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Gastos en alimentos básicos dejan de lado consumo de chucherías

Cristian J. Hernández
09/11/2017
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TEXTO: ROXIMAR TOVAR / FOTO: ARCHIVO / CRISTIAN J. HERNÁNDEZ / EL ESTÍMULO

Comprar chucherías en Venezuela se ha convertido en un lujo. La alta inflación obliga a los ciudadanos a cambiar sus hábitos de consumo y en un país inmerso en una crisis de efectivo en medio de un proceso hiperinflacionario, la prioridad es desde hace algunos meses la compra de bienes de primera necesidad.

José tiene 68 años y desde hace ocho es dueño de un quiosco de chucherías en la urbanización Santa Eduvigis, en el este de Caracas. Hace dos meses vendía de cuatro a cinco cajas de Doritos, Ruffles y Tostones Tom por semana, ahora solo coloca una caja. “Las ventas han bajado porque no hay efectivo”, dijo José a El Estímulo.

A una cuadra del quiosco, se ubica un comercio de venta de periódicos, papelería, fotocopias, chucherías y bebidas. El encargado aseguró que las ventas de golosinas han caído porque la gente se ve obligada a destinar su presupuesto a bienes básicos. De hecho, la realidad del país lo llevó a ofrecer en su local artículos de limpieza del hogar.

Productos como la Susy y Cocosette, de 50 gramos, tienen un precio Bs 12.000, los caramelos Mentos, Bs 10.000; el Ping Pong de 21 gr Bs 7.000, la Ovomaltina de 35 gr Bs 6.500, las gomitas Gomby de 100 gr se venden en Bs 12.520, y un Bolibomba en Bs 1.200.

Si se trata de un snack el Doritos de 45 gramos cuesta Bs 4.500, el Pepito de 25 gr, Bs 3.500; el maní salado Bs 4.000 y los Tostitos de 400 gr, Bs 19.999.

Para los consumidores que tienen que ingeniárselas para poder cubrir los gastos de alimentación, una prioridad en momentos de hiperinflación y caída del poder adquisitivo, darse un gusto a la hora de la merienda se ha ido espaciando en el tiempo.

Mariela, de 64 años de edad, es cliente de la panadería Cueva de Iria y se describe una persona muy “chuchera”, por lo que se siente afectada por el alza de los precios. “Los precios han aumentado demasiado. Yo antes compraba chucherías tres veces a la semana, pero ahora reduje la compra a una vez por semana y además, debo compartir la chuchería”, dijo.

Alexandra Sucre, estudiante universitaria, pasó de comprar de una a dos chucherías diarias a dos por semana. “La caja mediana de Flips está en Bs 20.000 y solo la puedo comprar cada dos meses, cuando antes la compraba todas las semanas”, expresó.

Los precios aumentan y las cantidades se reducen. José, dueño del quiosco en Santa Eduvigis, indicó que hace dos meses la caja de Doritos traía 12 unidades y pagaba Bs 29.000 y ahora trae nueve y cuesta Bs 40.000.

En algunas cadenas se ve variedad de golosinas y snaks aunque las ventas han bajado, cuando uno de esos productos desaparece brevemente de los anaqueles es porque regresa con nuevo precio, coinciden varias de las personas consultadas por El Estímulo.

Los quioscos de revistas y periódicos tradicionalmente ofrecen chucherías. Sin embargo, mucho de estos negocios han visto caer las ventas también por el poco efectivo disponible.

La escasez de billetes dificulta que los consumidores tengan efectivo consigo y son pocos los quioscos que han sumado los puntos de venta electrónicos a sus operaciones.

En el oeste de Caracas se observa incluso en algunos quioscos pocos dulces y galletas en el mostrador. Y es que el no contar con billetes contantes y sonantes las rotación de la mercancía se espacia. “Ya no vale la pena hacer pedidos como antes, pocos pueden comprar bien sea porque no tienen billetes encima o porque dejaron de hacerlo para destinar más dinero a los alimentos”.

Los fabricantes de chucherías buscan mantenerse en el mercado a pesar de tener el viento en contra y la mayoría ha lanzado presentaciones mini o pequeñas que permitan a los consumidores poder contar con el producto a un precio más asequible. Ejemplo de esto se dan con el Cocosette o los chocolates Carré de Savoy.

Sin embargo, adquirir uno de estas golosinas puede representar para el más humilde no poder pagar el pasaje de transporte superficial, que acaba de subir a Bs 700 en Caracas.

El salario mínimo integral de un trabajador en Venezuela es de Bs 456.507 desde el 1º de noviembre, sin embargo el costo de la Canasta Alimentaria Familiar de septiembre se ubicó en Bs 2.681.464,67, de acuerdo con el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros.

Octubre, según la medición de los precios que hace la Asamblea Nacional, cerró con una inflación de 45,5%, mientras el país se adentra en un proceso hiperinflacionario que destruye el poder de compra del venezolano y lo empobrece cada vez más.