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El petro de Maduro, una criptomoneda de fantasía

Foto: Prensa Presidencial
14/03/2018
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POR MORIS BERACHA

Petro, así se llama la criptomoneda de Venezuela. El equipo de Nicolás Maduro no pudo evitar la tentación de tratar de conquistar el territorio de las criptomonedas. Una alternativa de inversión de los nuevos tiempos que está desafiando las leyes del mercado y que incluso ha hecho pensar dos veces a personalidades como la presidenta del Fondo Monetario Internacional, Cristine Lagarde.

Lo primero que se tiene que saber es que el petro no es una criptomoneda como tal, aunque quiera colarse dentro del mundo de las monedas digitales. La razón tiene que ver con el pecado original que la marca, pues es un mercado controlado por el gobierno venezolano. Nada más alejado de la concepción y filosofía de las criptomonedas.

Es así como es muy probable que el petro no pueda colocarse nunca en los estándares a los que han llegado el bitcoin o etherum.

Es más que obvio que el gobierno toma la decisión de crear el petro e incluso una Superintendencia de Criptomonedas porque las sanciones impuestas por la comunidad internacional le han bloqueado el acceso a los mercados. Pero además el desorden en la macroeconomía y la imposibilidad de Petróleos de Venezuela para poder aumentar la producción petrolera ha colocado a Venezuela en la situación más vulnerable en su historia desde la Guerra Federal, en el siglo XIX.

Pocos días después del nacimiento de esta moneda el gobierno aseguró haber llegado a 5.000 millones de dólares en intenciones de compra. Que son sólo eso, intenciones, y no dinero transado como tal.

Qué hay detrás, es difícil de saber y no es sano caer en el terreno de las especulaciones. Lo que sí es cierto es que el petro en teoría se respalda en las reservas estratégicas de las Faja Petrolífera del Orinoco que están bajo tierra. Esta premisa es violatoria de la Constitución de Venezuela, que prohíbe la enajenación de los bienes de las reservas de la nación.

Pero además, si alguien compra un petro y desea cambiarlo por el respaldo, ¿puede llevarse un barril de petróleo sin explotar a su casa u oficina? ¿O puede venderlo?

Es poco probable también que si el gobierno lo que está buscando es una vía de financiamiento logre levantar dinero en efectivo a través de este mecanismo. Aunque para ser amplios en el análisis, pensemos que logre levantar una cantidad importante de recursos en efectivo a través de inversionistas amantes del alto riesgo, ¿cuánto puede ser el tope de esa cantidad? Y más allá, ¿cómo le pagará a esos inversionistas la adquisición del petro?

Yo no tengo la respuesta, tampoco estoy seguro que el gobierno de Maduro la tenga.

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