no ocurrió en 2016, cuando el precio del dólar se mantuvo por debajo de la inflación y este año va a la par. Esto se traduce en que el venezolano que tenga 3 o 4 bolívares de más va a buscar la manera de ahorrarlos al menos en un billete de a 5 o 10 dólares que representan una cantidad importante de bolívares a la vuelta de unos días”.